Compuesta de tapas de plástico de múltiples colores y tamaños, la célebre Gioconda de Leonardo Da Vinci tiene su versión latinoamericana: un mural de 13 metros de alto levantado en El Salvador por un artista venezolano.
El mural está ubicado en la fachada de un edificio de Zacamil, en el barrio Mejicanos, una zona popular de San Salvador que anteriormente estaba controlada por temidas pandillas, cuya actividad se ha reducido considerablemente tras la polémica y controvertida política de seguridad del presidente Nayib Bukele.
La obra muestra a una mujer de rasgos latinos con pelo negro, un vestido colorido, pendientes, un collar y una mirada penetrante, en una figura ligeramente de perfil. “He querido representar a una Gioconda latinoamericana”, dice a la AFP el artista de la obra, el venezolano Óscar Olivares, quien a sus 29 años ya ha hecho murales en Venezuela, México, Arabia Saudí e Italia.
Pero a diferencia de la Gioconda, pintada de manera sobria y con colores oscuros, la versión latinoamericana, inspirada en la pintura puntillista del autor francés Paul Signac, está hecha con 100.000 tapas de botellas de plástico recicladas.
“La Gioconda es una mujer común y corriente y es un ícono del Renacimiento italiano, y ahora estamos viviendo un nuevo renacimiento, tanto en El Salvador como a nivel mundial”, cuenta Olivares.
El mural fue realizado en tres semanas, aunque recolectar, lavar y separar las tapas que llevaron los vecinos llevó varios meses. “Esto fue elaborado recogiendo prácticamente de la basura las tapitas”, dice Angélica Esmeralda, de 56 años, quien participó en su recolección. Incluso, según esta mujer, a los niños se les daba algo si entregaban los cierres de las botellas que encontraban.
“Lo más importante de esta obra es el impacto que tiene en cada espectador y en cada persona que participó, porque van a tener una visión totalmente diferente de los residuos plásticos”, concluyó el autor.
Además, según el artista, en el pasado las pandillas utilizaban el grafiti y el arte urbano para marcar territorio, y ahora tiene otro significado completamente diferente.