Está en un parque y necesita conexión WiFi. En la lista de redes disponibles dice que la primera es gratuita. Entra sin necesidad de digitar una contraseña. Se conectó, puede navegar. Problema resuelto, piensa. ¿Así de sencillo lo logró? Sí, así de fácil. Lo que no se le pasa por la cabeza es que más allá de la comodidad del proceso, por desgracia, puede estar dándole acceso a su dispositivo a un ciberdelincuente que se encuentra a pocos metros del lugar.
Y es que los riesgos son muchos. Cuando alguien utiliza una red de internet pública no sabe si ese equipo o router al que se conecta cuenta con las últimas actualizaciones o protocolos para que la navegación sea segura.
“El principal ataque se denomina Hombre en el medio y consiste en que los...