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Del mundo al corazón de Medellín: escritores recorren el centro de la ciudad

La caminata incluyó partes representativas del sector: Parque Berrío, Museo de Antioquia y la Plazoleta de San Ignacio.

  • El arquitecto Juan Luis Isaza señala las calles cercanas a la plazuela de san Ignacio. FOTO Julio césar herrera
    El arquitecto Juan Luis Isaza señala las calles cercanas a la plazuela de san Ignacio. FOTO Julio césar herrera
  • El recorrido por el Centro de Medellín se convirtió en una lección de la historia de la capital paisa. La comitiva estuvo compuesta por Pablo d´Örs, Yayo Herrero y sus acompañantes. FOTO Julio césar herrera.
    El recorrido por el Centro de Medellín se convirtió en una lección de la historia de la capital paisa. La comitiva estuvo compuesta por Pablo d´Örs, Yayo Herrero y sus acompañantes. FOTO Julio césar herrera.
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Ángel Castaño Guzmán | Publicado el 24 de enero de 2023

Un grupo de invitados al Hay Festival de Medellín recorrió el Centro de la ciudad con la guía de Juan Luis Isaza Londoño y Alberto Escovar, expertos en patrimonio que han ocupado cargos de importancia en el Ministerio de Cultura de Colombia. En la nómina estuvieron los españoles Pablo d’Ors y Yayo Herrero, además de acompañantes y directivos del Festival.

Tras un viaje de veinte minutos desde el Hotel Intercontinental, los extranjeros se bajaron en una de las esquinas del Parque Berrío. Con apenas levantar la vista, apreciaron dos esculturas expuestas al frenesí urbano. Se trata de El Desafío, de Rodrigo Arenas Betancourt —ubicada en la esquina del Banco Popular—, y de Torso femenino, de Fernando Botero. Luego de hacer alusión a las obras, Juan Luis explicó que Medellín es una ciudad del siglo XX, cuyo trazado y unos cuantos edificios son anteriores.

Unos metros más allá escucharon la historia de Pedro Justo Berrío, el primer presidente del Estado de Antioquia por los tiempos en que el país aspiró al liberalismo y se llamó Estados Unidos de Colombia (1863 y 1886). Pocos contuvieron la sonrisa al oír el chiste de Alejandro Dumas —otras fuentes mencionan a Víctor Hugo— tras leer la constitución de Rionegro: “Ese país es de ángeles”. La ciudad es un texto de historia y de semiótica: basta detenerse en ella para percibir las voces y luchas del pasado.

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La Iglesia de la Candelaria —la primera parroquia fundada en Medellín y sede del arzobispo entre 1868 y 1931— fue el segundo punto del recorrido. En su interior los visitantes admiraron el altar principal y las tres naves de la edificación. Imposible quitarle la mirada al escritor y sacerdote español Pablo d’Ors –autor de Biografía del silencio y uno de los pesos pesados de la programación del Hay Medellín de este año– mientras recorría los metros del templo. Desprovisto de la indumentaria clerical, d’Ors tiene el aspecto de un turista más de los miles que al año llegan a alguno de los dos aeropuertos de la ciudad. Las reacciones de este grupo eran las mismas que las de cualquier tropa de viajeros: sonrisas, exclamaciones de admiración y asombro.

En uno de los momentos de la caminata, esta vez hacia el parque Botero, Alberto habló de la importancia de superar los miedos que hacen del Centro de Medellín una tierra de nadie, sometida delincuentes. “Si no visitamos el Centro no podemos ser conscientes del valor del pasado”.

Y en la geografía de Medellín no solo hay vestigios de la historia local. En sus calles hay marcas de los conflictos del mundo. Por ejemplo, el responsable del diseño del Hotel Nutibara fue el arquitecto estadounidense Paul R. Williams. A pesar de su talento —que lo llevó a trazar los planos de las casas de Frank Sinatra, Lucille Ball, Lon Chaney y otras celebridades del Hollywood de la primera mitad del siglo XX—, por ser de piel negra, Williams debió vencer las prevenciones de sus coetáneos. Alberto relató una anécdota que dejó en evidencia el racismo: para no sentarse al lado de sus clientes y provocarles malestar, el arquitecto se hacía delante de ellos en una mesa y hacía sus bocetos al revés. Es decir, dibujaba de tal forma que el resultado quedara derecho al cliente.

