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Sarah Thornton: por qué la sexualización de los senos afecta la autoestima de millones de mujeres

La socióloga canadiense investigó durante cuatro años cómo los senos femeninos han sido sexualizados y convertidos en objeto de presión social.

  • Sarah Thornton entrevistó a más de 200 mujeres para analizar cómo la sexualización de los senos ha impactado la relación femenina con el cuerpo y la autoestima. FOTO:LinkedIn.
    Sarah Thornton entrevistó a más de 200 mujeres para analizar cómo la sexualización de los senos ha impactado la relación femenina con el cuerpo y la autoestima. FOTO:LinkedIn.
  • Los senos representan una dimensión profundamente humana relacionada con el cuidado, la nutrición y el vínculo emocional. FOTO: Magnific.
    Los senos representan una dimensión profundamente humana relacionada con el cuidado, la nutrición y el vínculo emocional. FOTO: Magnific.
27 de mayo de 2026
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La escritora y socióloga canadiense Sarah Thornton nunca imaginó que una cirugía preventiva terminaría convirtiéndose en el punto de partida de una profunda investigación sobre la relación de las mujeres con sus cuerpos.

Dos días antes de someterse a una doble mastectomía, Thornton decidió ir a nadar. Mientras se cambiaba, observó sus senos y sintió la necesidad de despedirse de ellos. Les agradeció por haber estado ahí, les pidió perdón por no haberlos “amado lo suficiente” y se disculpó por dejarlos ir.

Habían pasado siete años de exámenes médicos, biopsias y preocupación constante. Los especialistas seguían encontrando células “raras” y cambios preocupantes en sus mamografías. Con antecedentes familiares de cáncer de mama, decidió someterse en 2018 a una cirugía preventiva para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Pero tras la intervención y el proceso de reconstrucción, comenzó a sentir una necesidad inesperada: entender por qué los senos ocupan un lugar tan complejo, contradictorio y emocional dentro de la vida de las mujeres y de la cultura occidental.

Los senos se encuentran en distintos tamaños y formas. FOTO: Magnific.
Los senos se encuentran en distintos tamaños y formas. FOTO: Magnific.

Así nació una investigación de cuatro años que terminó convertida en el libro Tits Up: What Our Beliefs About Breasts Reveal About Life, Love, Sex and Society (“Tetas arriba: lo que nuestras creencias sobre los senos revelan acerca de la vida, el amor, el sexo y la sociedad”), trabajo en el que Thornton entrevistó a más de 200 mujeres y expertos para analizar cómo los pechos han sido entendidos, sexualizados y juzgados a lo largo de la historia.

En entrevista con BBC Mundo, la socióloga aseguró que muchas mujeres sienten una desconexión con sus propios cuerpos debido a la manera en que la sociedad ha convertido los senos en objetos sexuales y símbolos de deseo masculino.

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“Las mujeres podemos sentirnos excluidas por la sexualización de nuestros senos y eso nos da la sensación de que no nos pertenecen”, afirmó Thornton en diálogo con la BBC.

¿Son los senos un sinónimo de vergüenza?

Thornton descubrió que gran parte de esa relación conflictiva comienza desde la adolescencia. Ella misma lo vivió.

Sus senos comenzaron a crecer a una edad temprana y eso hizo que muchas personas la vieran mayor de lo que realmente era. Mientras su mente seguía siendo la de una niña de 12 años, algunos hombres la percibían como una mujer adulta.

La académica relató que sufrió episodios de acoso sexual siendo adolescente, experiencias que marcaron profundamente la manera en la que veía su cuerpo. En su libro recuerda cómo empezó a esconder sus pechos bajo ropa ancha y sacos de cuello alto porque sentía que llamar la atención podía ponerla en peligro.

Desde muy joven, sentí mucha vergüenza por mis senos”, explicó.

Según la autora, existe todavía una asociación peligrosa en muchas sociedades: creer que las adolescentes con senos grandes están sexualmente disponibles o son más maduras de lo que realmente son.

“Si eres una adolescente con senos grandes, es más probable que sufras acoso”, señaló a la BBC.

Uno de los hallazgos más importantes de la investigación tiene que ver con el impacto psicológico que genera la hipersexualización del cuerpo femenino.

Thornton encontró que cerca del 40% de las mujeres en Occidente no se sienten satisfechas con sus senos y recordó que las cirugías mamarias continúan siendo uno de los procedimientos estéticos más realizados en el mundo

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Para la investigadora, esto demuestra hasta qué punto las mujeres viven bajo presión constante sobre cómo deben verse sus cuerpos.

“¿Por qué estamos gastando tanto dinero en levantar, aumentar o reducir nuestros senos?”, se preguntó en su investigación.

La socióloga sostiene que los pechos femeninos han terminado asociados casi exclusivamente al deseo sexual masculino, dejando en segundo plano otras dimensiones relacionadas con la maternidad, la alimentación o la propia identidad femenina.

“Muchos creen erróneamente que las mujeres tienen pechos para atraer hombres, cuando biológicamente existen para alimentar bebés”, afirmó.

¿Por qué los senos son relacionados con el deseo sexual?

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo de Thornton es el recorrido histórico que hace sobre la sexualización de los senos en Occidente.

La autora explica que esta idea no siempre existió. Según su investigación, la transformación comenzó en la Francia del Renacimiento, cuando la aristocracia empezó a contratar nodrizas para alimentar a sus hijos mientras las mujeres de clases altas mantenían intacta la apariencia de sus cuerpos.

