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Abrieron una callecita de Provenza en la Plaza Botero, ¿ya la visitó?

El lugar ofrece cuatro experiencias y busca atraer a varias de las mejores marcas de la tradicional calle de El Poblado.

  • La Callecita abrió el pasado 4 de noviembre y está al lado de la iglesia de La Veracruz. FOTO: CORTESÍA
    La Callecita abrió el pasado 4 de noviembre y está al lado de la iglesia de La Veracruz. FOTO: CORTESÍA
23 de noviembre de 2023
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Ya sabemos que Provenza es una de las calles más cool según la revista Time Out y que desde que se convirtió en referente turístico, gastronómico y de entretenimiento en Medellín millones de personas de todo el mundo han recorrido sus espacios, sus restaurantes, bares, discotecas o simplemente se han parchado en la calle a disfrutar de una cerveza y el particular ambiente que allí se vive.

Lo que muchas no saben todavía es que Provenza se está expandiendo más allá de sus calles y acaba de abrir una sucursal, un pedacito de su oferta gastronómica de entretenimiento, en plena Plaza Botero. La Callecita abrió entre el Museo de Antioquia y la iglesia de la Veracruz con cuatro marcas que decidieron abrirle paso a otras que también están en Provenza y aspiran a sumarse a la transformación de la Plaza Botero. La Tasca Española, Bam Bam (las primeras hamburguesas que se vendieron en El Poblado), un nuevo proyecto mexicano llamado Taco y una barra de cócteles, malteadas, jugos y cafés. Esta es la oferta que conforma La Callecita.

Según explicó Juanita Cobollo, líder de comerciantes de Provenza, a esta oferta se sumará en diciembre la llegada de El Social, que en esta sucursal se llamará El Social Maestro, junto con el grupo Belisario que también pide pista para aterrizar en la Plaza Botero.

Lea también: Ni el ‘abrazo’ ha desterrado completamente los locales vacíos en el Lleras y la plaza Botero

Cobollo señala que el objetivo es convertir a la Plaza en una de las más concurridas y prestigiosas del mundo y fortalecer el potencial turístico que tiene con las 23 esculturas del maestro Botero, que no están en ningún otro lugar del mundo, con una oferta de entretenimiento a la altura de los grandes parques y plazas del mundo.

Aunque ha sido ampliamente criticada la medida del cerramiento de la Plaza por los negativos impactos que produjo alrededor, desplazando las problemáticas como drogadicción, hurto y habitantes de calle a lugares como Parque Berrío, los bajos de la estación y a otras zonas del Hueco, algunos establecimientos al interior del cerramiento han aprovechado para transformarse cambiando sus ventas para convertirse en restaurantes y así atender la oferta de turistas que volvió a la plaza como parte de excursiones.

Pero también hay que decir que decenas de comerciantes han tenido que cerrar sus negocios. En un recorrido que hicimos durante julio evidenciamos que al menos el 20% de los locales comerciales que integran el emblemático edificio de Colseguros, justo al lado de donde hoy queda La Callecita, estaban en arriendo, pues el cerramiento solo acrecentó los problemas que ya traían los comerciantes.

Esta transformación que ahora emprende el sector no está exenta de polémica. Algunos la ven como una señal más de gentrificación y la turistificación en la que la ciudad sigue convirtiéndose sector tras sector en un gran parque de diversiones para los turistas extranjeros en detrimento del derecho a la ciudad de sus propios habitantes. No hay que olvidar que con la medida del cerramiento apareció un derecho de admisión insólito en que la policía y funcionarios de la alcaldía deciden quién ingresa y quién no a una plaza pública como lo es Botero. Venteros ambulantes y trabajadoras sexuales han sido desplazados, estigmatizados y hasta agredidos para evitar que ingresen a la zona.

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