La crisis en Ecopetrol escaló a un punto crítico. Aunque esta semana la Junta Directiva ratificó la permanencia de Ricardo Roa como presidente, el panorama interno muestra una fractura cada vez más evidente.
Cuatro de los nueve integrantes de la junta ya dejaron constancias formales en las actas solicitando su salida. Se trata de Ricardo Rodríguez Yee, representante de los departamentos productores; César Loza, en nombre de los trabajadores; Luis Felipe Henao, vocero de los accionistas minoritarios (fondos de pensiones); y Juan Gonzalo Castaño, quien sorprendió al sumarse a esta posición pese a haber sido nombrado recientemente por el Gobierno.
Este bloque se enfrenta a los cinco miembros que aún respaldan la continuidad de Roa: Ángela María Robledo, presidenta de la junta; Tatiana Roa Avendaño; Alberto Merlano Alcocer; Hildebrando Vélez; y Carolina Arias Hurtado.
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Reunión clave el 30 de marzo: presión crece tras imputación de la Fiscalía
El próximo lunes 30 de marzo será determinante. La junta se reunirá por tercera vez para definir el futuro de Roa, en medio del ruido generado por la reciente imputación de la Fiscalía General de la Nación.
Desde la Unión Sindical Obrera (USO), el mensaje ha sido directo para la salida del presidente Roa, que es “necesaria para proteger el patrimonio de la compañía”.
En la última sesión, realizada el 24 de marzo, los representantes sindicales insistieron en que Ecopetrol “nunca había estado en una crisis tan grave” como la actual, señalando directamente la gestión de Roa desde su llegada en abril de 2023.
Uno de los puntos más sensibles es la situación financiera. Martín Ravelo, presidente de la USO, puso sobre la mesa una cifra que encendió las alarmas, la deuda de Ecopetrol ya alcanza los US$30.000 millones.
Según explicó, el problema no es solo el tamaño del endeudamiento, sino su encarecimiento. “Es una deuda que se agudiza porque las tasas de interés han venido incrementándose de manera importante”, advirtió.
El riesgo, desde la mirada sindical, es que la empresa enfrente presiones adicionales en un contexto de menor holgura financiera.
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Riesgos internacionales: posibles efectos de agencias de EE. UU.
El frente externo añade tensión a la crisis de Ecopetrol. Ravelo alertó que, al cotizar en la Bolsa de Valores de Nueva York, Ecopetrol está sujeta a estrictas regulaciones internacionales.
En ese escenario, mencionó posibles intervenciones de agencias como la OFAC y la SEC, que podrían incluso anticipar el cobro de acreencias financieras.
El problema es de liquidez. Según el dirigente sindical, la compañía no tendría flujo de caja suficiente para responder a pagos anticipados de deuda en el mercado internacional, lo que abriría un escenario de alto impacto.
Ravelo advirtió que, si el lunes no se concreta la salida de Roa, la USO irá a un paro inminente.
La Unión Sindical Obrera (USO) agrupa a cerca de 25.000 afiliados, lo que representa aproximadamente una tercera parte de la fuerza laboral de la petrolera.
“Si nos corresponde afectar la producción de crudo y de combustible para el país, lo vamos a hacer”, afirmó, dejando claro que la movilización podría impactar directamente el suministro energético nacional.
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El ambiente se ha contaminado además por el ruido político. Ravelo cuestionó pronunciamientos del presidente Gustavo Petro que, según dijo, han sido inconvenientes y han incluido señalamientos contra el sindicato.
División dentro de la USO: piden prudencia y evitar pánico económico
Sin embargo, al interior del sindicato no hay unanimidad. Ariel Corzo, miembro de la junta directiva nacional de la USO, desmarcó su postura frente al anuncio de paro.
Aseguró que la propuesta de movilización no ha sido tomada en instancias institucionales y responde a un sector interno con intereses particulares, incluyendo respaldo político a Roy Barreras y posiciones a favor del fracking.
Corzo advirtió sobre los riesgos de sobredimensionar el escenario, “hablar de una posible intervención de agencias estadounidenses podría generar pánico económico y afectar la reputación de Ecopetrol”.
También insistió en la necesidad de permitir que la junta directiva actúe con independencia y autonomía.
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