Un informe elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Red Mercosur de Investigaciones Económicas, que ha sido dado a conocer recientemente, contempla el estado actual de los recursos naturales y expone las políticas que se deberían llevar a cabo para paliar el depauperado estado en el que se encuentran recursos como el agua y el suelo en América Latina.
El estudio incluyó a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y México, donde los trabajos analizados mostraron el uso del agua y su estado, así como los cambios en el uso del suelo y la energía.
Elisa Tonda es Coordinadora Regional de Eficiencia en el Uso de Recursos del Pnuma y explica las conclusiones que se exponen en el informe:.
"En lo que respecta al agua hay una gran presión sobre su uso, tanto en calidad como en cantidad. La extracción no se realiza eficientemente y la calidad del agua no siempre es óptima. Las cuencas sufren una gran presión por su uso y la consiguiente contaminación. La mayoría de los países estudiados no tienen todavía líneas de acción sostenidas a lo largo del tiempo para mejorar el uso del agua, y los países que comparten recursos hídricos tampoco han avanzado en una agenda de protección de las cuencas o acuíferos compartidos".
Agua y suelo degradados
El recurso agua es el que se encuentra más amenazado tanto en términos de cantidad (extracción) como de calidad (contaminación). Reducir el consumo de este recurso es uno de los retos que plantea el informe.
Entre los casos analizados en el estudio está el de la cuenca del río Paraíba del Sul, en Brasil. Sus aguas soportan la presencia de 8.500 plantas industriales, a lo que se añade el rápido crecimiento demográfico en la zona, indica el informe.
La misma falta de política se observa con el suelo y los impactos que la producción, el consumo y las obras de infraestructura pueden ocasionar. Una atención especifica reserva el estudio a los impactos de la agricultura y de las prácticas pastorales en la calidad y uso del suelo.
Según explica Elisa Tonda, "la presión sobre ambos recursos, agua y suelo, ha aumentado debido al proceso de primarización de la economía, según el cual los países latinoamericanos se vuelven más dependientes de los 'commodities' (mercancías dedicadas al uso comercial) basados en recursos naturales, y hace que aumente la presión, no sólo sobre el agua y el suelo, sino también sobre otras fuentes de energía, distintos ecosistemas y la biodiversidad".
En cuanto a los cambios en el uso del suelo y las presiones del sector agrícola, los expertos detectaron una reducción del área forestal natural en la mayor parte de los países, mientras que se incrementan las plantaciones forestales, fundamentalmente en Uruguay, Chile y México.
Los biocombustibles
En países como Argentina, Brasil y Paraguay, los principales cambios en el uso del suelo se asocian al aumento de producción de soja, que ha situado a estos países como los mayores productores mundiales. Estos nuevos cultivos utilizan miles de hectáreas de suelo, tradicionalmente dedicados a productos autóctonos para alimentar a la población local, según explica el informe.
Para la experta del Pnuma, "la producción de los biocombustibles en América Latina presenta distintos desafíos según el país donde se produce, según el tipo de combustible y de acuerdo a la tecnología que se utiliza. Es por este motivo que hay una necesidad de incorporar la temática de los impactos de los biocombustibles en relación, entre otras cosas, a las decisiones que se toman sobre el uso del suelo. Esto es importante no sólo por los impactos negativos que pueda tener en lo social y ambiental, sino también a nivel económico y de competitividad".
"En distintos mercados internacionales están surgiendo requisitos en cuanto a la producción de biocombustibles, en cuanto al balance de la emisión de gases del efecto invernadero durante el proceso de producción y sus efectos sobre la deforestación".
Y la experta advierte que "si América Latina no puede responder de manera apropiada a estas reglamentaciones, es probable que quede fuera de mercados internacionales o que pierda la oportunidad de poder aprovechar mecanismos internacionales de apoyo y financiamiento que exijan estándares similares".
Desde hace tiempo, países como Chile, Brasil o Colombia experimentan con formas alternativas de agricultura que están resultando óptimas, tanto para las comunidades locales como para el medioambiente. En el informe se recomienda que se permita que "aquellas prácticas de manejo sostenible de recursos que han demostrado tener éxito puedan ser aplicadas a nivel masivo en la región".
Cooperación necesaria
Uno de los hallazgos más importantes de este informe, según Tonda, consiste en promover un uso eficiente, sostenible e inclusivo de los recursos. "Sin duda un cambio institucional y de políticas públicas es un proceso de largo aliento que implica un gran esfuerzo conjunto por parte de los países de América Latina, por lo que este punto requiere gran dedicación", explica la experta.
Tonda indica que, en el informe, "las recomendaciones se dividen en dos, por un lado las recomendaciones en materia de políticas y fortalecimiento institucional y, por otro, las recomendaciones en materia de cooperación regional".
Además, señala que la intervención de los Estados para lograr este cambio de mentalidad y poder mantener y conservar los recursos con el menor impacto ambiental y social es fundamental, "pero esto sería imposible sin las aportaciones de los particulares".
"La cooperación público-privada es clave para asegurar el éxito de la implementación de políticas públicas que por si solas resultan insuficientes. Concientizando al sector empresarial de que un uso eficiente de los recursos y la sostenibilidad pueden contribuir a la competitividad empresarial en un mercado externo cada vez más demandante de bienes con el menor costo externo posible, sin duda las empresas privadas podrían realizar grandes aportes", sostiene Elisa Tonda.
"Al mismo tiempo, si el Estado pudiese promover iniciativas, políticas y programas que se orienten a prevenir los impactos ambientales del desarrollo productivo (mediante la implementación de incentivos, exoneración de impuestos, entre otros) se podría incentivar la reducción de los impactos ambientales por parte de los sectores privados previniendo graves consecuencias económicas", concluye la Coordinadora Regional de Eficiencia en el Uso de Recursos del Pnuma, Elisa Tonda.
El informe subraya finalmente la relación positiva existente entre la eficiencia en el uso de los recursos y los beneficios económicos para las empresas. La potenciación de ambos factores revertiría en el desarrollo de las comunidades de América Latina.
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