Normas de protección del territorio, como las leyes 70 sobre tierras colectivas, y la 2, de 1959, de reservas forestales del Pacífico tienen en ascuas el reasentamiento de Murindó, actualmente ubicado en una zona de inundación del río Atrato, por lo que permanece sumergido más de seis meses al año.
El secretario de Gobierno de la población del Urabá antioqueño, Carlos Nayib Quejada, indicó que antes de iniciar cualquier diseño o inversión hay que legalizar el territorio, que es propiedad de la comunidad afro, por lo que se está buscando la desafectación por medio del Ministerio del Interior.
Anotó que otro trámite que hay que realizar es ante el Ministerio del Medio Ambiente, también para desafectarlo, porque la región está protegida por la Ley Segunda, como Reserva Forestal del Pacífico.
Recordó que los trámites para trasladar el casco urbano del municipio se iniciaron en 2014 y para ello han contado con la colaboración de la Gobernación de Antioquia y de la Gerencia de Negritudes.
“Es un trámite muy lento e, incluso, hay que realizar una consulta popular para saber si la comunidad está de acuerdo, aunque la vemos como un absurdo, ya que es la misma ciudadanía la que está pidiendo a gritos el traslado, por la problemática de inundaciones que presenta el asentamiento actual, lo que impide realizarle mantenimiento a la infraestructura, en especial del colegio y el hospital y limita las actividades agrícolas”, dijo.
Manifestó que el nuevo pueblo sería construido muy cerca, pero en lugar alto y seguro, del que fue abandonado el 17 de octubre de 1992, cuando dos terremotos, que no dejaron víctimas en el casco urbano, erosionaron las montañas cercanas y toneladas de lodo y árboles arrasados produjeron una empalizada que bajó por el río Murindó y taponó la población, de la que hoy solo queda el cementerio.
Concluyó que también será muy importante que el municipio quede conectado por carretera con Mutatá, porque sin vía de nada servirá el reasentamiento.
Regístrate al newsletter