Medellín quiere internacionalizarse pero no enfrenta amenazas como el calentamiento y el cambio climático global. Y desaprovecha oportunidades.
Ese es el problema número uno del planeta, como afirma el secretario general de ONU, Ban Ki-moon.
En Nueva York hubo encuentro mundial con líderes gubernamentales, empresariales y civiles para proponer nuevas acciones. Las ciudades fueron invitadas de primer orden.
Medellín, que se le apunta a la corrida de un catre si es en el contexto internacional, ignoró la cita. No aprovechó para salir del clóset y enfrentar el cambio climático. No es que debieran ir sus gobernantes, pero debieron difundirse las acciones requeridas para superar los problemas del calentamiento.
Se conformó allí una agrupación de alcaldes de 2.000 ciudades, incluidas 200 con metas y estrategias para reducir emisiones de gases de invernadero. Ese Conglomerado de Alcaldes incluye tres organizaciones de ciudades, C40, Iclei (al que pertenecen Bogotá y Manizales) y la Red Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales.
No fue otra cumbre. Hubo compromisos tangibles, como que 30 % de todos los autos nuevos a 2030 sean eléctricos. La Asociación Internacional de Transporte Público presentó 350 metas y acciones de unas 110 entidades del sector. Ella cobija a 1.300 miembros de 92 países.
Se acordó promover edificaciones eficientes y expandir energías renovables.
¿Cuáles son los compromisos de Medellín? ¿Todo se reduce al aporte de metroplús, cables y metro? ¿Es la reducción del número de buses? ¿Y cuántos vehículos entran cada día? ¿Basta con construir ciclovías o hay que desestimular el auto particular? ¿Existe una política seria de arborización urbana? ¿Cómo reducir el efecto isla de calor?
Tan incoherente el tratamiento, que se considera gran solución el parque del río, en cuya publicidad oficial personas disfrutan el verde mientras al fondo el paisaje está atiborrado de autos que bota la Regional. Lo que muchas urbes enfrentan ya con decisión y claridad, acá permanece "pordebajiado".
Todos deberíamos estar enterados de lo que se hace y participando en las soluciones. No puede dejarse el remedio al sombrero de mago de cada alcalde que llega con vara mágica a ordenar determinadas obras, llámense parques, cinturones o plazoletas. Medellín se calienta a un ritmo tres veces superior al planeta.
Aunque la piel de Medellín que se muestra al mundo es agradable, varios órganos internos no funcionan bien y los corroe el desinterés. Pero eso no es prioridad. Lástima. Esperábamos más. ¿Lo lamentaremos?.
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