Para darle un nuevo aire a espacios olvidados y promover su uso por parte de los estudiantes, surgió la idea de transformar ocho lugares del Centro de Medellín, bajo el broche de “Parques de bolsillo”.
El concepto, dice la gerente del Centro, Mónica María Pabón, no es invención local sino tomado de experiencias ya existentes: “El nombre no lo inventamos nosotros, es una herramienta de diseño urbano muy conocida, los más reconocidos están en Nueva York y se habla de espacios residuales que conectan corredores de uso público; se les dice ‘de bolsillo’ porque son lugares sin uso actual”, afirma.
La inversión será de $2.500 millones y el proyecto está articulado al modelo de Ecociudad que piensa desarrollar la administración del alcalde Daniel Quintero Calle.
Se espera que tengan uso acorde con el plan de desarrollo, que plantea un centro abierto las 24 horas (ver el gráfico). Para diciembre se proyecta tener listos los diseños, en los cuales se tendrá en cuenta a la comunidad y las instituciones con arraigo en el la comuna 10. En el 2021 se harían tres, en el 2022 otros tres y los dos restantes en 2023.
La propuesta está dirigida al público estudiantil, teniendo en cuenta que esta zona incluye una amplia oferta académica (ver Paréntesis), a cuyas instituciones llegan miles de estudiantes cada día, no solo a labores de estudio sino también sociales y de esparcimiento, pero muchos no tienen lugares de bienestar para descansar, hacer trabajos, comer y esperar la otra clase.
Los puntos seleccionados para la intervención, asegura Pabón, tienen poca ocupación y la tarea será convertirlos en pequeños escenarios para el encuentro. ¿Cómo harán eso?
Según ella, “tendrán iluminación, seguridad con cámaras, internet, conexión a wifi y objetos que permitirán tener control del espacio en tiempo real”, dice. Es más, se ubicarán cerca a entornos estudiantiles, acorde con el POT, que busca convertir al centro en un campus universitario
Gisela Sofía Posada, líder del programa Cultura Centro de la U. de A., celebra el anunció de las obras, mas advierte que por ser espacios libres no es fácil que sean apropiados solo por público estudiantil, porque en el Centro confluyen muchos grupos sociales, es un espacio plural y democrático.
Señala que será necesario dialogar con las instancias culturales y académicas para construir un proyecto que no termine como el llamado urbanismo táctico de la anterior administración, “cuyos espacios quedaron abandonados y trajeron más problemas que beneficios”.
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