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En San Juan de Urabá cambiaron el agua ‘gorda’ por la potable

  • San Juan de Urabá era un corregimiento de Arboletes. Desde su creación como municipio no contaba con el servicio de agua potable. Hoy, sus habitantes disfrutan del preciado líquido en sus casas. Ahora esperan la culminación del alcantarillado. FOTO cortesía
    San Juan de Urabá era un corregimiento de Arboletes. Desde su creación como municipio no contaba con el servicio de agua potable. Hoy, sus habitantes disfrutan del preciado líquido en sus casas. Ahora esperan la culminación del alcantarillado. FOTO cortesía
Por camilo trujillo villaEnviado especial, Urabá | Publicado el 30 de marzo de 2015
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kilómetros de distancia hay entre San Juan de Urabá y Medellín.

5.000

millones de pesos costará el alcantarillado de San Juan de Urabá, proyecto en licitación.

en definitiva

Este acueducto hace parte del Plan Departamental de Agua que hoy tiene, en toda Antioquia, 60 proyectos en ejecución por más de 200.000 millones de pesos y más de 40 proyectos terminados.

La bandera de San Juan de Urabá está compuesta por solo dos franjas de igual tamaño: la de arriba es de color blanco, simboliza la paz reinante que todos anhelan en el municipio; la de abajo es de color azul y representa el agua que rodea a esta población, el mar Caribe y el río San Juan.

Siendo así, es paradójico que apenas hace un par de días los 23.000 habitantes de San Juan de Urabá estrenaran el acueducto y con ello tener agua potable. Qué ironía es estar rodeados de agua y no poder acceder fácilmente a esta o, lo que es peor, que te enferme.

Como su nombre lo evidencia, esta población de apenas 29 años de erección, se ubica en el Urabá antioqueño y es uno de los 11 municipios que conforman esta región del departamento. En la cotidianidad de sus pobladores siempre estuvo la búsqueda de agua, para usarla o para venderla. Burros que salían y entraban al casco urbano, transportando canecas vacías o llenas de agua, eran parte del paisaje.

En ocasiones, cada tres o cuatro años, los políticos calmaban la sed de los pobladores, no con agua, sino con promesas. Inescrupulosos decían que iban a construir un acueducto, que les iban a dar agua potable, pero nunca cumplían; algunos malgastaban los recursos, otros se los robaban, ¿y la gente? ¡Igual!

Ante la impotencia de ver cómo siempre pasaba algo con el dinero que debía ser destinado para la construcción del acueducto, los pobladores realizaron varias protestas, reclamando lo prometido.

“A mí me duele mucho cuando la gente tiene que protestar porque no puede tomar agua potable: ¿cuántos acueductos nos han robado los ilegales y los corruptos en este país? ¡No hay derecho! Hoy celebramos y la comunidad está feliz y dichosa; lo habitual era que no se podía, hoy decimos, sí se pudo”, dijo el gobernador de Antioquia Sergio Fajardo.

Como ‘no hay plazo que no se cumpla y deuda que no se pague’, la administración departamental construyó el acueducto y llegó el agua potable. Las obras, que costaron 7.940 millones de pesos, están cambiando para bien la cotidianidad de San Juan de Urabá.

“¿Que cómo me siento? Tengo 50 años y desde que tengo uso de razón, el acceso al agua potable siempre fue un problema, una lucha diaria. Poder consumir tranquilo el agua que hoy llega a mi casa, no tiene precio; lo veo y no lo creo”, cuenta dichoso el sanjuanero Lorenzo Leal San Martín.

La transformación

En San Juan de Urabá todo está cambiando, la gente todavía no se acostumbra a la cantidad de beneficios con los que ahora cuenta por tener agua potable y que esta llegue a sus casas. Beneficios que quizá nosotros, la mayoría de los citadinos, ya no valoramos porque siempre los hemos tenido.

Nuris Cedeño Díaz, administradora de su propio restaurante, dice que fue ‘fabricada’, nacida y criada en San Juan de Urabá y que esto nunca lo había vivido.

“Es increíble saber que ya no tengo que estar comprando agua en canecas para hacer los jugos, lavar los alimentos y la limpieza de la cocina, sino que solo debo abrir la llavecita”, expresó con una sonrisa.

Antes, Nuris invertía entre 20.000 y 40.000 pesos al mes en comprar agua acarreada en burro. Pagaba entre 1.000 y 3.000 pesos por cada galón, dependiendo de qué tan secas estuvieran las charcas o de lo lejos que la hubiesen traído. Ahora, aunque no le ha llegado la primera factura, porque todavía no tiene el contador para el registro, le han dicho que costará mucho menos, pero dice que pagará con gusto por el servicio cómodo y confiable que ahora tiene, porque la beneficia a ella y a sus comensales.

