Tal vez ni en este mismo municipio del Norte hayan sentido el rigor del asunto –gracias a las reservas de agua que permiten sostener el servicio por algunas horas y al acucioso trabajo de los encargados–; aún así, lo que viene pasando en Donmatías con la contaminación de la quebrada que surte de agua al casco urbano, se estaría convirtiendo en una problemática que podría poner en riesgo a cerca de 22.000 personas.
Por medio de las redes sociales se ha venido denunciado la contaminación que sufre la cuenca de la quebrada La Piedrahíta, fuente hídrica de la cual se capta el agua que abastece al área urbana del municipio.
Según explicaron los quejosos, varios predios rurales ubicados cerca del afluente desarrollan trabajos porcícolas. Y, en algunos casos, algunos malvivientes terminan botando los residuos de su actividad cerca de la fuente de agua.
Los residuos se componen de porquinaza, es decir, estiércol de cerdo. Este contiene coliformes, bacterias y otros contaminantes que pueden afectar directamente a los seres humanos. En los casos más leves, el consumo de agua contaminada podría causar a los “más aliviados” diarreas, pero la exposición prolongada puede generar problemas de salud más graves.
Además, el riesgo es mayor en poblaciones vulnerables como bebés, adultos mayores o personas con enfermedades previas, quienes podrían sufrir complicaciones más severas frente a este tipo de contaminación.
EL COLOMBIANO consultó con la empresa de acueducto encargada de la bocatoma de La Piedrahíta. Desde allí confirmaron la situación e indicaron que el problema radica en la disposición de la porquinaza, ya que aunque las granjas cuentan con permisos para disponer de estos residuos en potreros, cuando la producción es muy alta los tanques de almacenamiento se llenan y algunos propietarios optan por regarlos en terrenos cercanos a la cuenca.
Con el paso del tiempo y las lluvias, estos residuos terminan bajando por las laderas hasta la quebrada, contaminando el agua que posteriormente llega a la planta de potabilización.
Según comentó la empresa, esta situación ha obligado a los operadores del acueducto a suspender el funcionamiento de la planta cada vez que detectan vertimientos para evitar que el agua contaminada llegue a los hogares.
De hecho, entre 2025 y lo que va de 2026 se han registrado alrededor de 15 vertimientos de porquinaza en la cuenca que obligan a suspender el servicio a todos los abonados del casco urbano.
Y si bien, en varios casos la suspensión de la planta ha sido temporal y no ha afectado a la población gracias a los tanques de almacenamiento del sistema, en al menos cinco ocasiones el municipio ha tenido que enfrentar cortes del servicio que han durado entre seis y ocho horas, debido a la magnitud de la contaminación.
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“Lo más triste es que muchos de los que realizan estás malas prácticas agroindustriales, viven en el mismo casco urbano o tienen sus familias viviendo”, señalaron desde la entidad.
Una fuente consultada para este tema llamó la atención sobre el papel de las autoridades y –aunque no lo dijo directamente– dejó entrever la “chutadera” de pelota entre las mismas.
Por un lado, explicó que las sanciones a los propietarios de predios por vertimientos irregulares correspondería a Corantioquia. Sin embargo, por un lado la entidad le endilga la responsabilidad de sancionar al municipio; y por el otro, aunque algunos propietarios ya han sido sancionados, el problema persiste.
Además, estaría la disyuntiva de que las fincas porcícolas serían uno de los principales renglones económicos de Donmatías, por lo que sancionar a las mismas sería un riesgo enorme para la administración pues sería como “matar a la gallina de los huevos de oro”, según explicó la fuente.
Según la fuente, tan evidente es la falta de control de que en varias fincas se estaría incumpliendo la normativa que exige una franja de protección de bosque nativo de aproximadamente 30 metros entre las fincas y la quebrada para que funcione como barrera natural que filtre los contaminantes.
Este diario buscó a la Secretaría de Salud de Donmatías, y desde allí indicaron que no habían recibido quejas formales sobre vertimientos de contaminantes al afluente. Ante la respuesta, este diario quiso ahondar en ella, y desde la Secretaría de Salud local indicaron que la vigilancia la calidad del agua del municipio, le corresponde a la Gobernación de Antioquia.
“Nosotros como Secretaría de Salud no venimos haciendo este tipo de vigilancias porque aquí hay una entidad que vigila el agua que es Corantioquia o el enlace técnico de la Secretaría de Salud Departamental”, añadieron.
Sin embargo, la respuesta de la Alcaldía de que no han recibido quejas cojea, teniendo en cuenta la respuesta de Corantioquia a este diario. Según la entidad, no más el pasado 21 de enero se realizó un recorrido con funcionarios de la UMATA municipal y de la empresa de servicios públicos.
Durante la visita se evidenció que en algunos predios no se estarían respetando los retiros obligatorios de la quebrada, y sí se estarían dando posibles vertimientos de porquinaza, conclusión emanada a raíz de la presencia de mangueras cercanas al cauce.
“Corantioquia impuso una medida preventiva consistente en la suspensión del riego de porquinaza líquida en la franja de retiro de la quebrada, con el fin de evitar posibles afectaciones al recurso hídrico. También se visitaron otros predios donde se realizaron recomendaciones técnicas orientadas a mejorar el manejo de estas actividades y prevenir impactos ambientales”, explicaron.
Además, la Corporación dijo que ha sugerido realizar una reunión urgente con la Alcaldía, dado que se evidencian “aspectos relacionados con usos del suelo y licencias de construcción de algunas instalaciones porcícolas”, que son de competencia del municipio y que podrían estar incidiendo en la problemática.
Tan delicado es el asunto que hasta la Secretaría de Salud de Antioquia le puso la lupa y confirmó los vertimientos y que gracias a la labor de los operarios y a las reservas de agua, el asunto no ha trascendido a mayores.
Eso sí, la Secretaría de Salud departamental señaló a EL COLOMBIANO que ha solicitado formalmente a Corantioquia la intervención inmediata en la zona.
“El objetivo es que se adelanten las acciones correctivas y sancionatorias necesarias para que cese esta afectación ambiental, salvaguardando así el bienestar y la salud pública de los habitantes de Donmatías”.
En síntesis, al parecer todos en Donmatías sabían de la problemática, menos la Alcaldía.
Por ahora, la estrategia del acueducto ha sido priorizar la salud pública. Cada vez que se detecta contaminación, la planta se detiene y el agua contaminada se deja pasar sin ser tratada.
Una decisión que puede significar horas sin servicio para el municipio, pero que busca evitar que el problema termine directamente en los grifos de miles de hogares.