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20 años de un dolor magnitud 6,1

  • Así se veía la Plaza de Mercado de Calarcá, Quindío, antes del terremoto y así quedó tras el movimiento de tierra. La pared de la parte trasera de la estructura cedió y no hay dato exacto de cuántos personas murieron allí. FOTO cortesía museo gráfico del quindío
    Así se veía la Plaza de Mercado de Calarcá, Quindío, antes del terremoto y así quedó tras el movimiento de tierra. La pared de la parte trasera de la estructura cedió y no hay dato exacto de cuántos personas murieron allí. FOTO cortesía museo gráfico del quindío
Por RICHARD AGUIRRE FERNÁNDEZ | Publicado el 25 de enero de 2019
Infografía
20 años de un dolor magnitud 6,1

Un hombre de camisa blanca y pantalón azul oscuro corría llevando en sus brazos a un niño herido, de unos seis años. Atrás, casi que al mismo ritmo, iba una enfermera.

Su destino fue el Hospital La Misericordia de Calarcá, en Quindío, donde a la 1:19 p.m. de ese 25 de enero de 1999, hace 20 años, llegaban, como él, los primeros rostros de la tragedia, pues el terremoto de 6,1 en la escala de Richter provocó que las casas cayeran, la gente llorara, sufriera y corriera. Nubes de polvo se alzaron por los 12 municipios de ese departamento, Risaralda y Valle.

La escena es de un video publicado por el Museo Gráfico del Quindío, el cual retrata lo que pasó ese día que, seguro, los quindianos hoy recordarán. Y cómo no, hubo 1.400 muertes y 250 mil personas quedaron damnificadas.

Marta Calvache, directora de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano, explica que a raíz de esta tragedia se impulsaron políticas de sismorresistencia. “La diferencia entre un sismo y un desastre es que debemos ser conscientes de dónde y cómo se construye; lo que evita que las personas mueran, es que las edificaciones no se caigan”.

Así fue

El expresidente Andrés Pastrana le recuerda a EL COLOMBIANO esa fecha con dolor, aunque también saca pecho por su actuación como gobernante. En ese entonces las tecnologías y la información no corrían a la velocidad actual, por lo que inicialmente se dijo que había sido en Pereira.

“Llegamos a Pereira, pero de ahí nos fuimos para Armenia”, comenta Pastrana quien, además, explica las razones de la reconstrucción.

“La creación del Fondo para la reconstrucción del Eje Cafetero (Forec) fue fundamental para la reconstrucción, porque al tener un gerente a cargo de esto le permitió actuar de manera precisa, dándoles lo que necesitaban a los damnificados”.

En su memoria permanecen dos imágenes: la primera tiene que ver con el sobrevuelo inicial que realizó sobre Armenia y tuvo que ver con “como se cayó el Centro Administrativo Municipal”.

La segunda, más dolorosa, fue la que le dejó recorrer las calles por las noches, “viendo familias pensativas, como asimilando lo que pasó alrededor de hogueras, como lo vemos en las películas sobre las guerras”. Por eso, a través de tres historias, de personas en edades diferentes, recordamos lo que pasó hoy hace 20 años en el Eje Cafetero.

Hoy habrá un homenaje de la Gobernación del Quindío.

Tres visiones sobre lo que pasó el 25 de enero de 1999

Luis Fernando Londoño, 67 años
Luis Fernando Londoño, 67 años

“Hubo un ruido de las ventanas como si estuvieran conectadas a un motor y se sintió la sacudida, que fue tan fuerte que cuando quería bajar del tercer piso, me caí. Lo primero que hice fue preocuparme por mi familia y averiguar qué había pasado con ellos, pero no pasó nada grave. A solo tres cuadras de mi casa vi el primer muerto, un señor que era vidriero del municipio. Hay que reconocer que el Gobierno se volcó a reconstruir el departamento”.

Jemay Zuluaga Jiménez, 50 años
Jemay Zuluaga Jiménez, 50 años

“Me estaba lavando los dientes, en un cuarto piso y escuché un ruido. Luego sentí que el piso parecía que saltara. Bajé, llamé a mi esposa, y empezamos a salir. Cuando estábamos en la calle pasó un carro gritando que había heridos y ahí fue cuando dimensionamos las cosas, porque además, las paredes estaban como abriéndose. Después hubo mucha gente que llegó de otras regiones a aprovechar las ayudas aun sin ser de la región.

Juan Pablo Barrera, 17 años
Juan Pablo Barrera, 17 años

“Mi familia me ha contado que todo se vio envuelto en medio de una tristeza y una crisis brutal provocada por el terremoto que casi termina con la ciudad de Armenia. La casa donde vivía mi familia sí resultó algo afectada, pero no hubo lesionados por fortuna. Siempre me han dicho que se le conoce como “Ciudad Milagro”, porque renació de las cenizas dejadas por el terremoto, no como ha sucedido en ciudades donde también hubo tragedias”.

Contexto de la Noticia

Richard Aguirre Fernández

Periodista de la Universidad del Quindío. De Calarcá.

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