Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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El transporte marítimo de mercancías tiene puntos cuyo taponamiento significaría la parálisis temporal del mundo.
El hombre ha procurado contener al mundo en su cuerpo. Las montañas son la espina dorsal, el corazón, la bomba que succiona la tierra, y el mar una red de arterias. Una sustancia viscosa y negra que se ha llamado petróleo y se ha apodado “oro negro” circula por ellas, como la sangre de ese cuerpo imaginado.
Falta la respiración y la tensión general sube cuando algún vaso sanguíneo se corta. El pasado 23 de marzo un barco de bandera panameña irrumpió en el Canal de Suez y alteró el sistema económico mundial. Se repitió, una y otra vez, que por el cauce de ese artificio egipcio transcurren día a día más de 9.000 millones de dólares; más de 20.000 buques lo cruzan al año (sin quedar atascados) transportando el 10 % del comercio global.
Esa grieta entre África y Asia es apenas una de las cinco rutas por las que el mundo respira. Tal vez por simple literalidad o en aras de representar la fragilidad de un complejo sistema, la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA)...