Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
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En pleno corazón del Centro emerge un oasis de árboles que custodian la estatua del Libertador y una de las catedrales más imponentes de la ciudad.
Dicen las reseñas históricas que en el Parque Bolívar, alguna vez, nadaron patos en un espejo de agua que el lugar tuvo por allá en 1930, y que hasta 1933 lo encerraba una reja que luego la quitaron para donársela al hospital San Vicente.
Era tan encantador, que la élite social de Medellín lo convirtió, en el siglo XIX, en su lugar de residencia predilecto. Para los años 70 y 80 del siglo pasado, el desencanto se apoderó de esos ricos entusiastas, y uno a uno se fueron yendo hacia otros lugares donde no abundaran los travestis y los consumidores de drogas. Pero hay tres cosas que jamás se irán de este escenario simbólico de la ciudad: la Catedral Metropolitana, el busto ecuestre del Libertador Simón Bolívar... y la vida.
Un lustrabotas apodado...