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“Altas pensiones deberían empezar a pagar impuestos”

  • ilustración emers
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Por nicolás abrew quimbaya | Publicado el 11 de enero de 2015
4,2%

Es el techo de la proyección de crecimiento de la economía para el presente año, según Fedesarrollo.

$7

billones es el cálculo que tiene Fedesarrollo sobre el faltante que tendrá el Gobierno en 2016.

4,5%

Es el nivel de tasas de interés que mantendría al Banco de la República por lo menos hasta mayo o junio: Fedesarrollo.

48,36

dólares por barril de petróleo de referencia WTI terminó la semana, con una caída de 9,2% desde el inicio del año.

en definitiva

La moderación del crecimiento de la economía, no es una señal de alerta para este año. Lo que sí preocupa es cuáles serán los nuevos impuestos que traerá una nueva reforma tributaria.

El año económico empezó navegando sobre las aguas turbulentas de la cotización del petróleo y el dólar. Además, con algunas alertas sobre el aumento de la inflación tras conocerse que se ubicó en 3,66 por ciento en 2014 y el verano ya empieza a afectar el precio de los alimentos.

El ruido que generan estos temas no es lo que más preocupa hoy a Fedesarrollo -el principal centro de pensamiento económico del país-. Los ojos están centrados sobre de dónde deberán salir los hasta 7 billones de pesos que tendrá el Gobierno que conseguir para financiarse en 2016 y 2017.

La nueva reforma tributaria, que deberá aprobarse este año, es el principal reto para la economía desde la perspectiva de Leonardo Villar Gómez, director ejecutivo de Fedesarrollo, quien en entrevista con El Colombiano, presenta su visión sobre aspectos como el crecimiento, la industria y el desempleo.

Aunque deja claro que lo suyo no es especular, se atrevió a dar luces sobre lo que puede pasar con el precio del petróleo, el dólar, las tasas de interés y hasta del sector inmobiliario.

Desde su perspectiva, ¿cómo cerró el año pasado?

“Después de muchos debates, y muy intensos, lo cierto es que la economía terminó muy bien, los estimativos para 2014 es que el PIB crezca entre 4,7 y 4,8 por ciento, lo cual contrasta fuertemente con lo que ha sucedido en América Latina donde ha habido un desplome en los ritmos de crecimiento que se han reflejado en los países estrella de la región como son Chile y Perú. En ese sentido los resultados de Colombia son supremamente positivos”.

¿Este remate del año con la incertidumbre del precio del petróleo y del dólar, qué tanto puede afectar esas proyecciones?

“En lo que se refiere a la actividad productiva, a pesar de la caída del petróleo y el aumento del precio del dólar, no se ha sentido un impacto sobre la demanda o sobre los indicadores para industria, comercio y el consumo de los hogares. En todos esos sectores los indicadores son positivos.

Hacia futuro, las proyecciones para 2015 sugieren que habría una desaceleración en la economía, pero que todavía conservaría niveles ampliamente satisfactorios en el contexto latinoamericano. Básicamente estamos esperando un crecimiento de 4,1 o 4,2 por ciento para 2015. Empezaríamos a ver un repunte en sectores que se ven beneficiados con una tasa de cambio más alta”.

Las proyecciones están
alrededor del 4 por ciento, pero algunos ya hablan del 3 por ciento de crecimiento del PIB, ¿qué riesgos hay?

“Nosotros seguimos con una percepción de un crecimiento ligeramente superior al 4 por ciento, lo cual sería muy satisfactorio. Pero no cabe ninguna duda que los riesgos para la economía colombiana aumentaron de manera considerable con la caída drástica del petróleo y de los productos básicos como el oro, el carbón, lo cual también nos afecta.

La preocupación más grande es sobre el impacto que tiene esa caída en el precio del petróleo en los ingresos fiscales y la forma como eso se traslade al resto de la economía. Afortunadamente el Gobierno logró una reforma tributaria, que si bien no es perfecta, facilita el financiamiento de los programas básicos del 2015 y permite que el gasto público siga funcionando de forma normal. En ese sentido no vamos a tener un freno grande en programas que podrían impactar la dinámica productiva.

Lo que sí es cierto es que este año vamos a discutir una nueva reforma tributaria dado que las necesidades pueden llegar a ser mayores a lo que se va a poder financiar para 2016 y 2017. Ese debate sobre una nueva reforma tributaria genera incertidumbre y puede hacer difícil que se mantenga el ritmo que se traía en años anteriores.

Por otra parte, el contexto internacional es mucho menos amigable con las economías emergentes y es probable que los flujos de capital hacia la región se reduzcan con respecto a lo que estábamos observando en períodos previos, por lo cual ciertamente tenemos riesgo de una desaceleración.

