Tras décadas de desarrollo industrial, contaminación y crecimiento demográfico en el mundo entero, hay consenso en la urgencia de conseguir un acuerdo sobre medidas que contribuyan a reducir el calentamiento global, que en las últimas dos décadas provocó desastres naturales que costaron la vida a más de 530 mil personas.
La cifra fue revelada en el segundo día de la Vigésima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que reúne en Lima (Perú) a 10.300 delegados y ambientalistas de 195 países con la misión de comprometer a las naciones con acciones concretas para reducir la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero, más allá de los discursos de buena voluntad.
La ONG alemana Germanwatch, una de las participantes, reveló que el aumento de las temperaturas, las temporadas de calor o lluvias extremas más prolongadas y la elevación del nivel del mar son factores que desencadenaron 15 mil “eventos de clima extremo, que incluyen inundaciones, deslizamientos de tierra, sequías, lluvias, vientos huracanados, provocando pérdidas económicas por 2,17 billones de dólares”.
Filipinas, Camboya e India fueron los países más golpeados por fenómenos climáticos en el 2013, expuso Sonke Kreft, una de las autoras del estudio, quien destacó que “el clima extremo no es sólo un asunto para el futuro lejano”.
Los informes de organizaciones ambientales y de investigaciones de las Naciones Unidas concentraron la atención de los representantes internacionales, activistas y los indígenas durante los primeros dos días.
Uno de estos, elaborado por científicos, indígenas y organismos amazónicos advierte que el 55 por ciento del carbono de la Amazonía en territorios indígenas y áreas protegidas, está en riesgo por la tala de árboles, la minería, las represas y proyectos agrícolas.
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