Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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Polo, blancuzco y de cola con punta gris oscura, se fue de El Catfesito. Hasta allá, cuentan los del café, llegó una familia a adoptarlo. La felicidad no podía ser más grande, hasta le sacó lágrimas de emoción porque la esperanza de que adoptaran a “Polito”, como le decían, no era muy alta. Sus ocho años le restaban las probabilidades por considerarlo un gato adulto, pero él era el “melcocha”, tierno y abrazador. Antes de que llegara al Catfesito, donde encontró un hogar, había vivido en un parqueadero, expuesto al sol y al agua,
Johana Vélez, la cocreadora del Catfesito, cuenta la historia. El sueño de ella nunca fue tener una café con gatos, pero sí uno con libros, literario. Sin embargo, un día, viendo fotos que le mandaba su hermana, que...