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¿Se acaba la vigilia? Ya no crecen como antes las ventas de pescado

Aunque Semana Santa impulsa ventas de pescado en la Plaza Minorista, comerciantes reportan que ya no se vende lo mismo de años anteriores por cambios culturales.

  • Comerciantes de pescado en la Plaza Minorista José María Villa, en Medellín, reportan menores ventas durante la Semana Santa, pese al aumento en la oferta y al crecimiento del consumo anual impulsado por la acuicultura. FOTOS manuel Saldarriaga
    Comerciantes de pescado en la Plaza Minorista José María Villa, en Medellín, reportan menores ventas durante la Semana Santa, pese al aumento en la oferta y al crecimiento del consumo anual impulsado por la acuicultura. FOTOS manuel Saldarriaga
hace 59 minutos
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Si hay una época del año donde las cajas registradoras de los comerciantes de la Plaza Minorista José María Villa suenan con mayor fuerza es en la Cuaresma y en la Semana Santa. Solo para tener una idea, se estima que en Antioquia se consuman en promedio unas 2.500 toneladas de pescado para la fiesta religiosa, alrededor del 4% del mercado nacional.

A simple vista parece un dato común. Ya que no es una sorpresa que la gente coma más pescado y mariscos en el evento más importante del año para los católicos. Un hecho que obedece a la tradición religiosa de no comer carne roja: la conocida costumbre de ayuno y abstinencia, una de las practicas más antiguas del cristianismo y que puede remontarse al siglo IV.

Y sí, la fecha sigue ocasionando un repunte significativo, sin embargo, la percepción de los mercaderes coincide en que los ingresos ya no son igual de cuantiosos en comparación con versiones anteriores de la Semana Mayor.

Ventas a la baja

Esa lectura del mercado pertenece a los comerciantes paisas del sector 12 de la Plaza Minorista, donde se ubican los refrigeradores que exponen, mojarras, tilapias, bagres, bocachicos, cachamas, salmón, róbalos, pargos y demás. Lugar que Sebastián Giraldo conoce “como la palma de su mano”. Lleva toda una vida ofertando pescado en ese centro de abastecimiento. Desde niño jugaba, corría y, a su vez, trabajaba por los laberintos de la Minorista. Aprendió cada jugada, cada tetra y técnica del mercado de ese mercado y tiempo después emprendió su propio negocio: Quesos y Pescados Sebastián.

En su concepto, la reducción en la demanda se refleja con claridad en los volúmenes de venta. Giraldo detalla que seis años atrás, durante la época de Cuaresma, comercializaba cerca de 60 toneladas de pescado, mientras que solo en Semana Santa alcanzaba alrededor de 18 toneladas. Actualmente, el balance es muy diferente. Las cifras han caído considerablemente. “Hoy en día, en toda la cuaresma vendemos por ahí 25 toneladas, y en la última semana unas 6 toneladas nada más”, calcula. En ese orden, sus ventas rebajaron un 60% en los 40 días de Cuaresma. Y hasta un 66% para Semana Santa.

Ese es el mismo relato de varios comerciantes que dialogaron con esta redacción. Juan Marín, administrador de la pesquera Emanuel, es uno de ellos. “La creencia, año tras año, va bajando. Ya no es como antes”, comenta.

Infográfico
¿Se acaba la vigilia? Ya no crecen como antes las ventas de pescado

Su percepción es que el cambio cultural es el principal factor detrás de la caída en la demanda. “Ya no se respeta tanto eso de la vigilia. Hoy se consume más carne y otros productos”, señala.

Marín asegura que hace aproximadamente ocho años, en un día previo a Semana Santa, un negocio como el suyo podía vender alrededor de 1.500 kilos diarios de pescado, pero “hoy se han vendido a fuerza unos 400 kilos”, estima. En otras palabras, las ventas diarias y previas a la fiesta religiosa cayeron 73%.

Mercado más pequeño en Semana Santa, pero más consumo en el balance general

En busca de algunas luces sobre la costumbre de abstinencia de carne. EL COLOMBIANO realizó un sondeo el pasado jueves y viernes en su cuenta de X: en una muestra de 405 personas, 66% aseguró no practicar la vigilia, mientras que 44% restante sí cumple con la tradición.

El comercio advierte que la ciudadanía atraviesa por un cambio cultural que afecta el comportamiento del consumidor en la semana religiosa. Dicha tradición ha perdido fuerza, especialmente entre las nuevas generaciones, que ya se identifican menos o encuentran menor sentido a las prácticas de la religión católica. Una tendencia que puede ser más fuerte en las ciudades capitales, pues en los pueblos y veredas hay un arraigo más notable en las tradiciones cristianas.

