Es normal que los pequeños sientan miedo, lo importante es saber identificar cuándo se puede controlar en casa y cuándo se debe consultar. Le contamos como reconocer la diferencia.
Es normal que los pequeños sientan miedo, lo importante es saber identificar cuándo se puede controlar en casa y cuándo se debe consultar. Foto: ShutterStock
El miedo es una de las sensaciones más primitivas, está ahí para protegernos de los peligros potenciales que encaramos día a día. A medida que el ser humano ha evolucionado, el miedo se ha transformado y ampliado su rango de acción. Ya no solo nos protege de amenazas físicas, sino que se activa para cuidar nuestra estabilidad emocional. La psicóloga infantil y de familia María Elena López aclara que “algunos de los miedos están determinados genéticamente, otros vienen por aprendizaje directo. Sin embargo, muchos de los temores que tienen los niños son aprendidos y los adquieren por condicionamiento del mundo exterior, de la escuela, de la información que reciben de los medios de comunicación y hasta de los propios temores de los padres”.