Hay muchos alimentos y productos que no necesitan estar en el refrigerador. Un lugar fresco, a temperatura ambiente, es a veces suficiente para almacenarlos y conservarlos.
Aceites. Por su densidad no necesitan del frío de la nevera. Pasa, por ejemplo, con los aceites de oliva que cuando se refrigeran pierden la consistencia suave y pueden tornarse en una especie de pasta. Manténgalos a temperatura ambiente, con la tapa bien cerrada y en un lugar seco.
Ajo. La humedad y el frío del electrodoméstico pueden generar la aparición de mohos y levaduras en los ajos y causar su rápido deterioro. Almacénelos mejor en una malla o libremente en una canasta a temperatura ambiente.
Cebolla. Un exceso de humedad en la cebolla de huevo afecta principalmente su...