La alborada con pólvora por la llegada de diciembre, además de las víctimas que deja por el alto número de quemados, la contaminación auditiva que atenta contra la fauna urbana y las mascotas, produce una preocupante contaminación en el aire del Valle de Aburrá.
Así lo revelan los primeros estudios del Área Metropolitana y del Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá, Siata, que en 2013 evaluaron los cambios más significativos en el aire como efecto de la alborada en las 29 estaciones del sistema.
El comportamiento del PM2.5 en tres de ellas, tuvieron concentraciones preocupantes desde las primeras horas del 1 de diciembre, llegando a valores cercanos a 200 ug/por metro cúbico en la estación ubicada en la Casa de la Justicia, de Itagúí; cerca de 100 ug/por metro cúbico; en la estación Museo de Antioquia, Centro de Medellín, y de 90 ug/ por metro cúbico, en la Universidad Nacional, Núcleo El Volador.
Dice el análisis que la norma diaria, definida en la Resolución 610 de 2010, establece un valor máximo diario de 50 ug/ por metro cúbico, con lo que se observa que en estas tres estaciones evaluadas en dicha jornada se excedió la recomendación establecida para partículas menores de 2,5 micrómetros.
Laura Gil, ingeniera Ambiental del Equipo de Gestión de Calidad del Aire del Área Metropolitana, explicó que el material particulado PM2.5, que es menor a 2.5 micrómetros, es casi gas invisible e ingresa fácilmente al torrente sanguíneo y los pulmones, produciendo efectos nocivos en la salud de las personas.
El estándar permisible es de 50 y en ese fecha se superó notablemente en esas tres estaciones, ubicadas en zonas urbanas y aunque son sitios en los que por las fuentes móviles las mediciones siempre han dado altos valores, estas se hicieron en la noche de la alborada, por lo que sí puede estar asociado a la pólvora.
En cuanto al comportamiento del PM10, que son partículas más grandes que las de PM2.5 y pueden tener el diámetro de un cabello, en las estaciones evaluadas muestran aumentos en la concertación llegando a valores de 100 ug/ por metro cúbico, en la estación Politécnico Jaime Isaza Cadavid, en El Poblado, y 180 ug/metro cúbico, en la plaza de mercado de Caldas.
En este caso, la norma diaria, definida en la Resolución 610 de 2010, establece un valor máximo diario de PM10, de 100 ug/metro cúbico.
La ingeniera Laura Gil acotó que el Politécnico está sobre la norma y la idea es que esté por debajo de ella, mientras que en Caldas fue de 180 y casi que la dobla. Indicó que aunque este material particulado no es tan peligroso como las PM2.5, sí genera problemas respiratorios.
Concluye este trabajo que la quema masiva de pólvora produce mayores aumentos de concentración en partículas más finas, como el PM2.5, las que son un contaminante crítico en Medellín y municipios vecinos, a las cuales están dirigidos los esfuerzos del Plan de Descontaminación del Aire, adoptado para el Valle de Aburrá, mediante el Acuerdo Metropolitano 08 de 2011.
El director del Área Metropolitana, Hernán Darío Elejalde, invitó a que la gente celebre hoy la llegada de diciembre con luces y no con pólvora, porque, además del deterioro del aire que la combustión de los químicos de los juegos pirotécnicos le producen al medio ambiente, la fauna y la flora del Valle de Aburrá, que son muy abundantes, se ponen en peligro.
“La idea es que este año, las alcaldías no patrocinen ni siquiera los espectáculos con pólvora de luces por los daños que las explosiones les causan a las aves y las mascotas”, dijo.
Anunció que para ahondar en las investigaciones sobre los problemas ambientales que la alborada genera este año el Siata contará con cielómetros con los que se realizarán varios análisis al respecto.
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