La tarde del 14 de junio de 1990 un estruendo estremeció las casas de los habitantes de uno de los sectores más exclusivos del barrio El Poblado de Medellín. Carmen Córdoba se encontraba en su apartamento con su esposo Eduardo García y de repente escuchó un fuerte estruendo. “Pensé que era el sonido de una construcción cercana, pero mi esposo me gritó y de ahí perdí la conciencia, horas más tarde desperté en una clínica”.
La explosión era un carrobomba con 80 kilos de dinamita, que destruyó ventanales a cuatro cuadras a la redonda y que dejó cuatro muertos, 90 heridos y pérdidas materiales superiores a los mil millones de pesos, que se le adjudicó al cartel de Medellín y fue accionado en el momento en que una patrulla de la policía se disponía...