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La historia de la foto más famosa de Nueva York y cómo puede recrearla

Hace más de 90 años, 11 obreros estaban almorzando sobre una viga de acero a 260 metros de altura. Les tomaron una foto que fue publicada en The New York Herald-Tribune y que se convirtió en icono de la construcción del Rockefeller Center.

  • 1932 es el año en el que fue tomada la foto original en el piso 69 del Rockefeller Center. FOTO Getty
    1932 es el año en el que fue tomada la foto original en el piso 69 del Rockefeller Center. FOTO Getty
  • Hasta David Beckham subió a la atracción The Beam para recrear la famosa foto de 1932 (arriba). FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
    Hasta David Beckham subió a la atracción The Beam para recrear la famosa foto de 1932 (arriba). FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
  • Así luce el Skylift cuando sube totalmente. FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
    Así luce el Skylift cuando sube totalmente. FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
Claudia Arango Holguín

Editora de Tendencias

hace 1 hora
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Cuenta la historia que esta es una foto real. Nada de inteligencia artificial y mucho menos un montaje digital. 11 obreros, almorzando tranquilamente, sin protección –ni miedo aparente– sobre una viga de acero a más de 260 metros de altura. Fue tomada en 1932, en medio de la construcción del Rockefeller Center, uno de los edificios icónicos de Nueva York. La foto es conocida con el nombre de “Almuerzo en la cima de un rascacielos”; aunque originalmente fue titulada: “Los constructores de la ciudad disfrutan de un almuerzo”. Una imagen que de solo verla genera vértigo.

La pregunta que quizá usted se hace en este momento –así como la hice yo al subir a la terraza de este edificio y ver los majestuosos e imponentes paisajes– es: ¿en realidad estaban sin protección? Y la respuesta es: sí, y eso es un reflejo de la precariedad laboral en el siglo pasado, pero también la imagen es un símbolo de la inmigración norteamericana. Según los archivos del Rockefeller Center, fueron los irlandeses y otros grupos de inmigrantes (y sus descendientes) los responsables del moderno horizonte de Nueva York, incluido este edificio. “Y ninguna imagen ha simbolizado mejor esa contribución que una de las fotografías más reconocibles del siglo XX”, detallan en su web oficial.

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Pero esa no es la única imagen, hay más que muestran a los obreros tranquilamente caminando por estas vigas de un lado a otro. Hay una imagen de uno más haciendo la siesta con un radio gigante al lado, en una de las vigas, con el vacío de fondo. Hasta el fotógrafo, Charles Clyde Ebbets –a quien se le atribuye la foto del almuerzo–, se para, como si nada, en otra de las vigas para sacar las mejores imágenes con su Speed Graphic, de cerca de tres kilos: una cámara fotográfica de gran formato con la que hizo varias imágenes desde el piso 69 del famoso rascacielos.

Cuenta la historia que, además, este retrato de los once obreros carece de información de los mismos, es decir, toda la información que se conocía sobre los protagonistas y el fotógrafo se perdió con el tiempo. “Incluso la ubicación fue objeto de debate: algunos creían que se trataba del Empire State Building, cuando en realidad es una fotografía publicitaria tomada durante la construcción del piso 69 del edificio RCA del Rockefeller Center –ahora conocido como 30 Rock–. Gracias al trabajo de investigación de dos cineastas irlandeses, esta y otra información sobre la fotografía ha salido a la luz”, explicaron.

40.000 personas fueron contratadas para la construcción de esta gran megaobra de la época, ahora imaginen cómo empezar a buscar para hallar a estos once. “En 2010, Seán Ó Cualáín y su hermano, Éamonn, encontraron una copia de la fotografía en la pared de un pequeño pub en Shanaglish, Galway, Irlanda. Junto a la foto había una nota de Pat Glynn, hijo de un emigrante local, quien afirmaba que su padre y su tío político aparecían en la viga”, cuenta Seán.

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En los relatos ya oficiales Seán precisa que sabía muy poco de la foto, aparte del mito de que todos los hombres eran irlandeses y por eso la intriga quedó en él y al salir del pub les dieron el número de Pat, quien había escrito la nota y los hermanos empezaron a investigar. Su búsqueda para desentrañar el misterio de la foto se convirtió en el premiado documental de 2012, Men at Lunch, dirigido por el mismo Seán.

