Cuando Claudia Elena Vásquez le preguntó a Carlos Vives cómo trabajarían su iniciativa Tras La Perla -creada en el 2015-, su esposo le propuso que fueran a un barrio del norte de Santa Marta.
“Empecemos por Pescaíto. Si logramos transformarlo, se vuelve un caso de estudio para los demás barrios de Santa Marta. Si en todos los barrios tenemos líderes empoderados, como los tenemos en Pescaíto -gracias a un diplomado que les dictamos de Gobierno comunitario-, logramos que ellos construyan su plan de vida, que sueñen, de acuerdo con sus talentos, hacia dónde quieren movilizar sus barrios. Imagínate cómo cambiaría la ciudad”.
La respuesta es revivida por la empresaria desde la esquina de Pescaíto donde decidieron poner la primera ficha de ese efecto dominó soñado: una ludoteca, que promueve el juego como derecho.
“Es un entorno de protección. No se quedará en el espacio físico, recorrerá el barrio y se tomará otros escenarios de la ciudad”, afirma.
Violencia, delincuencia, microtráfico... Carlos Vives dice que en Pescaíto “pasan muchas cosas fuertes”. “El pescaitero ha ido perdiendo la calle, y si Pescaíto pierde la calle, pierde su esencia”.
Pero en segundos pasa de la nostalgia a la esperanza. “Cada familia que podemos sacar adelante va a cuidar su calle y su andén, y si sumamos creamos un ejército y hacemos de Pescaíto un lugar de paz”.
Una esquina con sentimiento
José Modesto y Eglandina pagaron $15.000 por la casa de la calle 8 con la carrera 6, cuenta su nieto Ever José Cantillo, quien es el coordinador local de Tras la Perla. Los Ferreira Torres vivieron allí 51 años, hasta que decidieron vender la vivienda.
Su intención de venta coincidió con el sueño de Tras La Perla. La fundación y el Grupo Bancolombia se unieron para pagar 166 millones de pesos por el lugar que se convertiría, tras un año de planeación y dos meses de construcción, en la ludoteca La Casa de los Pescaítos.
Y como dice la canción, “un corazón profundo, como el mar, que no se cansa de dar, que se crece en la distancia, que no pierde la esperanza, que siempre vuelve a empezar”, Claudia y Carlos fueron descubriendo más aliados: DirecTV, Sky Brasil, la Fundación Colombianitos, Latam Airlines, la ONG norteamericana ACDI/VOCA, Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y la multinacional estadounidense AT&T.
Las metas de cerrar la brecha de desigualdad, fortalecer el buen uso del tiempo libre y prevenir problemáticas sociales como el embarazo adolescente y la violencia intrafamiliar, motivaron también el apoyo de la Alcaldía de Santa Marta y la Corporación Juego y niñez, y de marcas como Tucurinca, La Palomera, Experiencia verde y Victoria Sistema Natural.
Los apretones de manos dejaron casi 876 millones de pesos para la casa diseñada por Simón Hosie, el arquitecto que, como cuenta Claudia, vivió seis meses en la comunidad para conocerla e investigarla, y así crear un proyecto con identidad y compromiso social. “Podemos crecer si tenemos clara nuestra identidad o sino seremos comunes, como son muchos barrios”, dice Carlos.
Voluntad y responsabilidad social
“Mis voluntarios del barrio... Gran parte de lo que soñamos es eso, que ellos se sientan empoderados y valiosos”, Vives agradece a los pescaiteros que se comprometieron con la obra como voluntarios.
El voluntariado creció tan rápido como una estrella fugaz el pasado 12 de agosto, cuando Latam donó 70 tiquetes aéreos y a Pescaíto llegaron más de 150 voluntarios -70 internacionales, y 80 nacionales y de la misma comunidad-. “Que venga gente de otras partes del mundo, con cariño, a trabajar por nuestro barrio, es una gran motivación para los samarios”, opina el artista.
Los extranjeros, quienes participaron durante cinco días, pertenecen a ‘Piedra, Papel y Tijera’, uno de los programas de responsabilidad social de la compañía de entretenimiento DirecTV, que conmemoró en La Perla sus 10 años de voluntariado corporativo. Pescaíto es la misión 267 de Directv, pero la primera de ‘Piedra, Papel o Tijera’, revela Enzo Dotto, el voluntario que ocupa la Gerencia Regional de Contenidos y Alianzas de Responsabilidad Social Empresarial de DirecTV Latinoamérica.
“Esta vida es más linda cuando uno hace algo por los demás. Tengo el corazón realmente profundo y lleno de amor por lo que venimos viviendo”, manifiesta desde la tierra de ‘El Pibe’ Mariano Díaz de Vivar, el argentino, con nacionalidad colombiana, que dirige DirecTV Colombia.
Por su parte, Luis Guillermo Hernández, gerente de Responsabilidad Social de Países de la Región Norte de DirecTV Latinoamérica y un voluntario más en la ludoteca, anota que “la idea es materializar un sueño que mueva los indicadores de Pescaíto, Santa Marta y Magdalena en el acceso a la educación, y sobre todo en el buen uso del tiempo libre”.
La Generación DirecTV tiene historia: al menos 14.095 voluntarios, 121.655 horas de voluntariado y 266 acciones en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Haití, Perú, Puerto Rico, Trinidad, Uruguay y Venezuela. “Estamos logrando que los empleados sean mejores personas y rindan más en el trabajo... Agradecen el verse tan bendecidos con lo que tienen”, agrega Andrés Barbero, el voluntario que lidera el área de Responsabilidad Social Empresarial y Sustentabilidad en DirecTV Latinoamérica.
Comienza el efecto dominó
Deiber José Cataño, un ingeniero agrónomo nacido y criado en Pescaíto, pintó el principal mural de la ludoteca, que reflexiona sobre la responsabilidad con la naturaleza y el respeto por las comunidades indígenas de la Sierra Nevada. Todo desde esta esquina se proyecta en el Magdalena.
Claudia promete que medirán el impacto. “Tendremos indicadores que nos mostrarán cómo, a través de la ludoteca, logramos que la violencia intrafamiliar disminuya, que los niños sean amados”.
Tras La Perla va tras la Casa de la Danza, la remodelación de la cancha La Castellana, el Centro de Alto Rendimiento Carlos Alberto Valderrama Palacios, el Museo del Fútbol, la Casa de Pescaíto... y un hotel, ya diseñado.
“Gracias al barrio por creer en nosotros. Trabajamos en el barrio porque lo conocemos (...). Lo que logremos hacer en Pescaíto puede ser un efecto dominó en muchos barrios que tienen la misma importancia en nuestra ciudad, como focos de cultura, deporte e historia. Va a ser una motivación para Santa Marta y para Colombia (....). Quiero darle gracias a Claudia, mi esposa, porque no dejó que mis sueños se quedaran por ahí. Servir no es fácil. Hacer lo correcto no es tan fácil”, dice el compositor de la canción ‘Pescaíto’.