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HISTÓRICO
Visita a los reinos del buñuelo
Lilliana Vélez De Restrepo | Publicado el 18 de diciembre de 2010
El buñuelo destronó a la empanada, esa de la que durante tantos años se jactó de ser el producto que más se vendía.

Aunque no hay estadísticas oficiales, las cifras de ventas de esta esponjosa masa de harina con queso o quesito molido, huevos, harina de maíz (o maicena), un poco de almidón y azúcar son astronómicas. En Medellín hay lugares tan tecnificados que producen mil buñuelos cada seis minutos.

Son tan apetecidos, que pasaron de ser uno de los atractivos claves de la cena navideña, en matrimonio con la natilla, para convertirse en un producto de consumo masivo y diario.

Si bien los registros históricos rastrean el origen en España en el siglo XVI y se les atribuyen a los moros, la forma como se comen en Colombia no tiene par. En los demás países se le llama buñuelo a la masa de harina que se fríe en abundante aceite. Esa masa puede mezclarse con agua, leche, huevo o levadura, en algunos casos se comen solas y en otros les adicionan un relleno que puede ser dulce o salado.

Ruta de favoritos
Consultamos opiniones sobre los puntos de venta favoritos que hoy compartimos, a manera de ruta buñuelera. Y aunque los ingredientes son los mismos, la variedad en tamaño y textura es bien diferente.

Empezamos en El Peregrino, un restaurante y cafetería con más de 21 años, famoso por la calidad y sobre todo el tamaño de sus buñuelos, ubicado en un costado de la Iglesia de María Auxiliadora, en Sabaneta.

La suavidad y la fama, explica Gladys Escobar, quien lleva 13 años preparando la masa, se debe a que son hechos con quesito fresco.

Aquí las ventas empiezan a las 6:00 a.m. pero los martes desde las 5:00 a.m. Cada uno cuesta 2.000 pesos y la porción de natilla es a 2.300.

De allí fuimos a Envigado, a la Calle 37 Sur No. 34-03, donde está Buñuelería La Especial, un negocio con 37 años de tradición que abre 364 días del año.

Según destacó Mágdala Ruiz, una asidua clienta, "prefiero estos buñuelos por su calidad, excelente sabor, porque utilizan aceite transparente y porque así sea que uno los quiera consumir en la noche, la textura y el sabor siguen iguales".

El horario es de 6:30 a.m. a 10:00 p.m. y, como explica la administradora Yenny María Uribe, "aunque también vendemos natilla a 1.700 pesos la porción, ciertamente la gente lleva más buñuelos solos, cuya receta original es de Samuel Darío Uribe".

Un castillo mágico
También en Envigado, en la esquina de la Diagonal 40 con la Transversal 34A Sur se encuentra El Castillo del Buñuelo, un negocio familiar que se inspiró en un angelito llamado Valentina.

Así se llamaba una de las hijas de Edilberto Piedrahíta e Ivonne Henao, quien falleció a los 8 días de nacida y se convirtió en el motor de inspiración para esta microempresa familiar que ya cumplió 10 años.

Aquí los buñuelos son pequeños y se venden a 200 pesos. Además, también hacen natilla y hojuelas y se ajustan a los tamaños y cantidades que necesiten los clientes.

El papá de los buñuelos
Si de tradición se trata, la Buñuelería Especial en la Calle 30 con la 75 donde lleva 41 años, es capítulo aparte.

La receta de Alberto Granado, que empezó a amasar hace 45 años cuando vendía los buñuelos a pie por todo Guayaquil, se transformó, gracias a su trabajo y constancia, en una empresa que genera 30 empleos directos.

"La clave está en la constancia, en el uso de materia prima de primera calidad y en la mezcla de los quesos", afirma don Alberto, el papá de los buñuelos como lo conocen muchos, porque les enseñó a quienes hoy manejan grandes cadenas como Mi Buñuelo, a los Castañeda de Manrique y a los de La Especial de Envigado.