El área cultivada de soya en Colombia es de 23.665 hectáreas, 2,2 veces el área urbana de Medellín que es de 10.500 hectáreas, lo que da cuenta de la poca extensión de los cultivos de esta leguminosa en el país.
Paradójicamente, en los últimos tres años, las importaciones de frijol de soya crecieron 60 %, para sumar 580 mil toneladas, y las de torta de soya lo hicieron al 10 %, hasta 1,16 millones de toneladas en 2015. El 80 % de la demanda nacional se concentra en los sectores avícola y porcícola.
Este balance de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales (Fenalce) cobra importancia en dos sentidos: por el acelerado aumento de la demanda de este insumo para la producción avícola, piscícola y pecuaria, y una dependencia cada vez más acentuada de producto extranjero.
Según datos del Consejo de Exportadores de Soya de Estados Unidos (Ussec) y Fenalce, los cultivos nacionales solo abastecen el 10 % del total de la demanda nacional al año para frijol de soya, es decir el producto sin moler o desarrollado para la producción de alimentos balanceados para animales.
Así las cosas, el 80 % restante llega de afuera, principalmente de Estados Unidos, Argentina y Brasil. Y con una tasa de cambio superando los 3.000 pesos, el escenario no es el mejor para que los agroindustriales colombianos sean más competitivos. Y esto tiene que en cuenta que la soya y el maíz para concentrados representa el 80 % de costos de producción para los sectores avícolas y porcícolas.
Para Carlos Maya Calle, presidente de la Asociación Colombiana de Porcicultores (Asoporcicultores), el país debe dar la batalla por abastecer la demanda de esos productos.
Particularmente en la soya, hay que “tener visión de la cadena productiva. Ya acumulamos un rezago importante en materia de estructura agrícola, entonces nos toca dar valor agregado para ser más competitivos”.
Justamente ese sector necesita que se cristalicen programas como Colombia Siembra, pues “la demanda de carne de cerdo ha crecido 20 % en los últimos dos años, y en ese sentido lo hace también la importación de materia prima para dar a basto”, explicó Maya.
Mientras sectores como el de producción de carne y la demanda siguen creciendo, el plan del Gobierno apenas toma forma. Según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), el 66 % de los cultivos de soya que se proyectan en el país estarán ubicados en Meta y Vichada, como parte del proceso para impulsar el agro en el posconflicto.
Estas intenciones se enfrentan contra varios obstáculos. El más grande es la realidad del mercado y así quedó evidenciado en la primera jornada del tercer Foro de Suministro Sustentable de Granos, organizado por Ussec, en Nuevo Vallarta, México.
“El mercado de soya en Colombia ha crecido de manera gradual, por la mayor demanda de proteína animal, principalmente de pollo y cerdo. Como el nivel de vida de la clase media mejoró estos comen más proteína”, aseguró Francisco de la Torre, director para América Latina de la Ussec.