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Disputa de bandas de Bello por controlar el Oriente antioqueño disparó las cifras de homicidios

En 10 de los municipios de esta subregión se ha presentado un incremento y en otros tres las cifras siguen iguales. Los casos más críticos están en Rionegro y Sonsón.

  • La imagen corresponde al homicidio del intendente José Lixney Galeano, registrada el pasado miércoles en el municipio de Rionegro. FOTO: CORTESÍA ENTRE CEJA Y CEJA
    La imagen corresponde al homicidio del intendente José Lixney Galeano, registrada el pasado miércoles en el municipio de Rionegro. FOTO: CORTESÍA ENTRE CEJA Y CEJA
12 de diciembre de 2022
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Hablar de homicidios en el Oriente antioqueño se volvió cada vez más recurrente: nada más el pasado jueves dos venezolanos fueron asesinados en El Carmen de Viboral, lo que deja en evidencia el flagelo de inseguridad en una subregión que presenta un incremento del 10,4 % en este delito en 2022.

El arribo desde hace algunos años de los grupos delincuenciales de Bello, que pretenden extender su territorio criminal en esta subregión y la confrontación con bandas criminales que ya estaban arraigadas han llevado a que la estela de violencia se esté expandiendo por los 23 municipios.

Según los registros de la Policía Nacional, en esta parte del departamento han asesinado a 191 personas, mientras que el año pasado se contabilizaban 173 y en 2020, 137.

El secretario de Seguridad de Antioquia, Oswaldo Juan Zapata, indicó que “tres estructuras criminales del Valle de Aburrá se han expandido hacia municipios del Oriente antioqueño, lo cual ha incrementado las disputas por los mercados criminales con bandas locales”.

Las estructuras a las que se refiere el funcionario son Los Chatas, El Mesa y Pachelly, todas provenientes de Bello y las cuales han buscado arraigo en diferentes poblaciones y esto ha traído consigo aumentos considerables en las regiones donde se han radicado, aunque no en todos.

Las principales causas que han llevado a esta violencia en esta subregión, relacionada en su mayoría con retaliaciones entre organizaciones criminales, tiene como finalidad el control por el tráfico de estupefacientes, la explotación sexual, la extorsión y el hurto.

Municipios más críticos

Según las estadísticas de la Policía Antioquia, Rionegro con 35 asesinatos y Sonsón con 24 son los que aportan la mayor cantidad de muertos en hechos violentos en esta subregión.

En el caso de Rionegro hay presencia de los grupos delincuenciales bellanitas Los Chatas y El Mesa, las cuales habrían entrado en enfrentamientos con estructuras locales, lo que habría llevado a un repunte de homicidios del 94,4%, ya que el año pasado se registraron 18 en todo el año.

Sobre esta confrontación, el secretario Zapata explicó que “en el municipio de Rionegro se presenta una disputa entre el GDCO Los del Alto y el GDO El Mesa, al cual, al parecer, se le puede atribuir el incremento de homicidios”.

La llegada de estas estructuras a Rionegro tendría relación con el incremento poblacional, puesto que “es un municipio que tiene un crecimiento tres veces mayor que cualquiera otra ciudad del país y esto hace que se vuelva atractiva para la criminalidad. Son 152.000 habitantes y una población flotante de 80.000 personas más”, dijo el secretario de Seguridad de Rionegro, Carlos Andrés García.

La otra problemática se da en Sonsón, donde se ha presentado un homicidio menos que el año pasado, pero 17 más que en 2020. Allí habría una disputa de la banda El Mesa y el Clan Oriente o Clan Isaza, conformada por descendientes de Ramón Isaza Arango, alias “el Viejo”, uno de los precursores del paramilitarismo. “Este municipio hoy concentra el 13 % de los homicidios del Oriente”, señaló el secretario de Seguridad de Antioquia.

Otros de los municipios con incrementos en homicidios por una presencia de bandas de Bello son La Unión (10 en 2021 y 13 en 2022), San Francisco (cinco en 2021 y ocho en 2022) y El Retiro (dos en 2021 y siete en 2022), donde hace presencia El Mesa, que también comete delitos en San Luis (13 en 2021 y 10 en 2022) y El Carmen de Viboral (13 en 2021 y 11 en 2022), donde hay reducción. En El Retiro hay conocimiento de actividades delincuenciales de Los Chatas, que igual están en La Ceja (seis en 2021 y en 2022).

El accionar de Pachelly, la tercera banda en cuestión se presenta en La Ceja, El Peñol (10 en 2021 y siete en 2022) y Guarne (11 en 2021 y ocho en 2022).

Los municipios con alzas más escandalosas, además de El Retiro, son Argelia, con el 300 %, ya que el año pasado fueron dos casos mientras que en este ya se contabilizan ocho asesinatos, y Marinilla, con un alza del 142,9 %, pasando de ocho casos en todo un año a 17 a falta de 19 días para finalizar el actual.

La afectación en Argelia tendría relación con la misma problemática de Sonsón y que afecta a sus vecinos de Nariño, aunque en este último van tres casos, mientras que en Marinilla, según el secretario Zapata, “hacen presencia GDCO locales y GDO provenientes del Valle de Aburrá”. La estructura de esta subregión a la cual hace referencia es La Unión, de Itagüí, mediante el padrinazgo del combo Los Gavilanes, reconocida estructura local.

Los otros municipios con aumentos en homicidios son Abejorral (dos en 2021 y cuatro en 2022), Concepción (cero en 2021 y dos en 2022), Granada (dos en 2021 y cuatro en 2022) y El Santuario (cinco en 2021 y siete en 2022).

Las autoridades reconocieron que hay un importante reto en materia de seguridad en esta subregión, que se ha vuelto la principal zona de expansión del departamento, que junto con Magdalena Medio (70 en 2021 y 77 en 2022) y Nordeste (217 en 2021 y 232 en 2022) son las únicas tres de las nueve subregiones de Antioquia que han asesinado más que el año pasado.

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