Afortunadamente lo que estamos viendo, por ahora, es que la desaceleración va a ser moderada y está siendo bien manejada y la caída en el dinamismo de hidrocarburos y minería está siendo compensada con un buen panorama en construcción de edificaciones y obras civiles”.

Pero también hay incertidumbre en obras civiles, porque las carreteras 4G no la vamos a ver en este año, sino en el 2016...

“Es cierto. Realmente nosotros no estamos contando con las 4G como fuente de dinamización de la economía en el 2015, porque el efecto importante será en el 2016. Este año vamos a seguir viendo un gran dinamismo de las obras civiles de los entes territoriales y la continuación de las obras que vienen de los años anteriores y que todavía no son de la cuarta generación”.

¿Qué debería tener la nueva reforma tributaria que vamos a tener este año?

“Fue muy positivo que el Gobierno conjuntamente con el Congreso lograra pasar esa reforma y evitar que tuviéramos un 2015 desfinanciado y en el cual se perdiera la solidez fiscal en la economía colombiana. Afortunadamente se logró una reforma que cubre las necesidades del año y que nos deja tranquilos desde ese punto de vista.

Lo que es cierto es que hacia 2016 y 2017 será indispensable un ajuste adicional, lo vemos en niveles que podrían estar alrededor del uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) , es decir unos 6 o 7 billones de pesos, que hay que ver muy bien cómo se logra para evitar que el recaudo de esos impuestos recaiga nuevamente sobre las empresas y que sea mucho más equitativo y contribuya en mayor grado a la redistribución del ingreso y que no vaya en contravía de la inversión y del dinamismo económico en general”.

¿Eso se logra subiendo la tarifa del IVA?

“Yo personalmente creo que hay un espacio para hacer un ajuste con más impuestos a las personas naturales que reciben fuentes de capital como son dividendos, reduciendo algo los impuestos que pagan las empresas, ajustando impuestos como el IVA, que es relativamente bajo en Colombia en comparación con las economías de la región, y también me parece justo que personas que tengan pensiones superiores a cuatro o cinco salarios mínimos pagaran impuestos como los pagan los asalariados. Me parece inconcebible que en Colombia personas que ganan pensiones muy altas no paguen impuestos simplemente por el hecho de que ya sean pensionados”.

Pasemos al desempleo. ¿Cómo ve la tendencia para este 2015?

“Es posible mantener la tasa de desempleo en niveles relativamente bajos como hemos estado, ojalá podamos seguir reduciendo la tasa. Aunque cada vez se hace más difícil continuar con esa tendencia. Eso sí, hay que mantener a la baja la reducción de la informalidad como lo hemos visto desde la reforma tributaria de 2012”.

¿Puede usar la bola de cristal para predecir qué pasará con el dólar en 2015?

“Es difícil predecir el precio del dólar y son demasiadas las sorpresas que pueden afectar su comportamiento. Lo cierto es que es muy positivo que la tasa de cambio se ajuste y fluctué con el mercado. El ajuste de los últimos dos meses ha sido muy fuerte y no ha afectado de manera grave las políticas económicas”.

¿Qué escenario están viendo ustedes para el primer trimestre sobre el precio del petróleo, ya que hay muchos accionistas de Ecopetrol muy preocupados?

“Es difícil de pronosticar porque son mercados muy volátiles. La intuición que yo tengo es que el ajuste que se ha dado tiene un nivel de sobreajuste y que los precios podrían estabilizarse en precios superiores a los actuales. La razón básica para pensar eso es que los precios a 50 dólares por barril hacen inviable sostener a mediano plazo la producción de petróleo no convencional en Estados Unidos. Por lo tanto puede ser que se mantenga durante un tiempo los precios actuales, pero no será demasiado largo; tras unos meses de sostenerse unos precios tan bajos la oferta de petróleo volvería a reducirse y los precios volverían a ajustarse al alza a niveles, que probablemente serían más cercanos a los 70 dólares el barril. Pero este es un tema especulativo, donde la volatilidad es demasiado grande y los pronósticos han fallado”.

¿La industria como motor de la economía, sí es tan factible?

“En 2014 se inició un año de recuperación y tuvimos la mayor parte de los sectores industriales con crecimiento positivo en contraste con lo que había en los dos años anteriores.

