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Banda de Manrique, en la mira de agencias extranjeras

El combo de “la Viña”, según las autoridades, está vigilando cargamentos de droga para el exterior. El último operativo fue alertado por Reino Unido.

  • En estos costales estaba la cocaína camuflada con estuco, en una finca de la vereda El Zarzal de Copacabana. Según la Embajada del Reino Unido, iba para Europa. FOTO cortesía cuarta brigada
    En estos costales estaba la cocaína camuflada con estuco, en una finca de la vereda El Zarzal de Copacabana. Según la Embajada del Reino Unido, iba para Europa. FOTO cortesía cuarta brigada
05 de octubre de 2016
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Un combo del nororiente de Medellín pasó de ser una organización de vecindario a una banda con redes en el extranjero, lo cual la tiene en la mira de las autoridades de Colombia, Estados Unidos y el Reino Unido.

Se trata de “la Viña”, una facción que lleva más de dos décadas delinquiendo en la comuna de Manrique, y que gracias a una sociedad con narcotraficantes comenzó a hacer trabajos “mayores” para la mafia desde 2012.

Investigadores que le siguen la pista a este grupo, narraron a EL COLOMBIANO, bajo reserva de identidad, que después de la reciente guerra de combos que sacudió al Valle de Aburrá, entre las huestes de los capos “Valenciano” y “Sebastián” (2008-2011), “la Viña” comenzó a prestar servicios independientes.

Sus cabecillas “la Teta”, “el Cerdo” y “el Paraco” se asociaron con el narco John Jairo Cardona García, apodado “Ojitos”, quien laboraba para el cartel mexicano de Sinaloa. Los primeros trabajos que hicieron para él estuvieron ligados a la escolta personal y vigilancia de cargamentos.

En 2013, “Ojitos” fue capturado en la capital antioqueña y extraditado a una prisión en el estado de Virginia, EE.UU. A su partida, dejó a sus socios de “la Viña” instalados en las redes de narcotráfico que conectan a Colombia con México.

“Bodegueros” en Barú

Con ese conocimiento, los jóvenes del combo continuaron brindando seguridad a cargamentos de otras organizaciones exportadoras de cocaína, como “los Urabeños” (o “Clan del Golfo”). La evidencia quedó plasmada en una operación de la Dirección Antinarcóticos, el 5 de mayo de 2015.

Un grupo de Comandos Jungla fue desplegado en la Isla de Barú (Bolívar), donde descubrieron un centro de acopio de cocaína. Cayó una tonelada del alcaloide, perteneciente a “los Urabeños” y valorada en US$33 millones.

El informe del caso señala que desde ese sitio turístico, la droga sería transportada en lanchas hacia Centroamérica. Fueron capturados dos presuntos integrantes de “la Viña”: Luis Ospina Ospina y Héctor Zapata Bernal, a quienes les incautaron una subametralladora MiniUzi con silenciador y municiones. El general Ricardo Restrepo, quien en ese momento era el director Antinarcóticos, precisó que cumplían la función de “custodios” de la mercancía.

Esta situación puso al combo en la mira de la DEA.

Camuflaje sofisticado

A principios de 2016, agentes del CTI comenzaron a recibir información sobre una finca en la vereda El Zarzal, de Copacabana. Según las fuentes, en esa propiedad se hacían rumbas con DJ y cantantes de reguetón. El organizador sería “la Teta”, que visitaba la residencia con familiares y socios.

El pasado septiembre, detectives de la Embajada del Reino Unido en Colombia enviaron una alerta a la Oficina de Asuntos Extranjeros de la Fiscalía, pues tenían información de que en dicho lugar había un cargamento de droga que sería enviado a Europa, en especial a puertos de Holanda, España y Portugal.

Gracias a esta cooperación, el 3 de septiembre se realizó un allanamiento en la finca Villa Luisa de la vereda El Zarzal, liderado por el CTI y con apoyo de la Cuarta Brigada.

Descubrieron un laboratorio para procesar cocaína y un extraño mecanismo para camuflarla en dos toneladas de pegante para la construcción, una sustancia gris similar al estuco, contenida en costales. Al hacer la prueba forense, recuperaron 300 kilos de cocaína mezclados con cemento.

El general Jorge Romero, comandante de la Cuarta Brigada, declaró que “esta es una nueva modalidad, en la que se alteran las características del clorhidrato de cocaína, en cuanto a su color, olor y textura, al mezclarlo con otros componentes, y así poder enviarlo al mercado estadounidense o europeo”.

El paulatino protagonismo de “la Teta” y sus secuaces en la vigilancia de cargamentos que salen al exterior, tiene inquietas a las agencias colombianas, norteamericanas y británicas. Sus movimientos son rastreados en el Eje Cafetero, la Costa Caribe, Panamá, Argentina y México, adonde, según las fuentes, viajan jóvenes del combo.

Por ahora, los cabecillas de la facción carecen de orden de captura, pues las autoridades están tratando de establecer sus plenas identidades.

En el Valle de Aburrá, según la Policía, “la Viña” se dedica al sicariato, el hurto y fleteo, desplazamiento, extorsiones, microtráfico, amenazas y desapariciones. Sostiene alianzas con otros grupos como “la Oficina”, “la Terraza”, “Caicedo” y “los Chatas”.

13
presuntos miembros de “la Viña” fueron arrestados por el Gaula en Medellín, el pasado 22 de agosto.
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