La jornada laboral en América Latina atraviesa una transformación sin precedentes por cuenta de reformas y cambios en las formas de trabajo. A su vez, impulsados por nuevas dinámicas económicas, tendencias globales y la necesidad de priorizar la salud mental, varios gobiernos han comenzado a despedirse del modelo tradicional.
El propósito es permitir que las familias colombianas y latinoamericanas compartan más tiempo en casa y mejoren su calidad de vida.
Sin embargo, la región avanza a distintas velocidades. Mientras algunos territorios ya disfrutan de semanas laborales más cortas, otros se aferran a las extensas 48 horas semanales.
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El top de los países con menos carga laboral legal
Un primer grupo de naciones ya logró establecer por ley el límite de las 40 horas semanales, un estándar que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) promueve a nivel global. En la actualidad, este es el panorama de los líderes en la región:
-Uruguay: 40 horas semanales.
-Venezuela: 40 horas semanales.
-Ecuador: 40 horas semanales.
Puerto Rico, el líder indiscutible en horas efectivas
Más allá de lo que dicta la ley, al medir el tiempo real que las personas pasan trabajando, Puerto Rico encabeza el ranking latinoamericano.
Según el informe ¿Cuántas horas se trabajan en América Latina? de la OIT, los trabajadores en la isla laboran en promedio 35,8 horas semanales.
Esta cifra, muy por debajo del promedio regional, se explica por su estrecha relación con la economía estadounidense, su alta formalidad y la fuerte incidencia del empleo a tiempo parcial.
Colombia y la ruta hacia la reducción en 2026
Un segundo bloque de países avanza con reformas progresivas o mantiene debates legislativos activos para reducir sus jornadas.
Aquí es donde entra Colombia. Nuestro país avanza en su meta de alcanzar las 42 horas semanales en este 2026, un paso clave para alinearnos con los estándares internacionales de la OCDE.
Así está el panorama en las naciones que están en proceso de transición:
-Chile: 44 horas (con reducción progresiva a 40).
-Colombia: 44 horas (con meta legal de 42 en 2026).
-Brasil: 44 horas (con una fuerte discusión abierta sobre su reducción).
-Cuba: 44 horas.
-El Salvador: 44 horas (39 en jornada nocturna).
-Guatemala: 44 diurna, 42 mixta y 36 nocturna.
-Honduras: 44 horas.
-República Dominicana: 44 horas.
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Aunque legalmente Argentina pertenece al grupo de las 48 horas, en la práctica es uno de los países con menor promedio de horas trabajadas.
Tanto en Argentina como en Uruguay es muy frecuente que los empleados laboren menos de 35 horas a la semana debido a la alta incidencia del trabajo a tiempo parcial, especialmente entre las mujeres. Sus sólidos marcos laborales y alta negociación colectiva facilitan esta flexibilidad.
Los rezagados: naciones que mantienen las 48 horas
En el otro extremo, existe un grupo de países donde el modelo clásico sigue predominando de forma estricta. En estos territorios, las jornadas laborales siguen siendo de las más largas del mundo, aunque en algunos ya se asoman vientos de cambio:
-Argentina: 48 horas legales.
-Bolivia: 48 horas.
-México: 48 horas (con una importante reducción proyectada a 40 horas para 2030).
-Panamá: 48 horas (con excepciones).
-Paraguay: 48 horas (con debates en curso).
-Perú: 48 horas (con regímenes especiales).
Calidad de vida vs. productividad: el llamado de la OIT
Datos recientes de la OIT estiman que, en conjunto, América Latina y el Caribe trabajan cinco horas más por semana (40 horas efectivas) que los países de altos ingresos de la OCDE (35 horas).
Países como Colombia, México y Perú, a pesar de sus reformas en curso, siguen marcando algunas de las jornadas efectivas más extensas a escala global.
Para los expertos, el tiempo es un indicador innegociable de la calidad del empleo. “Las jornadas excesivas afectan el bienestar de las personas y también la productividad”, advirtió la OIT en su Panorama Laboral 2025.