No por ir más rápido siempre se llega primero, sobre todo si se viaja por las carreteras nacionales o departamentales donde en un solo kilómetro uno puede encontrarse con dos o tres huecos que fácilmente lo pueden sacar de la vía o de la vida. Por ello, llama la atención que hoy pueda uno desplazarse a una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora en unas vías como las mencionadas.
Vale la pena resaltar que para la mayoría de los conductores colombianos la cultura del respeto por el otro en las carreteras no está entre sus prioridades ciudadanas. Ahora la Ley les abre las vías a los afanados, a los que creen que el carro, por viejo que sea, se hizo para apostar carreras. Lo que faltaba.
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