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¿En qué invertir en 2026? Guía práctica para sacarle provecho a su plata

El 2026 exigirá portafolios diversificados, cautela política y apuestas selectivas en acciones, renta fija, commodities y criptoactivos, en medio de volatilidad global persistente.

  • Las acciones de empresas son una buena opción para invertir en el 2026. FOTO GETTY
    Las acciones de empresas son una buena opción para invertir en el 2026. FOTO GETTY
03 de enero de 2026
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Si el 2025 fue el año de volatilidad y aumento rápido, el 2026 será el del examen. Los mercados llegan cargados de valorizaciones, expectativas altas y riesgos que ya no son hipotéticos sino visibles. Elecciones en Colombia, tensiones geopolíticas abiertas en Venezuela, Europa y Medio Oriente, dudas fiscales internas, seguimiento a la posible burbuja de inteligencia artificial y un dólar que pierde fuerza configuran un escenario donde invertir sin estrategia puede salir caro.

La buena noticia es que, incluso en este entorno, hay oportunidades claras. Pero ya no basta con “comprar barato y esperar”. El inversionista de 2026 tendrá que entender riesgos, diversificar de verdad y asumir que la volatilidad llegó para quedarse.

Infográfico
¿En qué invertir en 2026? Guía práctica para sacarle provecho a su plata

En 2026 hay que diversificar

Ómar Suárez, gerente de Renta Variable de Aval Casa de Bolsa, lo resume sin rodeos al decir que no existe una inversión perfecta, existen portafolios bien construidos.

Su enfoque parte de una idea básica, pero poderosa, todo portafolio debe combinar activos de bajo riesgo, riesgo medio y alta rentabilidad potencial, y el peso de cada uno depende de tres variables clave: perfil de riesgo, horizonte de inversión y objetivos personales.

Eso implica mezclar activos tradicionales y alternativos como oro, bitcoin, ETF (Fondo Cotizado en Bolsa) de renta variable, ETF de renta fija, vehículos inmobiliarios e incluso inversiones fuera de bolsa como crowdfunding. La diferencia entre un inversionista conservador y uno agresivo no está en qué activos incluye, sino en qué porcentaje asigna a cada uno.

*Perfiles agresivos: mayor peso en acciones, ETF de renta variable, bitcoin y activos volátiles.

*Perfiles conservadores: más exposición a CDT, fondos de bajo riesgo, renta fija y vehículos con flujos estables.

*Perfiles moderados: equilibrio entre ambos mundos.

Para Aval Casa de Bolsa hay “comunes denominadores” que casi siempre aparecen en los portafolios como exposición a bitcoin, oro, S&P 500, empresas de tecnología y mercados emergentes, incluido China.

Riesgos a tener en cuenta

El mundo financiero, dice, “cambió radicalmente después de la pandemia. Hoy no basta con mirar tasas y retornos. Hay que evaluar riesgos geopolíticos, de tesorería, ciberseguridad y cumplimiento normativo, especialmente por el uso creciente de criptomonedas y NFT”.

Uno de los mensajes más contundentes es la diversificación monetaria. “Depender solo del dólar o el euro ya no es suficiente”. Por eso, ampliar portafolios a monedas como la libra esterlina o divisas asiáticas, por ejemplo el won coreano, es, más que una opción, una buena práctica de gobierno corporativo.

Palencia también advierte sobre un cóctel peligroso para Colombia en 2026 que incluye inflación persistente, sesgos en política monetaria, ruptura de la regla fiscal y pérdida de calificación crediticia. “Un escenario que no se veía desde 1996 y que puede generar desinformación y malas decisiones de corto plazo”.

A esto se suman eventos sistemáticos externos como la guerra en Europa, el conflicto en Medio Oriente y la posibilidad de mayor intervención de Estados Unidos en la región, por ejemplo, Venezuela. “Todo ello obliga a los inversionistas colombianos a actualizar sus perfiles de riesgo y, en muchos casos, a asumir estrategias más agresivas, pero con monitoreo sofisticado”.