El oficio de nodriza se popularizó en Francia durante el Renacimiento para que las mujeres de clases altas conservaran sus figuras intactas. Maestro de la Vida de María. IMAGEN: Antigua Pinacoteca de Múnich (Alte Pinakothek).
El oficio de nodriza se popularizó en Francia durante el Renacimiento para que las mujeres de clases altas conservaran sus figuras intactas. Maestro de la Vida de María. IMAGEN: Antigua Pinacoteca de Múnich (Alte Pinakothek).

Thornton sostiene que fue en ese momento cuando los senos comenzaron a separarse simbólicamente de su función biológica y se convirtieron en objetos asociados al deseo y al placer masculino.

Con el paso de los siglos, esa visión se extendió por Europa y más tarde llegó a Estados Unidos, donde la industria del entretenimiento y Hollywood ayudaron a convertir los pechos femeninos en un fenómeno comercial.

La investigadora menciona cómo figuras icónicas del cine como Marilyn Monroe, Sophia Loren y Jayne Mansfield terminaron siendo presentadas públicamente bajo estándares que ponían gran parte de la atención en sus cuerpos y especialmente en el tamaño de sus bustos.

El auge de los implantes mamarios en la década de 1960 aceleró aún más esa tendencia. Thornton explica que el desarrollo de los implantes de silicona transformó la percepción estética de los senos y popularizó la idea de los “bustos perfectos”, primero entre celebridades y luego entre millones de mujeres alrededor del mundo.

El feminismo y los derechos sobre los cuerpos

En su investigación, Thornton también analiza el papel del feminismo y los movimientos sociales en la discusión sobre el cuerpo femenino.

La autora reconoce que las luchas feministas de las décadas de 1970 y 1980 fueron fundamentales para avanzar en derechos reproductivos y en la protección frente a la violencia sexual.

Sin embargo, considera que todavía existe una conversación pendiente sobre la autonomía femenina “de la cintura para arriba”.

Thornton defiende el derecho de cada mujer a decidir libremente qué hacer con su cuerpo: usar o no sujetador, amamantar, realizarse cirugías o simplemente no modificar nada.

“Creo en el derecho de una mujer a elegir”, señaló.

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Más allá de la sexualización, la socióloga insiste en que los senos representan una dimensión profundamente humana relacionada con el cuidado, la nutrición y el vínculo emocional.

Aunque reconoce que su experiencia personal con la lactancia no fue sencilla, describe el acto de amamantar como una conexión extraordinaria entre madres e hijos.

Thornton incluso dedicó parte de su investigación a visitar bancos de leche materna y conversar con mujeres que donan leche para bebés prematuros o niños que no pueden ser alimentados por sus madres.

Los senos representan una dimensión profundamente humana relacionada con el cuidado, la nutrición y el vínculo emocional. FOTO: Magnific.
Los senos representan una dimensión profundamente humana relacionada con el cuidado, la nutrición y el vínculo emocional. FOTO: Magnific.

Para ella, estas experiencias muestran una dimensión completamente distinta de los senos, mucho más relacionada con la solidaridad y el cuidado colectivo que con la imagen sexual que suele imponerse culturalmente.

Diferencias culturales alrededor del mundo

Thornton también encontró que la sexualización de los senos no es universal.

La autora revisó investigaciones antropológicas y descubrió que en distintas comunidades indígenas de África y Asia los pechos femeninos no son vistos principalmente como objetos eróticos.

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En muchas de estas culturas, donde las mujeres amamantan de manera abierta y natural, los senos son entendidos simplemente como una parte funcional del cuerpo asociada al cuidado de los bebés.

La investigadora explica que en algunos lugares incluso se considera extraño que los adultos sientan atracción sexual hacia ellos.

Según Thornton, estas diferencias culturales demuestran que gran parte de la percepción occidental sobre los pechos ha sido construida socialmente y no responde necesariamente a algo biológico o universal.

¿Nos vemos como nos ven los hombres?

Uno de los mensajes centrales de la investigación es la necesidad de que las mujeres puedan recuperar la relación con sus propios cuerpos.

Thornton sostiene que muchas veces las mujeres se observan a sí mismas desde parámetros masculinos aprendidos desde la infancia.

“Probablemente, cuando vemos nuestros cuerpos en el espejo, nos estamos viendo con los ojos de los hombres”, afirmó a la BBC.

La autora considera que esa mirada externa genera ansiedad, inseguridad y una constante sensación de juicio sobre la apariencia física.

Por eso, insiste en que hablar sobre los cuerpos femeninos desde perspectivas más amplias —emocionales, históricas, culturales y humanas— puede ayudar a reducir la presión social que existe sobre millones de mujeres.

La investigación de Sarah Thornton abrió nuevas discusiones sobre la manera en que las sociedades entienden el cuerpo femenino, la sexualidad y la maternidad.

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Su trabajo también puso sobre la mesa el impacto que tienen los estándares de belleza, la cultura mediática y la presión social sobre la autoestima de las mujeres.

En un contexto donde las cirugías estéticas siguen creciendo y donde las redes sociales aumentan la exposición y comparación constante, la académica considera urgente replantear la forma en la que se habla sobre el cuerpo femenino.

“Quiero ayudar a eliminar la superficialidad con la que se han tratado los senos”, aseguró.

Para Thornton, comprender los múltiples significados de los pechos —más allá de la sexualización— puede ayudar a que muchas mujeres se reconcilien con sus cuerpos y se sientan menos definidas por estándares externos.

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