“¿Qué es el amor sino una serie de reacciones fisiológicas?”, se pregunta el biólogo Diego Golombek en el primer capítulo de su último libro Sexo, drogas y biología y un poco de rock and roll, de la editorial Siglo XXI. ¿De qué hablaba Pablo Neruda cuando escribía “aquí te amo y en vano te oculta el horizonte”?
Según Golombek hablaba de neurotransmisores, olores y estimulaciones químicas. O, al menos, eso es lo que algunos científicos han encontrado desde el laboratorio.
Investigaciones exploran cómo un cerebro que experimenta amor se ve muy diferente de uno experimentando solo lujuria, o del de alguien en una relación a largo plazo, muy comprometido.
Regístrate al newsletter