Las cifras oficiales confirman que durante las dos primeras semanas de 2018 hubo en Medellín 18 homicidios. De estos, por lo menos 8 tienen el perfil de ser ejecutados por el crimen organizado. Según voceros oficiales, sus móviles estarían asociados a “reacomodos y ajustes de cuentas” entre estructuras criminales.
Personas desmembradas, asfixiadas y con tiros de gracia, en diferentes puntos de la ciudad, generan zozobra y temor, aceptan los mandos policiales. Se anticipaba que la captura de Juan Carlos Mesa, alias Tom, podía traer retaliaciones. Pues hay que actuar.
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