Su búsqueda no fue fácil. “La mayor sorpresa fue que, a pesar de la popularidad mundial de la foto, nadie había intentado averiguar quiénes eran los hombres ni el fotógrafo hasta que llegamos nosotros”, contó Seán. “Empezábamos literalmente desde cero, y sin la ayuda y el entusiasmo de la archivista del Rockefeller Center, Christine Roussel, habríamos tenido serios problemas”.

El trabajo consistió en examinar decenas de fotografías del archivo tomadas durante la construcción del Centro, “Roussel logró identificar a dos de los hombres: Joe Curtis, el tercero desde la derecha, y Joseph Eckner, el tercero desde la izquierda. (Desafortunadamente, debido a limitaciones de tiempo y presupuesto, los cineastas no pudieron obtener mucha más información sobre ellos aparte de sus nombres)”.

En cuanto a Pat Glynn, los cineastas se reunieron con él y su primo, Patrick O’Shaughnessy, en Boston, “en el encuentro compararon fotos familiares con los hombres en la viga. Ambos están convencidos de que el hombre del extremo derecho que sostiene una botella es el padre de Pat, Sonny Glynn, mientras que el del otro extremo es el padre de Patrick, Matty O’Shaughnessy”.

Lo que dejó el documental y la historia de la foto fue entender cómo, en ese momento, esta construcción fue una oportunidad económica sin precedentes para una población que sufría la Gran Depresión y que, además, enfrentaba discriminación por su origen y aún muchos se preguntan, con insistencia, por qué no habían registros. “Sin embargo, se sabe que entre estos trabajadores no solo había irlandeses-americanos e inmigrantes irlandeses, sino también italianos, escandinavos, europeos del este, alemanes e incluso trabajadores del hierro mohawk de Canadá”.

¿Cómo recrear la foto?

Hasta David Beckham subió a la atracción <i>The Beam</i> para recrear la famosa foto de 1932 (arriba). FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
Hasta David Beckham subió a la atracción The Beam para recrear la famosa foto de 1932 (arriba). FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com

Lo primero que hay que aclarar es que esta es una nueva atracción de Top of the rock, la famosa plataforma de observación situada en lo alto del Rockefeller Center en Nueva York que frece vistas panorámicas de 360 grados. Entrar a este lugar, para simplemente disfrutar de las panorámicas que ofrece la llamada capital del mundo, requiere un pago de 49 dólares, cerca de 156.000 pesos colombianos al cambio a la fecha. Con esta entrada podrá caminar tranquilo por los tres pisos más altos (llegando al 69) con impresionantes vistas panorámicas de 360°.

Es una atracción turística abierta todos los días de 8:00 de la mañana a 11:10 de la noche, pero ojo, no todos los días son buenos para hacerlo.

En mi caso pasó algo particular. El día que tenía la reserva Nueva York amaneció nublado y muy amablemente, quien coordinaba la entrada en la puerta de la calle 50 (50th Street), entre la 5ª y la 6ª Avenida, me mostró una foto de la vista desde arriba si me animaba a subir: no se veía nada, era como si uno subiera al rascacielos a ver las nubes cerca, no había ni Central Park al norte o el Empire State Building, One World Trade Center, el Puente de Brooklyn y la Estatua de la Libertad al sur, nada, era subir a ver la neblina. Al menos tenia otro día para no perder la entrada y ahí fácilmente se hizo el cambio para el día siguiente, en el cual -y según los pronósticos metereológicos- habría una mañana con un sol radiante, y así fue.

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Subir a ver las vistas es, de por sí, una interesante experiencia. Abruma la bestialidad de Nueva York, “la jungla de cemento donde los sueños se hacen realidad”, como dice Alicia Keys en su canción New York, llamada como la ciudad que la vio nacer. Entre el arrume de rascacielos el Central Park alivia el alma, ese rectángulo verde es un respiro también para los ojos. La terraza tiene además vidrios protectores, muy limpios, por cierto, que le permiten ver la ciudad sin tener que mirar para abajo, no hay chance de que baje su cabeza y vea en la calle la gente y los carros pasar, su visual siempre será la panorámica.