Lea más: Cruz Verde rompe el molde y lanza CruzPet, la primera farmacia para mascotas del retail en Colombia

Mercados emergentes

Los números respaldan el argumento. En 2025, China triplicó los retornos de Estados Unidos. Colombia y México también superaron ampliamente al mercado estadounidense. Para Toro, “esta tendencia no se agotó”.

Eso sí, hay matices importantes. Las acciones colombianas ya no están tan baratas como hace un año y el riesgo electoral obliga a ser más cautos. La recomendación es “mantener exposición, pero con liquidez, listos para aprovechar oportunidades si hay correcciones”.

Estados Unidos, en contraste, luce costoso. Valoraciones altas, euforia prolongada y riesgo de correcciones fuertes llevan a Arena Alfa a un mensaje prudente, es decir, “no estar totalmente invertido ni apalancado”.

Acciones colombianas para 2026, ¿dónde está el valor?

Tras la volatilidad de 2025, el mercado colombiano entra en una nueva fase, separar el ruido político del valor real de las compañías.

Analistas coinciden en que aún hay espacio para nuevas valorizaciones, especialmente en sectores como banca, energía, retail y petróleo.

Desde Investigaciones Económicas de Acciones y Valores destacan como top picks para 2026 a Davivienda Group, Grupo Cibest, Grupo Aval, Grupo Éxito y Grupo Energía Bogotá (GEB).

-Davivienda Group: la integración con Scotiabank podría aumentar el patrimonio por acción hasta en 11%.

-Grupo Cibest: expansión de cartera y menores costos de fondeo.

-Grupo Aval: valorizaciones rezagadas frente a sus fundamentales y beneficios de reorganización corporativa.

-Grupo Éxito: mayor liquidez por su ingreso a índices y resultados en expansión.

-GEB: rol estratégico en la seguridad energética del país.

Desde Alianza Valores suman a Ecopetrol, GEB y Terpel. En Ecopetrol ve una apuesta de valor con opcionalidad política hacia 2026, especialmente si cambian las reglas regulatorias.

Aval Casa de Bolsa estima un valor objetivo del Colcap cercano a 2.360 puntos, con un potencial adicional de 14%. Varias compañías aún muestran márgenes de seguridad entre 10% y 55%.

América Latina es la región estrella del ciclo

Por su parte, América Latina se consolidó en 2025 como una de las regiones bursátiles con mejor desempeño del mundo, con avances cercanos al 40% en los primeros tres trimestres del año. Históricamente, el cuarto trimestre suele ser el más fuerte.

Según JPMorgan, este ciclo es distinto a los anteriores: no ocurre en medio de una crisis financiera global, sino con un aterrizaje suave en Estados Unidos y un dólar más débil. Eso abre espacio para recortes de tasas en la región y retornos positivos en renta variable.

El MSCI Colcap de Colombia es el sexto índice que más sube en el mundo, con valorizaciones superiores al 50%. Para Davivienda Corredores, este repunte refleja mejores fundamentales corporativos, mayor liquidez y un sistema financiero más sólido.

México y Brasil aprovechan el ciclo para fortalecer renta fija y sectores domésticos. Chile y Perú ofrecen valorizaciones más ajustadas, pero selectivamente atractivas. Argentina sigue siendo la apuesta más volátil.

El oro, el gran protagonista

El oro, en particular, vuelve a ocupar un lugar protagónico en el 2026, como lo hizo en el 2025. Desde Exness Latam recuerdan que este activo ha sido históricamente un refugio en momentos de incertidumbre monetaria y geopolítica, dos ingredientes que no faltarán en 2026.

Con bancos centrales aumentando sus reservas y un dólar estructuralmente más débil, Exness Latam estima que la cotización del oro podría superar los US$5.000 por onza en 2026. Más allá del precio, su valor está en el equilibrio que aporta a los portafolios cuando los mercados financieros entran en turbulencia.

