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Justos pagan por pecadores en la frontera con Venezuela

Los empresarios ya están resignados a que el mercado bilateral está perdido. Comercio y consumidores de la frontera son los más golpeados.

  • El cierre de la frontera no ha sido el freno al contrabando, lo que ha hecho es encarecerlo, ya que mientras la diferencia de precios en productos como la gasolina sea tan alta, habrá quienes se arriesguen para venderla al otro lado del río. FOTO AP
    El cierre de la frontera no ha sido el freno al contrabando, lo que ha hecho es encarecerlo, ya que mientras la diferencia de precios en productos como la gasolina sea tan alta, habrá quienes se arriesguen para venderla al otro lado del río. FOTO AP
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06 de septiembre de 2015
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Cuando se pensaba que las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela no podrían estar peor, llegó el cierre de la frontera.

Venezuela atraviesa hoy por un proceso de restricción de divisas muy fuerte, producto de la caída de los precios del petróleo que ha afectado sus ingresos. Lo anterior ha tenido un impacto exponencial en los precios disparando la inflación, y una recesión económica que cada día se agrava más.

Este panorama ya había espantado a la mayoría de los empresarios que exportaban al país vecino. Prueba de ello es que solo en el primer semestre de este año las ventas cayeron 37 por ciento a 631 millones de dólares, según el Dane (ver gráfico).

“Esta crisis hay que verla desde una perspectiva más política, porque la señal que está enviando el Gobierno con el reciente cierre de frontera es que no quiere hacer los ajustes que la economía demanda en términos de sincerar precios, que es un elemento clave para corregir esta distorsión del tema cambiario que incentiva el contrabando”, explicó Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, una de las firmas de estudios económicos más reconocidas de Venezuela.

Por su parte, el presidente de Analdex, Javier Díaz, afirmó que “las exportaciones no se han visto tan afectadas porque Paraguachón (La Guajira) sigue abierto y la Dian expidió una resolución que permite hacerlo desde allá. Lo que sí ha hecho esta situación es aumentar los costos”.

Los que están sufriendo son los colombianos y venezolanos que viven en la zona de frontera. Los justos que hoy pagan por pecadores gasolina y elementos de la canasta básica más caros porque no los pueden comprar en Táchira y los que vienen a Norte de Santander a conseguir lo que escasea en su país.

La mala noticia es que esta situación no tiende a mejorar y no es la solución de raíz al problema de fondo. “Esto no va a terminar el contrabando, lo que va a hacer es encarecerlo porque el riesgo será más alto, pero seguirá existiendo porque las diferencias de precios son muy fuertes, en especial en la gasolina, porque es muy grande”, agregó Oliveros, quien dice que solo con un cambio de Gobierno la economía mejorará.

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