Olvidé anotar el cómo se llega hasta el piso 69. Tras pasar una entrada y recibir la bienvenida por parte de los trabajadores de la atracción, te muestran un video de cinco minutos con la historia de la construcción de este complejo y luego vas a un ascensor que sube los 69 pisos en 43 segundos. A la misma velocidad baja el ascensor.

Ya arriba tienes otras dos atracciones pagas, The Beam, que es la recreación de la famosa foto de la viga y el Skylift, una plataforma giratoria de cristal al aire libre que se eleva tres pisos por encima del Top of the Rock para una panorámica 360 (ver recuadro).

Para acceder a The Beam hay que pagar un costo adicional, 15 dólares ($48.000 colombianos).

Estas son dos vigas que se elevan 3,6 metros por encima del mirador del piso 69 del Top of the Rock y giran, cada una, 180° con vistas hacia el Central Park y más allá. La viga es cómoda y tiene un cinturón de seguridad para generar protección. También hay accesorios, por si quiere recrear el almuerzo y para que suba con ellos, y su bolso lo puede guardar en un compartimiento abajo de la viga para evitar caídas desde arriba, incluyendo el celular, es mejor que no lo suba.

Al entrar te explican que el sistema, de por sí, te tomará una foto, así como la de los obreros, a blanco y negro o a color y que te avisan para que poses. Esa foto, si la quiere tener, vale un poco más de 30 dólares adicionales ($95.000) si la compra individual o puede comprar un paquete de 55 dólares ($175.000) que le toman en varios puntos de la atracción (son cerca de 17 fotos y varios videos comparativos –para postear en redes– en el que arriba se ven los obreros en la famosa foto y abajo usted y sus amigos (o familia o con quien suba, a blanco y negro), incluyendo también fotos en el Skylift y a la entrada al Rockefeller.

Cabe anotar que si no quiere ir pagando cada cosa individualmente lo puede hacer al comprar la entradas, en paquete, ahí puede ahorrarse algunos dólares. Pero si su presupuesto es limitado, con que suba solo al Top of the rock será una gran experiencia. Y este no es el único mirador de Nueva York, pero si uno lleno de historia y anécdotas inolvidables.

Otra atracción es el Skylift

Así luce el Skylift cuando sube totalmente. FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com
Así luce el Skylift cuando sube totalmente. FOTO Cortesía www.rockefellercenter.com

El Skylift, presentado por Visa, es una plataforma giratoria de cristal al aire libre que se eleva tres pisos por encima del Top of the Rock. Subir cuesta 15 dólares adicionales. Contempla vistas panorámicas de 360° de Nueva York en el punto más alto. Desde el piso 70 del Rockefeller Center, este Skylift se eleva 9 metros adicionales y gira, es una experiencia que dura aproximadamente 5 minutos y en esta sí se permiten usar los celulares y cámaras pequeñas. También le tomarán fotos que quedarán disponibles para su compra.

¿Cuánto cuesta entrar al Top of the Rock del Rockefeller Center en Nueva York?
La entrada básica al Top of the Rock cuesta 49 dólares, equivalente a aproximadamente 156.000 pesos colombianos al cambio actual. Con esta entrada se puede visitar los tres pisos más altos del edificio, llegando hasta el piso 69, con vistas panorámicas de 360 grados. Consulte con la web oficial porque hay también paquetes de entrada con diversas opciones.
¿Cómo llegar al Top of the Rock en Nueva York?
La entrada al Top of the Rock está en la calle 50 (50th Street), entre la 5ª y la 6ª Avenida, en el Rockefeller Center de Manhattan. Se recomienda consultar aplicaciones de navegación o el sitio oficial de la atracción para conocer con detenimiento las rutas del transporte público.
¿La foto del almuerzo en la viga del Rockefeller Center es real o es un montaje?
La foto es real, tomada en 1932 durante la construcción del piso 69 del edificio RCA del Rockefeller Center, hoy conocido como 30 Rock. No es un montaje ni fue creada con inteligencia artificial. Se atribuye al fotógrafo Charles Clyde Ebbets, quien la tomó con una cámara Speed Graphic de gran formato desde esa misma altura, parado sobre una viga sin protección.

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