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La empresa estadounidense que quiere crear cuerpos sin cerebro para ponerle fin a las pruebas en animales

La startup estadounidense R3Bio propone reemplazar la experimentación animal con “cuerpos sin cerebro” capaces de probar medicamentos sin generar sufrimiento.

  • Los animales también son utilizados en clases de medicina y biología, en las que algunos son diseccionados. FOTO: Getty
    Los animales también son utilizados en clases de medicina y biología, en las que algunos son diseccionados. FOTO: Getty
hace 4 horas
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Se estima que cada año más de 110 millones de animales son utilizados en laboratorios estadounidenses para realizar investigaciones y probar productos, de acuerdo con Peta, la mayor organización mundial de derechos de los animales.

Lea: Macaco de cola larga ratificado como especie en peligro de extinción; se reaviva la polémica sobre la experimentación animal

Muchos de ellos, después de ser utilizados en estos procesos, deben ser sacrificados.

Esto, al igual que otros métodos de experimentación, implica crueldad animal, la cual ha sido denunciada en las últimas décadas por activistas y organizaciones en pro de los derechos de los animales.

R3Bio, una startup creada en San Francisco, recientemente presentó una posible solución a esta problemática.

Esta empresa de biotecnología está creando “sacos de órganos”: cuerpos no sensibles que poseen todos los órganos de un animal normal, menos el cerebro, para que estos no sientan dolor.

El objetivo es que estos cuerpos sin cerebro reemplacen a los animales utilizados actualmente en los laboratorios.

En ese contexto, es clave saber que, en abril de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU., la entidad encargada de regular los experimentos científicos de productos médicos, anunció un plan para eliminar gradualmente las pruebas en animales en el desarrollo de terapias con anticuerpos monoclonales.

Este tipo de avances históricamente se han probado con animales porque, antes de administrarlas a humanos, es necesario entender cómo se comportan en un organismo completo: si son seguras, cómo se distribuyen en el cuerpo, cuánto tiempo permanecen activas, cómo las procesa el sistema inmune y si realmente funcionan frente a la enfermedad.

La idea es que ahora esto se sustituya con otros métodos, como modelos computacionales con inteligencia artificial y otro tipo de pruebas.

Los fundadores de R3Bio son la investigadora Alice Gilman y John Schloendorn, ambos especializados en longevidad y biotecnología.

La primera asegura que ya es posible crear sacos de órganos de ratón sin cerebro, aunque no se sabe si estos fueron desarrollados por su compañía o por otro grupo de científicos.

Los investigadores señalaron en un comunicado que esta alternativa tiene mayores ventajas que otras desarrolladas en años anteriores, como los órganos en chip –pequeños dispositivos que recrean el funcionamiento de órganos humanos utilizando células humanas y microcanales que simulan el flujo sanguíneo– y los tejidos cultivados en laboratorio a partir de células madre.

La opción de crear un cuerpo sin cerebro sería mejor, ya que “no le falta nada, porque lo diseñamos para que solo tenga las cosas que queremos”, para que estos puedan reemplazar a los monos, por ejemplo, en pruebas de toxicidad de medicamentos.

Aunque no revelaron cómo crearán estos organismos, aseguraron que será con células madre y edición de genes.

Pero, además de evitar el uso de animales en experimentos científicos, R3Bio espera, en un futuro, que de sus cuerpos sin cerebro salgan órganos que puedan reemplazar aquellos de humanos normales.

De llegar a lograrlo, este invento sería revolucionario, ya que son cientos de miles de personas las que integran las listas de espera de donación de órganos.

Sin embargo, el objetivo de la startup no deja de despertar dudas, especialmente éticas, ya que muchos se preguntan si el hecho de no tener cerebro es suficiente para no tener conciencia o sentir dolor.

Aunque todavía no han desarrollado el primer organismo de este tipo, la compañía está desarrollando los avances necesarios para hacerlo, también gracias al respaldo de grandes inversionistas como Tim Draper, quien le ha apostado a compañías que hoy en día hacen parte de la cotidianidad de muchos, como Tesla, Skype y Hotmail.

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