En las urnas legislativas desembocó una etapa de descontento ciudadano y de críticas republicanas en la política estadounidense, lo que significó la derrota de los demócratas, partido del presidente Barack Obama, quien ve truncada la gobernabilidad de su segundo mandato.
Tanto The New York Times como The Washington Post ven lejana, allá por 2009, la época del "Yes we can" ("Sí podemos"), y del Hope and Change (Esperanza y Cambio), que dio inicio a la era Obama. Poco queda de eso, y para sus detractores, la prueba inefable es el rotundo triunfo republicano en un Senado hasta entonces demócrata.
A falta de Alaska y Virginia, donde los resultados son aún muy ajustados para confirmar ganador y se siguen contando papeletas; así como Luisiana, que celebrará el próximo 6 de diciembre una segunda ronda para dilucidar al próximo senador; los republicanos cuentan ya con 52 escaños frente a 44 de los demócratas.
Mazazo a las reformas
Si ya la prevista reforma migratoria, uno de los programas bandera de la administración Obama desde que llegó al cargo, se veía frustrada por una Cámara de Representantes que torpedeaba su avance, ahora, con un Senado también controlado por los republicanos, las posibilidades de llevar a buen fin estos y otros planes serían casi inexistentes para el presidente estadounidense.
Pero expertos ven vías por las cuales Obama podría mejorar, así sea mínimamente, el negativo escenario que enfrentará en dos años que le restan de gestión.
Patricio Navia, politólogo y docente de la Universidad de Nueva York (NYU), expresó su opinión en diálogo con El Colombiano. "Será difícil para el presidente impulsar su agenda. Los republicanos en el Legislativo bloquearían sus iniciativas, asimismo, Obama podrá bloquear todo proyecto que salga del Congreso. Entre esto está la esperanza de que ambas partes negocien, es lo que espera la gente. Pero será difícil".
Andrés Molano, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, coincidió: "Obama tendrá que pactar con esa oposición del Congreso en ciertos temas de la agenda, relevantes para su gestión, aceptando a su vez ideas republicanas en otros que vea menos prioritarios", explicó.
Política exterior: ¿clave?
Aunque no resulten tan relevantes para Obama como una reforma migratoria, si podrían tener igual o mayor importancia para determinar el éxito o fracaso de su gestión. Pero ¿cuál ficha del tablero podría ser vital en este complejo ajedrez político que se ve en E.U.?
Para Molano, la política exterior podría tener la respuesta a los problemas de gobernabilidad del Ejecutivo: "Está fortaleciéndose la percepción de que Obama no ha sido suficientemente contundente frente a las crisis que se ven en el plano internacional, algo que ha afectado su imagen. No obstante, los electores de las legislativas no decidieron su voto en cuanto a esto. Por tanto, en el tema de política exterior Obama podría ceder ante los republicanos y tomar acciones más decididas".
"Hay que preguntarse entonces si en esta última etapa de la administración Obama habrá una política exterior mucho más basada en lineamientos republicanos. El presidente podría realizar un trueque y renunciar a unas iniciativas para lograr aprobar otras", agregó.
De no hacerlo, ambos analistas vaticinan que el gobierno Obama se volvería en los próximos dos años el de un "lame duck" ("pato cojo"), como se conoce coloquialmente en E.U. una situación de casi nula gobernabilidad.
Sin riesgo en presidenciales
No obstante este escenario, en que Obama se verá posiblemente forzado a ceder en ciertos temas ante los republicanos, para evitar una triste salida de la Casa Blanca al final de su periodo, ambos expertos consideran que el fracaso de los demócratas en las legislativas no implica un anticipo de un resultado similar para las presidenciales de 2016.
"Discrepo en cuanto a que las elecciones del pasado martes hayan sido un barómetro de la Presidencia. Si bien las innumerables deudas que deja la gestión son innegables, los pasados comicios se decidieron en cuanto a temas locales. Por otra parte, una derrota para Obama podría incluso dejar el camino allanado para Hillary Clinton, se lo puede facilitar", argumentó Molano.
Navia coincidió: "Los demócratas tienen más chances en las presidenciales de 2016. Votan muchas más personas y distinto tipo de gente, ya en las grandes ciudades. Por tanto esa elección no quedó en riesgo".
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