Claramente tenemos un ritmo de crecimiento que no es satisfactorio porque todavía es bajo, pero las perspectivas son altamente favorables. La última encuesta de opinión empresarial de Fedesarrollo (de noviembre) muestra una caída en las expectativas, pero yo tengo la esperanza de que esa caída tenga que ver con el ambiente negativo que se generó alrededor de la reforma tributaria porque lo cierto es que cuando se les preguntaba sobre la situación de sus empresas, la mayoría decía que era mejor a la que se observaba un año atrás. En ese sentido se mantiene una tendencia al alza, nosotros estamos esperando que en 2015 el crecimiento sea mayor y se mantenga un proceso de recuperación”.

¿Y sobre el entorno internacional, cómo arranca el año?

“Claramente es muy complejo para América Latina porque nos enfrentamos a una caída drástica en los productos básicos y que puede generar una crisis grave en Venezuela, lo cual es algo que representa un riesgo potente a la economía colombiana porque tenemos un comercio importante con ellos a pesar del deterioro que ha habido en los últimos años. Los commodities también afectarán a Ecuador, Brasil, Argentina e incluso a países tan sólidos como Perú y Chile.

Va a existir una menor expansión monetaria de parte de Estados Unidos vía tasas de interés y por ende las economías emergentes serán menos atractivas. Es un año donde tenemos una economía europea que si bien está saliendo de la recesión se mantiene con un dinamismo muy pobre y con una economía china que se sigue desacelerando. Eso configura un escenario complejo donde para la economía colombiana el reto es más mantener el dinamismo de lo que era en años anteriores y a pesar de eso tenemos que el crecimiento del 2015 será superior al 4 por ciento y será mayor a la gran parte de las economías de la región”.

¿Qué tanto le preocupa el tema del aumento del déficit en la cuenta corriente?

“Es probable que la inversión extranjera de portafolio y la inversión extranjera directa se reduzca este año por un entorno internacional más complejo y afectado por la caída de los precios de los productos básicos.

La gran ventaja que tiene Colombia es que puede enfrentar esa situación con una tasa de cambio que fluctúa libremente con ajustes que pueden estimular las exportaciones y puede hacer que ahora sí empecemos a aprovechar los beneficios que ofrecen los TLC y que todavía no se han visto por las dificultades que había para exportar con una tasa tan baja como la que teníamos hace algunos meses”.

¿Qué es lo que más le preocupa de este año?

“El gran reto va a ser ajustar las finanzas públicas a las perspectivas a los años subsiguientes con un precio del petróleo mucho más bajo al que nos estábamos acostumbrando a tener. Para ello hay que tomar decisiones muy importantes para evaluar qué parte del gasto se puede mantener y cuál se puede recortar y en cualquier caso va a ser necesario un aumento de la tributación para discutirse con mucho cuidado para determinar cómo aumentar el recaudo sin desestimular la actividad productiva y sin generar efectos perversos sobre la distribución del ingreso. Ojalá podamos encontrar unas fórmulas que ayuden a una recaudación más equitativa y progresiva”.

¿Sobre el mercado inmobiliario, cree que seguirá creciendo a los mismos niveles de los años anteriores?

“La sensación que existe es que los precios en los estratos más altos habían llegado a niveles que superaban lo que era sostenible. En ese sentido podía haber un ajuste hacia abajo, que fue facilitado cuando cambian las condiciones de tasas de interés y tasa de cambio y hace que la inversión especulativa en finca raíz sea menos atractiva. Creo que esas condiciones están llegando y podría haber una estabilización o un ajuste hacia abajo en algunos precios del sector hipotecario. Llega en un momento donde no hay sobreendeudamiento en el sector”.

Precisamente sobre tasas de interés, ¿cómo ve ese escenario en el Emisor?

“No veo motivos para cambiar las tasas de interés en los próximos meses, creo que el Banco de la República va a esperar a tener mucha más información para tomar una decisión. No creo que ese tipo de decisiones las pueda tomar antes de mayo o junio.

Lo que sí puede suceder es que las tasas de largo plazo y las internacionales se vean incrementadas por el cambio en las condiciones internacionales. En ese sentido los inversionistas pensarán en regresar a la finca raíz interna”.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES las preocupaciones de la industria

En noviembre, el indicador de confianza empresarial para la industria de Fedesarrollo se deterioró y retornó a terreno negativo, producto de un notorio retroceso en el indicador de expectativas. El porcentaje de utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en un nivel superior al de noviembre de un año atrás. La percepción de las condiciones económicas para la inversión en la industria se deterioró y retornó a terreno negativo. En el último trimestre del año, la percepción de los constructores, tanto sobre su situación económica actual como sus expectativas a tres meses, se recuperaron de manera importante.

Nicolás Abrew Quimbaya

Comunicador Social-Periodista, especialista en Economía de la U. Javeriana. Editor de Economía.

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