En un viaje a Tailandia hace cinco años, la profesora de yoga Juliana López entendió que su vida no tenía que ser como era hasta ese momento. “Tuve un espacio conmigo misma que me llevó a ser consciente de cada uno de los alimentos que me llevo a mi boca”. Atrás quedaron los lácteos y las carnes. Su alimentación ahora está basada en plantas. Juliana es vegetariana. “Aprendí que cada bocado tiene una información que me va generar un balance o un desequilibrio”, dice.
Cuando regresó a Colombia entró a clases de cocina porque quería que sus nuevas recetas fueran “divertidas” y con un sabor tan exquisito que le ayudaran a no desertar en el camino. “No se trataba de quitar alimentos y ya, tenían que ser platos con una buena distribución de los macronutrientes...