Copiapó ya no vive el frenesí y la incertidumbre que presenció hace 5 años, cuando se conoció la noticia del derrumbe de la mina San José, a solo 30 kilómetros de la ciudad y en medio de una imponente mezcla de desierto, valles y montañas.
Pero por la relevancia que tomó dicha proeza social y de ingeniería, y los hechos posteriores, algunos ecos se escuchan en las solitarias calles y en las noches se sienten las horas angustiosas que vivieron en agosto, septiembre y octubre del año 2010 decenas de familiares de los 33 mineros, miles de periodistas de todo el mundo congregados junto a ellos, y millones de chilenos con sus ojos y oídos puestos sobre la urbe de 200.000 habitantes y la cercana mina.