Otros metales industriales, como el cobre, se benefician del mismo fenómeno. La electrificación global y la expansión de redes inteligentes requieren cantidades crecientes de este metal, mientras la oferta enfrenta restricciones por temas ambientales y sociales.

El litio, clave para baterías, sigue siendo estratégico, aunque con ciclos más volátiles, y el uranio regresa al radar por el renovado interés en la energía nuclear como fuente limpia y estable.

¿Cómo les irán a los criptoactivos?

El 2026 marcará un punto de inflexión para los criptoactivos. Después de años dominados por la narrativa, la especulación extrema y la desconfianza institucional, el ecosistema entra en una fase de maduración, donde la regulación y la adopción formal pesan más que la fe ciega en promesas de rentabilidad rápida.

En los últimos años, la industria cripto celebró hitos que cambiaron su naturaleza. La llegada de vehículos institucionales como los ETF de bitcoin y otras criptomonedas abrió la puerta a fondos de inversión, aseguradoras y gestores tradicionales que antes miraban el sector con distancia. A esto se suma el avance regulatorio en distintas jurisdicciones, un proceso que, aunque introduce mayores exigencias, también eleva los estándares y reduce los riesgos operativos.

Para Bitso en Colombia, el fortalecimiento regulatorio será el principal catalizador en 2026. Si bien las nuevas reglas pueden traer rigidez, también atraerán capital institucional, venture capital y empresas tradicionales, que necesitan marcos claros para participar. En ese escenario, la discusión sobre la legitimidad de las criptomonedas queda atrás: el debate ahora es cómo integrarlas de forma segura al sistema financiero.

En definitiva, el mensaje que cruza todo el análisis es que el 2026 no es un año para apuestas ciegas. Es un año para portafolios bien pensados, diversificados, con liquidez y gestión activa del riesgo.

Además, habrá oportunidades en acciones, renta fija, commodities, inmobiliario y criptoactivos. Pero solo para quienes entiendan que el nuevo ciclo exige más cabeza fría que euforia. En inversiones, como en economía, sobrevivir también es ganar.

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Renta fija y commodities

Según los analistas, la renta fija ya no ofrece las valorizaciones de años anteriores, pero sigue siendo una fuente importante de ingresos. A nivel global, los bonos entregan renta más que valorización, ante una Reserva Federal que no bajaría agresivamente las tasas. Aun así, hay oportunidades en bonos del Tesoro, deuda corporativa y deuda emergente.

En Colombia, Sura Investments proyecta rendimientos entre 9% y 12% en la curva de TES. El TES 2029, con rentabilidades cercanas al 12%, destaca como una inversión de bajo riesgo relativo. Eso sí, el comportamiento estará atado a factores políticos, fiscales y monetarios. En 2026, el Banco de la República podría verse forzado a subir tasas para frenar la inflación, en contraste con una Fed más flexible.

En medio del ruido de las acciones, las elecciones y las criptomonedas, los commodities vienen ganando terreno de forma silenciosa, pero consistente. Para 2026, muchos analistas coinciden en que las materias primas volverán a jugar un papel central en los portafolios, no solo como cobertura frente a la volatilidad, sino como fuente real de rentabilidad.

El punto de partida es estructural: la transición energética, la electrificación de la economía y el avance acelerado de la inteligencia artificial están disparando la demanda de metales estratégicos. De acuerdo con BTG Pactual Colombia, oro, plata, cobre, litio y uranio entran en una nueva “época dorada”, porque son insumos clave para la infraestructura que soporta la IA, los centros de datos, las redes eléctricas y los vehículos eléctricos.

En ese contexto, América Latina aparece bien posicionada. Para el inversionista, esto se traduce en oportunidades tanto vía acciones como a través de ETF especializados en commodities o minería.

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