Los extranjeros escuchan la anécdota y mueven con desaprobación la cabeza mientras saborean por primera vez la pulpa del chontaduro. Juan Luis le compró a un vendedor ambulante un par de raciones de la fruta para dárselas a conocer a su público.

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En el ajetreo del Parque Botero se dan cita varios fenómenos arquitectónicos y sociales de Medellín. El Palacio de Cultura Rafael Uribe Uribe se construyó con parte de la plata que los Estados Unidos le dieron a Colombia en desagravio por la separación de Panamá. El edificio, del que se construyó apenas una cuarta parte del proyecto original, tiene las formas recargadas de la arquitectura neogótica en claro contraste con las líneas claras del actual Museo de Antioquia, antiguo Palacio Municipal. El primero es un elogio al pasado mientras el segundo se conecta con las formas del presente de su construcción, a finales de la década del treinta del siglo pasado. Además, el hormiguero de vendedores de cuanta cosa hay sirvió a los guías para explicar el día a día de casi trece millones de colombianos —el 58,3 % de la fuerza laboral—: la economía informal, que no goza de los beneficios normales de los trabajadores de empresas o del Estado.

Una vez dentro del Museo de Antioquia los nombres de Pedro Nel Gómez y de Fernando Botero se hicieron reincidentes. Con visible emoción Juan Luis contó detalles de la gesta de llevar el mural El jinete, de Botero, de un parqueadero de motos a una de las salas del museo. A la entrada de esa sala hay un video con imágenes del proceso de reubicación de la obra. Las pinceladas de la obra son vehementes, distintas a las del Botero canónico.

El recorrido por el Centro de Medellín se convirtió en una lección de la historia de la capital paisa. La comitiva estuvo compuesta por Pablo d´Örs, Yayo Herrero y sus acompañantes. FOTO<b> Julio césar herrera.</b>
El recorrido por el Centro de Medellín se convirtió en una lección de la historia de la capital paisa. La comitiva estuvo compuesta por Pablo d´Örs, Yayo Herrero y sus acompañantes. FOTO Julio césar herrera.

También los extranjeros soltaron un wow ante otro mural, ubicado en la sala del Consejo. A la manera de los muralistas mexicanos, en este Pedro Nel sintetizó parte de la historia nacional. El título de la obra da luces sobre sus pretensiones: La república. La pintura hace las veces de manual: en cada pedazo de la pared hay una época importante de Colombia.

No solo los monumentos, esculturas y edificios hablan del pasado. En las calles hay señales de lo que ha sido es y será Colombia. En una esquina el grupo se detuvo ante un poste de metal del que penden matas usadas para alejar la mala suerte o para invocar la fortuna. Los guías aprovecharon la escena para señalar el proceso de mestizaje que ha hecho de Colombia un relato de contrastes.

En el Centro de Medellín no hay que buscar mucho para encontrar ejemplos: al lado de un edificio impregnado de espíritu francés una vendedora mantiene viva parte de la sabiduría indígena sobre las plantas y las flores.

El sol hizo hecho mella en los caminantes: seducidos por la retórica de un comerciante algunos le compraron sombreros a precios irrisorios para ellos. A fin de cuentas el dólar goza de buena salud ante el peso colombiano. Llegaron al claustro de San Ignacio. En la sombra del follaje tomaron el descanso previo al almuerzo. Una caminata de cinco horas les sirvió para asomarse al pasado y al presente de la urbe. A lo largo del trayecto, la profesora y activista Yayo Herrero sostuvo un cuaderno e hizo anotaciones. De nuevo: Medellín es un texto. Basta atender ciertas claves para desentrañar sus sentidos.

Contexto de la Noticia

radiografía El hay festival en Medellín

La programación comienza hoy a las tres de la tarde con una conversación en el Mamm entre la activista Yayo Herrero y la periodista Jenny Giraldo. En la lista de los eventos también hay actividades con Pablo d’Ors, Santiago Beruete, Andrés Felipe Solano, Dan Saladino, Serge Haroche, Esther Paniagua y Leonardo Padura.

Las conversaciones abordan temas del feminismo, la espiritualidad, el futuro de las redes sociales y la internet, los mecanismos de la ficción para hablar de las sociedades totalitarias, entre otros.

Este año el teatro y la plazoleta del Mamm son los escenarios de las conversaciones. En ellos se darán cita los lectores y escritores para charlar sobre algunos de los asuntos más complejos de la sociedad actual.

Ángel Castaño Guzmán

Periodista, Magíster en Estudios Literarios. Lector, caminante. Hincha del Deportes Quindío.


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