Lo que hace menos de una semana se vio como una iniciativa ilusa y carente de respaldo, hoy se ve más fuerte, aunque todavía esté lejos de suscitar el consenso necesario para que los países más poderosos de Occidente le den su aval. La posibilidad de una intervención terrestre en Siria, para ahondar en la lucha contra el Estado Islámico, está no obstante generando debate en el mundo.
La propuesta de los saudíes suscitó el domingo la adhesión de Emiratos Árabes Unidos (EAU), en un intento para que EE.UU. y otras potencias occidentales pongan en consideración la idea, bajo el argumento de que serviría para sacar del estancamiento la lucha contra el Estado Islámico, especialmente en Siria.
Tal como informó EFE, el Secretario de Estado de Exteriores de EAU, Anuar Qarqash, expresó el apoyo de su gobierno al envío de fuerzas terrestres para la coalición internacional contra el terrorismo.
“Nuestra posición siempre ha sido que cualquier campaña verdadera contra el Estado Islámico tiene que incluir un proceso político auténtico en Bagdad, que incluya a los suníes (en el gobierno iraquí), además de una fuerza terrestre contra el EI en Irak y en Siria”, afirmó.
En cualquier caso, Qarqash aclaró que lo que proponen estas naciones sunitas no es un intervención masiva, de “miles de soldados”, sino que plantean desplegar efectivos que apoyen a la coalición internacional sobre el terreno y coordinen mejor las acciones.
Entretanto, otras dos naciones sunitas no han confirmado su apoyo a la propuesta saudí, pero parecen cerca de hacerlo. Jordania, en voz de su primer ministro, Abdalá Ensur, declaró que no se ha tomado una decisión en este sentido, pero admitió que su país participa en “ejercicios militares continuos con Arabia Saudita, en calidad de país vecino y aliado”.
Turquía, por su parte, ya ha insinuado la posibilidad de considerar el inicio de una intervención terrestre en meses pasados, pero no se ha referido concretamente a la propuesta saudí de los últimos días.
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