La cápsula Orion realizó este viernes con éxito su primer vuelo de prueba no tripulado al espacio, en lo que supone un paso hacia la exploración de nuevos destinos en el espacio profundo, como un asteroide o el planeta Marte.
Orion partió a bordo de un cohete Delta IV, de Cabo Cañaveral (Florida) y amerizó en el Océano Pacífico cuatro horas y veinticuatro minutos después, tal y como estaba previsto, a unos 965 kilómetros de San Diego (California).
“Este es un importante hito en nuestro camino para avanzar hacia las futuras misiones a Marte”, indicó el comentarista de la Nasa que retransmitió en directo la llegada del vehículo.
La cápsula amerizó sobre su base en posición estable después de realizar dos órbitas a la Tierra, una elíptica a una altura similar a de la Estación Espacial Internacional (EEI), a unos 380 kilómetros, y otra a una distancia quince veces mayor.
La Nasa se marcó como objetivo enviar una misión tripulada a un asteroide en 2025 y a Marte en 2030, por eso esta prueba es considerada un primer paso hacia la exploración de esos nuevos destinos.
Este vuelo era crucial para probar el escudo térmico de la nave que en su entrada en la atmósfera terrestre alcanza una velocidad de 32.000 kilómetros por hora y está expuesta a unas temperaturas de más de 2.200 ºC y analizar la radiación a la que podrían estar expuestos los astronautas.
En palabras del director de la Nasa, Charles Bolden, “este es el principio de la era de Marte”, según señaló en una entrevista en el canal de la Nasa, en la que dijo que espera que sirva de inspiración para las generaciones futuras de astronautas.
La cápsula alcanzó una distancia de 5.793 kilómetros del planeta, la mayor que ha recorrido cualquier nave espacial diseñada para el transporte de humanos en las últimas cuatro décadas, desde las misiones Apolo con las que se consiguió llegar a la Luna.
“Esperamos con ganas los próximos hitos para enviar a nuestros valientes exploradores al interior del sistema solar”, agregó.
El lanzamiento se produjo un día más tarde de lo previsto puesto que la Nasa decidió aplazar la misión el jueves después de que los equipos técnicos detectaran un problema en el cierre de las válvulas de combustible y drenaje del cohete Delta IV.
Orion tiene una forma similar a las naves Apolo, aunque con 5 metros de diámetro y una masa de unas 22,7 toneladas, supera el tamaño de su predecesora. Además, tiene capacidad para transportar a cuatro astronautas en vez de tres.
“Hoy es un gran día para Estados Unidos”, dijo el director de vuelo Mike Sarafin desde el centro de control en Houston, que aseguró que “aunque esta misión no era tripulada, estuvimos todos a bordo de Orion”.
Regístrate al newsletter