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¿Qué le pasa al cuerpo cuando se consume marihuana?

El uso medicinal de la planta está aprobado en el país desde 2016. Le explicamos cómo actúa en el organismo.

  • ¿Qué le pasa al cuerpo cuando se consume marihuana?
  • Para uso medicinal hay cremas y ungüentos con esta base. FOTO jUAN aNTONIO sÁNCHEZ
    Para uso medicinal hay cremas y ungüentos con esta base. FOTO jUAN aNTONIO sÁNCHEZ
LAURA FRANCO SALAZAR | Publicado el 28 de agosto de 2022

La marihuana es la segunda droga psicoactiva más consumida en todo el mundo después del alcohol. Sus usos recreativos y medicinales fueron legales hasta 1961 cuando fue prohibida a nivel global por la Convención Única de Drogas de las Naciones Unidas.

Los argumentos que figuran en el documento oficial hacen alusión a un consumo abusivo por parte de la población de la época. “La planta (cannabis) y todos sus componentes fueron legales, muchos medicamentos los contenían, pero posteriormente, con su consumo y abuso por parte de la sociedad, especialmente por el movimiento Hippie en los años 60, fue incluida dentro de las sustancias ilícitas. Desde ahí se frenó la investigación y todo lo que alrededor de ella se sabía”, cuenta Guillermo Alonso Castaño Pérez, médico PhD en Psicología de la Salud y Adicciones, coordinador de la maestría en Drogodependencia de la Universidad CES.

Fue apenas hace unos 20 años —40 después de haberla prohibido— que se retomó su estudio, llegando a hallazgos tan interesantes como que el cuerpo humano cuenta con un sistema endocannabinoide compuesto principalmente por receptores (cannabinoides y endocannabinoides) que interactúan con algunos compuestos de la marihuana, del mismo modo en que lo hace una llave con una cerradura.

“En esos receptores actúan también unas sustancias que produce nuestro propio organismo llamadas anandamida y ácido araquidónico de glicerol, que tienen una estructura química similar a algunos de los componentes que tiene la planta”, explica Castaño.

La planta de cannabis está compuesta por alrededor de 500 sustancias distintas, de las cuales 160 son fitocannabinoides (como el tetrahidrocannabinol y el cannabidiol) a los que se les ha encontrado propiedades medicinales que surten efecto gracias a los receptores ya mencionados.

Medicinal y recreativa

Cuando se habla de usos recreativos (o uso adulto) de la marihuana, se hace referencia al consumo que busca alcanzar estados alterados de conciencia, por ejemplo relajación, agudeza de los sentidos y sensación de placer.

Tales efectos se deben principalmente a los altos contenidos de tetrahidrocannabinol (THC) que ingresa al fumar la flor de la planta en cigarros o consumirla en alimentos.

Tal es su potencia que cuando esta sustancia se presenta en dosis muy altas se convierte en la responsable de producir adicción o dependencia, continúa Castaño, desencadenando además riesgo de psicosis, esquizofrenia en personas vulnerables (con antecedentes familiares), problemas de memoria y el denominado Síndrome amotivacional, que consiste en la pérdida de interés en la vida.

Recetada por médicos

Desde el año 2016, en Colombia está aprobado el cannabis para uso medicinal, de ahí que en el mercado haya productos farmacéuticos (en presentación líquida o para ingerir) con componentes de la planta. Estos son formulados por médicos para el tratamiento de algunas enfermedades como cáncer, dolor crónico y espasmos musculares. De acuerdo con Héctor Julián Pérez Madrid, toxicólogo y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, se prescriben para este tipo de patologías porque hay evidencia científica que comprueba que funcionan.

De otro lado, la formulación de la flor sí está prohibida en el país, así mismo, el médico debe cuidar que “el paciente no llegue a tener dependencia ni estados alterados de conciencia, es decir, que consuma los componentes sin que incurra en riesgos”, agrega Castaño.

¿Cómo actúa en el cuerpo?

La marihuana puede ingresar al organismo por distintas vías: fumada, vaporizada o ingerida. Las dos primeras difieren solo en que la segunda (vaporizada) no implica un proceso de combustión que pueda afectar al sistema respiratorio. Quemar las hojas de las flores, el papel y el tabaco que a veces le mezclan, produce una biomasa que genera irritaciones pulmonares, lo que la convierte en una forma de administración asociada al cáncer. Por eso, en algunos países como Canadá, en los que la flor está permitida para usos medicinales, se recomienda vaporizarla.

La vía aérea es la que suele generar más rápido efectos en el cuerpo. ”Entre el 20 y el 40 % del THC se queda en los pulmones (lo demás queda en el aire) y de ahí pasa directamente a la sangre”, explica Juan Daniel Gómez, neurofisiólogo, experto en neuropsicofarmacología y docente de la Pontificia Universidad Javeriana.

A través de la sangre el THC llega entonces al cerebro y allí se adhiere a los receptores de cannabinoides que se encuentran en las células nerviosas, lo que afecta la manera en que estas se comunican entre sí y con otras (provocando los efectos ya enunciados).

Ahora bien, cuando la planta se consume en alimentos (tortas, galletas, bebidas, etc) la absorción de sus componentes es menor y mucho más lenta, porque debe pasar por todo el proceso digestivo antes de llegar a la sangre.

Con esta forma de consumo “es muy complicado predecir qué tanta cantidad se va a absorber porque, por ejemplo, si el alimento tiene mucha grasa se absorbe mucho más el THC”, complementa Pérez, además, como en ocasiones los efectos demoran (la sustancia tarda en pasar al intestino), se ingiere mucho más alimento y puede haber sobredosificación.

Ahora, con respecto a las cremas, el toxicólogo agrega que sobre su efecto no hay suficientes pruebas científicas, “sobre todo porque vienen combinadas con mentol, por ejemplo, y el alivio puede deberse más a esos componentes que a la planta”.

¿Consumo responsable?

Sin duda, coinciden ambos expertos, la marihuana puede causar dependencia (como el alcohol y el tabaco), sobre todo si se consume de forma recreativa, tiene altas concentraciones de THC, es consumida de forma intensa y por menores de edad. No obstante, a nivel general, el riesgo de dependencia es bajo (ver Para saber más), continúa Pérez: “se habla de que una de cada nueve personas adultas se vuelve dependiente, por eso, en caso de que se legalice su uso recreativo en Colombia deberá quedar claro que es para personas mayores, al menos de 22 de años en adelante”.

Así mismo, y en caso tal, siempre será más recomendable acudir a la vaporización que a la combustión y procurar que los niveles de cannabidiol (CBD) sean superiores a los de THC, pues continúa Pérez, se constituye como un elemento protector (ver Informe) asociado a la relajación muscular, la disminución de las convulsiones y de la ansiedad.

Laura Franco Salazar

Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.


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