El peso colombiano se convirtió en julio en la divisa más fuerte del mundo, con una apreciación de 9,84%, impulsada por la debilidad del dólar.
Ningún otro país, ni siquiera las economías desarrolladas del G10, logró un avance cambiario tan marcado en un solo mes. Detrás de esa cifra hay una mezcla de factores externos e internos que los analistas vienen siguiendo de cerca desde hace meses.
El peso colombiano, primero en el ranking cambiario mundial
Según el ranking mensual que citan casas como Ebury y Bloomberg Intelligence, el peso colombiano lideró las ganancias de América Latina con una apreciación de 9,84% en julio. Ninguna otra moneda, emergente o desarrollada, tuvo un mejor desempeño en el mes.
Asimismo, el informe mensual del mercado cambiario de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia entrega otra cifra de referencia, el peso se apreció 7,5% en el mes y cerró julio en $3.158,44, con una caída de $257 frente al cierre anterior. Durante esas cuatro semanas, el dólar llegó a fluctuar entre $3.086 y $3.432.
Ese comportamiento tan marcado dejó al indicador técnico RSI, que mide sobrecompra o sobreventa, en zona de sobreventa durante 19 de las jornadas del mes. En otras palabras, la oferta de dólares de agentes locales fue tan alta que el mercado empezó a mostrar señales de agotamiento en la tendencia.
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Por qué se debilitó el dólar en julio
El otro lado de la historia es global. Es decir, el índice DXY, que mide al dólar frente a una canasta de monedas fuertes, se desvalorizó 1,5% en julio. Con la excepción del peso chileno, todas las monedas del G10 y de América Latina ganaron terreno frente al billete verde.
Lo anterior estuvo marcado por la Reserva Federal, que decidió, por mayoría, mantener la tasa de los fondos federales sin cambios en el rango de 3,50% a 3,75%. Por lo tanto, el mercado leyó esa pausa como una señal menos agresiva de lo esperado, lo que redujo el atractivo relativo del dólar frente a monedas de mayor rendimiento.
Las pérdidas más fuertes del dólar se concentraron en la última semana de julio. Coincidieron el alto al fuego en Medio Oriente, un crecimiento del PIB de Estados Unidos por debajo de lo previsto y la decisión de la Fed de no mover tasas.
A eso se sumó la expectativa de una intervención cambiaria del Banco de Japón para frenar la debilidad del yen, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluso notificó a algunas entidades financieras que podría respaldar la moneda japonesa con operaciones propias.
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Cabe recordar que, desde que Gustavo Petro asumió la Presidencia, el dólar ha caído cerca de 38% frente al peso, un comportamiento que solo se había visto una vez desde el año 2000. Es la segunda mayor revaluación del siglo, únicamente superada por el ciclo de 2003 a 2008.
El episodio actual comparte varios ingredientes con aquel momento como dólar débil a nivel global, precios altos del petróleo, tasas de interés elevadas en Colombia, mayor ingreso de remesas y operaciones de carry trade.
A diferencia de otros ciclos históricos, los analistas coinciden en que el componente político pesa menos que las variables económicas.
Las claves detrás de la revaluación actual del peso colombiano
El cofundador de Finxard, Yovanny Conde, para Blooomberg, atribuye el fenómeno a un ciclo largo de debilidad estructural del dólar, que se profundizó porque la Reserva Federal mantuvo sus tasas sin cambios. “Si la Fed evalúa subirlas de nuevo, el dólar podría fortalecerse de forma transitoria”, advierte.
Conde también señala la relación entre el petróleo y el peso, que se amplifica cuando el dólar se debilita a nivel global. “Colombia recibe más divisas y el peso se aprecia por partida doble”, explicó.
Según el analista, la revaluación durante el Gobierno Petro también responde a que bajó la incertidumbre que había al inicio del mandato, cuando el dólar rozó los $5.000.
Por su lado, el analista Gregorio Gandini pone el foco en el diferencial de tasas de interés, ya que el costo del dinero en Colombia hace más atractivas las inversiones locales frente a otras economías, lo que favorece la entrada de capitales extranjeros.
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A su vez, el informe de Bancolombia detalla que el comportamiento del dólar vs peso en julio estuvo alineado con el retroceso global del dólar, el alza en los precios del petróleo y el optimismo asociado al cambio de Gobierno, un factor que en parte llevó la tasa de cambio a niveles inferiores a los que sugieren sus fundamentales.
También pesó “la expectativa de que el Banco de la República subiera su tasa de interés”. Sin embargo, la Junta Directiva decidió, por mayoría, mantenerla inalterada en 12,00% y anunció un programa de acumulación gradual de reservas internacionales por hasta US$4.000 millones.
Banrep y la Fed, la misma cautela
La decisión del Banrep sorprendió al mercado la semana pasada, que anticipaba un incremento de entre 50 y 75 puntos básicos. La pausa llegó a pesar de que la inflación se aceleró hasta 6,14% en junio, así las cosas, la persistente apreciación del peso le dio a la mayoría de la Junta el margen para no subir tasas.
Esa cautela fue la norma entre los grandes bancos centrales. La Reserva Federal dejó su tasa en el rango de 3,50% a 3,75%, el Banco Central Europeo la mantuvo en 2,25% y el Banco de Japón la conservó en 1,0%, su nivel más alto desde 1995.
Por eso, Bancolombia anticipa que el dólar vs peso se ubicará entre $3.150 y $3.350 durante agosto, en un contexto de corrección de algunos factores locales.
El banco advierte riesgos al alza si el programa de acumulación de reservas del Banrep altera las expectativas del mercado y aumenta la demanda de divisas, y riesgos a la baja si las estrategias de carry trade se mantienen. “También será clave qué tan sólidos sean los mensajes de consolidación fiscal del Gobierno entrante, que podría presentar una nueva reforma tributaria”.
En ese sentido, Ebury atribuye buena parte del avance del peso a la confianza de los inversionistas en la agenda económica del nuevo Gobierno, liderado por el derechista Abelardo de la Espriella, sumada al endurecimiento monetario del banco central.
Pero la firma matiza ese optimismo. “Creemos que el repunte actual podría ser excesivo”, advirtió Diego Barnuevo, analista de Ebury. La victoria de De la Espriella impulsó la confianza de los inversionistas y las altas tasas reales dan soporte a corto plazo, pero la consolidación fiscal podría no cumplir con las expectativas del mercado por los obstáculos políticos que enfrenta, lo que podría terminar con el actual “periodo de luna de miel”.
El experto de Bloomberg Intelligence Davison Santana añade que el real brasileño y el peso colombiano siguen destacando entre las monedas emergentes, porque combinan rendimientos altos con una relación entre retorno y riesgo que sigue siendo de las más atractivas del universo emergente.
Según Santana, ambas divisas “siguen siendo las propuestas más sólidas por un amplio margen tanto en carry como en carry ajustado por volatilidad”, aunque quedan expuestas a un eventual repunte de los rendimientos de largo plazo en Estados Unidos.
Goldman Sachs coincide en que Brasil y Colombia son las divisas emergentes más atractivas para estrategias de carry, con el respaldo adicional de los precios de la energía, aunque siguen siendo sensibles a cualquier cambio en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
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