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Espero seguir mejorando: Don José María Acevedo

  • José María Acevedo, fundador de Industrias Haceb (en el centro), en la toma de juramento en el acto de graduación ante el rector del Politécnico, Libardo Álvarez y la decana de Administración, Nancy Patricia Ceballos FOTO Robinson Sáenz.
    José María Acevedo, fundador de Industrias Haceb (en el centro), en la toma de juramento en el acto de graduación ante el rector del Politécnico, Libardo Álvarez y la decana de Administración, Nancy Patricia Ceballos FOTO Robinson Sáenz.
Por Ferney Arias Jiménez | Publicado el 25 de octubre de 2018
en definitiva

El lejano taller de reparaciones eléctricas que José María Acevedo fundó en el Centro de Medellín es hoy una de las grandes empresas paisas cuya producción trascendió fronteras.

“¿Que si quisiera seguir trabajando? Tal vez con otro lote y otros cien años”. Con esa expresión, seguida de una corta risa, el creador de Industrias Haceb, José María Acevedo Alzate, dejó claro que no contempla su retiro y que seguirá usando sus capacidades para resolver los desafíos que a diario enfrenta el negocio de producir electrodomésticos, al que se dedica la empresa que fundó en 1940, con el nombre de Taller Eléctrico Medellín.

Ayer, a las 11 y 43 minutos de la mañana, en la sede de la compañía en el municipio de Copacabana, el rector del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, Libardo Álvarez, le tomó el juramento a don José María para otorgarle el título honoris causa en ingeniería de Productividad y Calidad.

“Usted no es un hombre. Usted es una leyenda para la historia profesional y humana de este país por el ejemplo que le ha dado a varias generaciones”, dijo Álvarez, quien le pidió a los estudiantes del Semillero de Productividad y Calidad de la institución educativa bautizar con el nombre de José María Acevedo ese grupo de trabajo académico.

Aunque advirtió que nunca ha sido su campo dar discursos, al recibir el diploma el empresario paisa se declaró agradecido y destacó la labor de los colaboradores que a lo largo de su trayectoria lo han acompañado, a quienes calificó como sus compañeros de trabajo. “Gracias a todos y espero seguir mejorando”, dijo durante el acto al que asistieron algunos de sus familiares, empleados que él mismo invitó, así como exdirectivos de la empresa y personal docente y administrativo del Politécnico.

Más que un juego

En tiempos en los que en el país se tratan de definir fórmulas que potencien y eleven la productividad laboral, en el caso de Haceb el “secreto” es simple: el ajedrez, juego que don José María aprendió y práctica desde los diez años.

“Un carpintero, amigo de mi papá, llevó alguna vez un tablero con las piezas. Él dijo que más allá del entretenimiento, lo verdaderamente importante del ajedrez es que enseña a pensar. Yo recomendaría que esto se convierta en un curso obligatorio en los colegios para que la máquina que Dios nos dio (el cerebro) se aplique sin límites”, dijo (ver Anécdota).

Y es que, según él, al igual que en el mundo del ajedrez, en la dinámica empresarial también hay niveles y grados de dificultad que conllevan a plantear una pregunta clave: “¿Qué es lo mejor que puedo hacer aquí? Y ante la complejidad del problema es necesario buscar hasta hallar una solución”.

Igualmente, tras graduarse, sostuvo que el título recibido es un reconocimiento a una labor bien hecha y se declaró orgulloso de lo que alguna vez desde un altar dijo un sacerdote: “Que esta es una empresa noble que producía estufas para hacer la comida de las familias y artefactos para servirles a los hogares”.

Ingenio al 100 %

Horas antes de la ceremonia, Cipriano López, gerente de Haceb, felicitó a don José María, pero este le respondió: “Todavía no, aún no me entregan el diploma”.

Pese a la objeción, desde la óptica de López el graduando ha sido un ingeniero y un innovador desde niño, y prueba de ello es que los productos Haceb son un referente para los hogares colombianos.

En el mismo sentido habló Darío Valencia, quien estuvo durante 39 años en la compañía (ingresó como auxiliar administrativo, posteriormente estuvo 20 años como gerente). “Él siempre ha tenido la idea de crecer como persona, como empresario y obtener los objetivos que se propone”.

Y es que el diploma que recién se le otorgó a don José María está respaldado, en la práctica, por la construcción de una organización empresarial de talla mundial y de las instalaciones físicas y plantas de producción y bodegas.

Mano a mano

Para el presidente de la junta directiva de Haceb, Héctor Arango, un factor esencial en la gestión del creador de Haceb es su preocupación permanente por los trabajadores. De hecho, su primer colaborador, Pedro Bedoya, aún está vinculado a la compañía.

“Don José explica que si en las empresas se les hacen museos a las máquinas, ¿por qué no voy a tener al primer trabajador acompañándome en las tareas diarias?”, explicó.

Desde el punto de vista técnico de productividad y calidad, la hoja de ruta de Haceb, por más de siete décadas, ha sido esa. “Es así como hoy esta sociedad antioqueña compite por el mercado nacional con las grandes multinacionales de electrodomésticos, manteniendo el liderazgo. Ese es un milagro industrial”, añadió.

El exdirector de EL COLOMBIANO Juan Gómez, comentó que gracias a una idea de este empresario fue posible la construcción del Teatro Metropolitano. “Hubo una norma que obligaba la suscripción de unos bonos a quince años. Él planteó que las compañías regalaran esos títulos y con eso y un cambio legislativo se consiguió la plata para esa construcción. Siempre ha sido muy recursivo”.

Consciente de que en diez meses ajustará cien años de edad, jocosamente, don José María anotó: “pediré prórroga para seguir trabajando”.

Contexto de la Noticia

anécdota Tarea para EL COLOMBIANO

Don José María recuerda que cuando la sede de este diario quedaba detrás del hotel Nutibara, en el Centro de Medellín, fue llamado para instalar una máquina nueva (rotativa) cuyos planos eléctricos se habían extraviado. “De un nudo plástico salían quince alambres, una cosa que yo no conocía. Analicé y conecté como creí que debía. Luego me llamaron. Me fruncí y pensé que la máquina se había quemado y provocado un incendio. Nada. Encontraron los planos y coincidían con lo que había hecho”.

Ferney Arias Jiménez

Periodista de economía de El Colombiano. Oidor de tangos. Sueño con una Hermosa sonrisa de luna.

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