El 14 de enero de 2011 representó un punto de inflexión trascendental en la vida muchos tunecinos, entre ellos Samir Shaafi, un ingeniero industrial que ejercía de sindicalista en una fábrica de la región de Sfax. Aquel día, súbitamente, el tirano Ben Alí se subió a un avión para no volver nunca jamás. La llamada Revolución de los Jazmines había triunfado e inspiraría a otros millones de árabes a rebelarse.
Aquel acontecimiento aupó a Shaafi a la renovada dirección de la UGTT, el histórico sindicato tunecino.
Desde allí, no solo ha sido un testigo privilegiado de la transición democrática, sino que su labor de acicate del consenso en el Cuarteto Nacional del Diálogo se ha visto recompensada nada menos que con un Premio Nobel de la Paz. Shaafi...