Ahora, si bien, el consumo se ha moderado en Semana Santa, a nivel general el resultado es un innegable repunte del mercado pesquero. Así lo cuenta Luz Mari Tobón, dueña de la pesquera Pingüinos. Su local fue uno de los primeros negocios de ese sector que se instalaron en la Plaza Minorista, tras su fundación en 1984 para reemplazar al antiguo Pedrero. Tobón llegó desde el inicio y consolidó su negocio. Hoy, 42 años después, sigue instalada en el mismo lugar donde comenzó.

La vendedora relata que a diferencia del pasado, cuando la Semana Santa concentraba la mayor parte de las ventas anuales, hoy el consumo de pescado está más distribuido durante el año. “Antes solo se vendía en fechas religiosas. Ahora la gente incluye el pescado cuando hace mercado, cada ocho o quince días”. La cuestión es que en el siglo pasado, para las familias comprar comida de mar era casi que un lujo, por lo que hacían un esfuerzo para adquirirlo en la Semana Mayor y cumplir con la tradición de la Iglesia.

Por esa razón, para la fundadora de Pesquera Pingüinos, el balance general en los últimos 40 años es positivo porque la gente lleva en su canasto pescado con mayor frecuencia.

De hecho, Carlos Alberto Robles, presidente de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua), señaló que el consumo anual de pescado ha mejorado en las últimas dos o tres décadas. El dirigente anotó que el repunte se debe a que la oferta antes dependía de la pesca extractiva, ya que la acuicultura aún no tenía un desarrollo relevante en el país. En ese contexto, el consumo estaba atado casi exclusivamente a la producción pesquera nacional.

Robles reconoció que los volúmenes de extracción, especialmente en aguas continentales, han disminuido por diversos factores, aunque precisó que esta caída ha sido compensada por el crecimiento de la acuicultura, que hoy amplía de manera importante la disponibilidad de producto.

En ese sentido, indicó que actualmente el consumo per cápita de pescado en Colombia alcanzó los 11,4 kilogramos, lo que representa un aumento frente a años anteriores, cuando se ubicaba cerca de los 9,5 kilogramos. “El incremento es significativo y responde no solo a la pesca, sino también al fortalecimiento de la acuicultura”, afirmó.

Finalmente, destacó que hoy el mercado ofrece una mayor variedad de productos, que incluye especies cultivadas como tilapia, cachama y trucha, así como productos de pesca y opciones importadas, lo que ha contribuido a ampliar el consumo en el país.

Mayor competencia e inflación

Ahora, la caída de las compras en Semana Santa no se trata solo de una menor práctica de la liturgia cristiana. El comercio considera que hay otros factores que han incidido. Una de las causas detrás es el aumento de competidores, en comparación con principios del siglo XX. De acuerdo con Giraldo, el crecimiento del emprendimiento ha llevado a que más personas comercialicen pescado, incluso fuera de las plazas tradicionales. “Anteriormente no había tantas pesqueras. Inclusive en los barrios ya venden toda clase de pescado”, explica.

40%
se estima que crezca la demanda de pescado para esta Semana Santa en Colombia.

A esto se suma el incremento sostenido en los precios. Según el comerciante, hace cinco o seis años el kilo de tilapia costaba alrededor de 11.000 pesos, mientras que actualmente puede alcanzar los 16.000 pesos. “Todo está demasiado costoso y también muy escaso”, agrega, señalando que las dificultades logísticas y los mayores controles en el transporte también han encarecido la operación.

Tendencia del mercado

Henry Gil Pastor, director regional Medellín de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), explicó que el consumo de pescado en Antioquia durante la Semana Santa se concentra en una amplia variedad de especies, tanto de cultivo como de río, mar e importadas.

40
años cumplen las primeras pesqueras de la Plaza Minorista en Medellín.

El funcionario señaló que, en el caso de los peces de cultivo, predominan la tilapia roja y negra, la cachama y la trucha arcoíris. En cuanto a especies de río, destacan el bagre, bocachico, dorada y blanquillo. A esto se suman productos de mar e importados como atún, pargo, róbalo, sierra y salmón.

De acuerdo con Gil Pastor, el mercado antioqueño ha estado liderado por especies como la mojarra (tilapia) y la cachama, tendencia que se mantiene para la temporada de Semana Santa.

En ese sentido, indicó que la proyección de consumo ubica a la tilapia como la especie más demandada, seguida de la cachama, la trucha, el bagre y el bocachico, con un complemento importante de productos importados como el salmón y el atún.

El directivo concluyó que esta diversidad de oferta responde tanto al fortalecimiento de la acuicultura como a la disponibilidad de productos nacionales e internacionales en el mercado regional.

Precios del pescado

Actualmente, la tilapia roja se comercializa alrededor de 15.000 pesos por kilo, el salmón alcanza los 60.000 pesos y el bagre de río se ubica en 30.000 pesos. Comerciantes señalan que, a diferencia de otros años, los precios no han subido debido a la menor demanda. “Hace un año la tilapia estaba entre 17.000 y 18.000 pesos el kilo. Hoy está en 15.000”, indica un vendedor.

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