Uno de los desastres naturales más temidos por las personas son los terremotos. A diferencia de otros fenómenos como los huracanes o las erupciones volcánicas, se producen casi sin avisar, duran pocos minutos y tienen la capacidad de causar una gran destrucción.
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A raíz del sismo que sacudió a Colombia en la mañana de este lunes 10 de agosto, en redes sociales comenzaron a circular publicaciones que pronostican que en las próximas horas se producirán nuevas réplicas de igual o menor magnitud.
Eso es falso. Como ha explicado el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) de Medellín en X, los sismos son impredecibles y lo mejor en estos casos es abstenerse de difundir información falsa para no aumentar el temor entre las personas.
Lo mismo dijo Julio Fierro Morales, director del Servicio Geológico Colombiano (SGC), la entidad nacional encargada de monitorear en tiempo real el riesgo de desastres naturales en el país, en la declaración en video que publicó esta institución sobre el sismo que ha causado afectaciones en Quibdó, Cali, Armenia, Manizales y Pereira, entre otros municipios.
A pesar de que los sismos no se pueden predecir, una pregunta que queda en el aire es por qué la ciencia aún no ha encontrado la manera de anticipar este tipo de fenómenos geológicos.
Para los expertos, este tipo de desastres continúa siendo un reto. A través de diferentes disciplinas de investigación se estudian los sismos para tratar de anticipar sus efectos y adecuar la manera en cómo se construyen las ciudades. Sin embargo, el conocimiento que se puede obtener sobre estos todavía es limitado.
“Si se han realizado los estudios adecuados, la geología podría indicarnos cómo de grandes y dónde van a ser los terremotos, lo que no podemos determinar es cuándo”, explica Miguel Ángel Rodríguez Pascua, geólogo y científico titular del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
Este experto del IGME señala que uno de los principales retos de la ciencia para predecir terremotos es la ausencia de datos históricos, especialmente sobre aquellos de mayor magnitud.
“Los grandes terremotos se espacian mucho en el tiempo. Eso hace que no tengamos noticias de muchos de los que han ocurrido. Si en un lugar concreto hubo un terremoto hace 3.000 años y el periodo de retorno son otros 3.000 años, estaríamos muy cerca del siguiente. Lo desconocemos, aunque si se podría si se realizan estudios geológicos adecuados”, apunta Rodríguez Pascua.
Otro de los grandes desafíos de la ciencia es encontrar señales que permitan saber con anticipación cuándo, dónde y con qué fuerza ocurrirá un terremoto.
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Un artículo publicado en 2023 en la revista científica Nature señala que algunos fenómenos naturales han sido relacionados con los sismos, como el aumento del radón en fuentes de agua -antes de que ocurra un terremoto, pueden aparecer pequeñas grietas en rocas bajo tierra en las que está presente este tipo de gas- y ciertos comportamientos inusuales de los animales.
Pero el asunto es que hasta ahora no existe suficiente evidencia científica para afirmar que estos fenómenos permitan predecir un terremoto. Algunas de estas situaciones pueden ocurrir por otras razones y, en otros casos, se han registrado terremotos sin que apareciera ninguno de estos posibles indicios.
Con los avances tecnológicos, investigadores de distintos países han intentado desarrollar modelos matemáticos que permitan entender mejor cómo se mueven las placas tectónicas. El problema es que para anticipar uno de estos desastres con precisión sería necesario conocer y analizar en detalle gran parte de la corteza terrestre.
En los últimos años, además, los investigadores han comenzado a utilizar herramientas de aprendizaje automático, una tecnología que permite analizar grandes cantidades de información. Estos modelos utilizan datos como los registros de los sismómetros y las mediciones de los cambios en la superficie de la Tierra para intentar identificar patrones que puedan anticipar un terremoto.
Aunque estos avances son prometedores, los modelos todavía no tienen la precisión necesaria para predecir terremotos de manera confiable. Una de las dificultades es que todavía no se conocen bien cuáles son las señales que podrían aparecer antes de un sismo.
A esto se suma que los terremotos ocurridos hace más de 25 o 30 años no cuentan, en muchos casos, con registros digitales detallados, lo que deja vacíos importantes en las bases de datos utilizadas para entrenar estos sistemas.
Otro problema es que los terremotos de gran magnitud son poco frecuentes. Esto significa que los modelos tienen muchos más datos de sismos pequeños que de grandes terremotos. Como consecuencia, pueden tener dificultades para aprender a identificar correctamente los eventos más fuertes.
Para mejorar estos modelos se necesita recopilar más información. Una de las disciplinas que ayuda en esta tarea es la paleosismología, que estudia terremotos ocurridos hace cientos o miles de años y de los que no existen registros escritos o digitales.
Por medio de excavaciones en terreno, los investigadores pueden encontrar evidencias de antiguos sismos y estimar, por ejemplo, su magnitud. Estos datos permiten conocer mejor la historia sísmica de una zona y establecer dónde podrían ocurrir nuevos temblores de gran magnitud.
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Pero la ciencia no solo busca predecir los terremotos. También puede ayudar a reducir sus efectos. Mediante mapas que muestran el comportamiento y el riesgo sísmico de diferentes zonas, es posible determinar dónde es más seguro construir y qué características deberían tener las edificaciones para resistir mejor los movimientos de la tierra.
A pesar de que científicos e instituciones encargadas de la vigilancia de desastres trabajan en esta línea de investigación, todavía faltan años para que sea posible determinar con exactitud el día y la hora en que ocurrirá un sismo. Incluso, no se sabe si en algún momento será una realidad.
* Con información de Agencia Sinc
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Se puede predecir cuándo ocurrirá un terremoto?
- No. Actualmente la ciencia puede identificar zonas con mayor riesgo sísmico, pero no puede determinar con exactitud el día y la hora en que ocurrirá un terremoto.
- ¿Qué señales pueden indicar que se aproxima un terremoto?
- No existe evidencia científica suficiente para afirmar que algunos fenómenos permitan predecir un terremoto. Aunque algunos estudios han encontrado posibles relaciones entre los sismos, el aumento del radón o cambios inusuales en el comportamiento de los animales, estos fenómenos también pueden ocurrir por otras razones y algunos terremotos suceden sin que aparezcan estas señales.
- ¿Cómo intenta la inteligencia artificial predecir los terremotos?
- La inteligencia artificial analiza grandes cantidades de datos, como registros de sismómetros y cambios en la superficie terrestre, para buscar patrones que puedan ayudar a anticipar un terremoto. Sin embargo, estos modelos todavía no tienen la precisión necesaria para predecirlos de manera confiable, entre otras razones por la falta de datos históricos y porque los terremotos de gran magnitud son poco frecuentes.