El agua es vida pero también puede ser enfermedad o muerte. “La expectativa es muy grande, nosotros tenemos mucha confianza en el nuevo servicio de agua potable, porque va a reducir mucho las enfermedades. Acá siempre hay consultas o ingreso a urgencias por escabiosis, diarrea, parásitos, entre otras enfermedades; con el acueducto esperamos que todo esto disminuya considerablemente”, resaltó Nuris de la Rosa, enfermera Jefe del Hospital de San Juan de Urabá

A la administración del Hospital también le tocaba traer agua en recipientes para abastecerse, cada dos o tres días les tenían que conseguir unas 20 canecas de agua y echárselas al aljibe para que no se secara. Tener ahora un servicio a su alcance e instantáneo también beneficia al personal del centro de salud, porque pueden realizar un lavado de manos constante.

Por eso, ahora que los sanjuaneros tienen acceso al agua potable, se espera que disminuyan las enfermedades gastrointestinales. Aurelia Díaz, expendedora de medicamentos en la localidad, reconoce que esto puede afectar la farmacia que administra, porque podría disminuir las ventas de los medicamentos que ayudan al organismo a recuperarse de una infección por consumir agua no potable; sin embargo, esto a ella no le importa, porque si le toca escoger entre una comunidad saludable y vender unos medicamentos de más, escoge a su comunidad.

El calor en San Juan de Urabá es sofocante, el Sol es intenso y quema la piel; la temperatura puede alcanzar los 32 grados centígrados. Es fácil que con este clima se inicie un incendio, situación para la cual sus pobladores estaban desprotegidos. Aunque no cuentan con una máquina de bomberos, con las obras de la red del acueducto se instalaron hidrantes en lugares estratégicos.

“Es una satisfacción muy grande para la comunidad, todos están muy emocionados por tener agua potable en sus hogares. Para nosotros como organismo de socorro es muy importante el acueducto y su red porque ya contamos con los hidrantes, estos serán vitales a la hora de atender las emergencias que se puedan presentar en el municipio”, explicó Gabriel López López, comandante del Cuerpo de Bomberos de la localidad.

El deber de cuidar

Pasaron casi 30 años para que los sanjuanenses tuvieran acceso al agua potable y una infraestructura digna, ahora que la tienen, deben cuidarla y ser responsables con el manejo y uso del principal recurso natural.

La comunidad se comprometió a continuar con las prácticas y hábitos de ahorro en el consumo de agua potable, no jugar con el agua ni malgastarla, pagar de manera oportuna la factura para garantizar el funcionamiento de la empresa de servicios públicos, informar a la empresa cualquier daño o fuga que se presente en la red externa o en el interior de una residencia, local comercial o edificio público, organizarse como comunidad para vigilar el cuidado del acueducto y el buen manejo de la empresa de servicios públicos, sembrar árboles alrededor de los nacimientos y las fuentes y no contaminarlos.

Este acuerdo de deberes fue expuesto en plaza pública y lo firmaron varios líderes comunitarios, junto con las autoridades civiles locales, departamentales y del país.

El acueducto que se construyó tiene la capacidad de abastecer a dos municipios del tamaño de San Juan de Urabá; sin embargo, todos los entes territoriales que participaron en este proyecto, le hacen un llamado a la comunidad a que cuide lo que ya lograron.

Todos son beneficiarios y veedores al mismo tiempo, pero hay 28 jóvenes que van más allá, realizan limpieza de quebradas y campañas cívicas en pro del cuidado del agua.

“Básicamente, el objetivo que tienen los muchachos es que reconozcan su territorio, indagar sobre el patrimonio hídrico y afianzar su participación y liderazgo en la región”, comentó orgullosa Soris Torres Obregón, docente de la Institución Educativa Rural Uveros y líder del grupo social ‘Defensores del Agua’.

En San Juan de Urabá siguen de fiesta y brindan con agua pura; ahora van por el alcantarillado. Quieren que el desarrollo siga fluyendo, como el agua.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Tanques únicos en colombia

Los tanques del acueducto de San Juan de Urabá fueron fabricados allá mismo y son de poliéster reforzado con fibra de vidrio. La empresa Soling, Soluciones Innovadoras en Ingeniería, se tardó dos meses en la construcción de los cuatro tanques de 120 metros cúbicos y en el tanque de almacenamiento de 1.000 metros cúbicos, este último, el más grande de su tipo que hay en Suramérica. Javier Darío Moreno Morales, gerente propietario de Soling, asegura que estos aljibes gigantes no se van a corroer y que soportan altas temperaturas. La construcción de los tanques costó $850 millones y generó 12 empleos.

Camilo Trujillo Villa

Periodista de la Universidad de la Sabana. Experto en temas de movilidad, transporte, infraestructura, desarrollo sostenible y gobierno. No hay historia pequeña.

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