El Clan del Golfo, la organización criminal más numerosa de Colombia, con cerca de 9.000 integrantes, reconfiguró su cúpula después de la muerte de “Gonzalito”, quien fungía como subcomandante, y dos nuevos personajes habrían ascendido en su jerarquía.
La Policía y la Fiscalía le siguen la pista a esta reorganización dentro del cartel narcotraficante, que actualmente está en un proceso de conversaciones de paz con el Gobierno Nacional en Doha, Catar.
Puede leer: Confirman muerte de alias Gonzalito, segundo cabecilla del Clan del Golfo, tras accidente en lancha, en Tierralta (Córdoba)
El 31 de enero de 2026 se reportó la muerte de José Gonzalo Sánchez Sánchez (“Gonzalito”), en un supuesto accidente fluvial, tras caer de la lancha en la cual se transportaba por un río en jurisdicción de Tierralta, Córdoba.
Era uno de los líderes más antiguos del grupo, quien había acompañado desde el principio a uno de sus cofundadores, Dairo Úsuga David (“Otoniel”), hoy extraditado en Estados Unidos.
El siguiente 7 de febrero, la cúpula del grupo, que en su jerarquía interna se denomina estado mayor conjunto, publicó un video en el cual criticaba al Gobierno, porque el presidente Gustavo Petro, en su cita de Washington con su homólogo Donald Trump, le ofreció a Estados Unidos la persecución conjunta de Jobanis Ávila Villadiego (“Chiquito Malo”), el comandante del grupo.
En dicho video, el vocero fue Luis Armando Pérez Castañeda (“Bruno” o “Jerónimo”), catalogado como el vocero político, y quien encabeza las conversaciones en Doha. En la presentación confirmó que el nuevo subcomandante es Orosman Orlando Ostén Blanco (“Rodrigo Flechas”), quien antes era el tercero en la línea de sucesión.
Actualmente tiene la orden de captura suspendida, tras ser designado como gestor de paz por el Gobierno. Es reinsertado del bloque Centauros de las AUC (2005), que operó en los Llanos Orientales; según la Policía, está involucrado en la administración de rutas de narcotráfico que salen desde la Costa Caribe.
Los dos nuevos integrantes de la cúpula del Clan del Golfo
Algo que llamó la atención de los investigadores, aunque “Bruno” no lo mencionó en el comunicado, es que dos nuevos cabecillas ingresaron a la cúpula, y aparecieron en esa misma grabación portando fusiles y uniformes de combate, al lado de los otros comandantes.
Se trata de Wilmar Mejía Úsuga, apodado “Richard”, “Deivy” o “58”, quien ahora es el cuarto al mando. Hasta 2012 trabajó para las Farc, desertó de sus filas y en 2015 se integró al Clan en Urabá; las autoridades le atribuyen múltiples atentados contra la Policía en el Occidente de Antioquia, y ataques a los contratistas de la empresa minera Continental Gold entre 2016 y 2018.
Fue cabecilla del frente Edwin Román, con injerencia en el Occidente, Norte y Suroeste antioqueños, y ahora comanda el Bloque Central Urabá, con más de 1.000 hombres bajo su control.
El otro integrante que llegó nuevo a la cima del Clan, presuntamente, es José Alberto Vega Albarán (“Flaco Monseñor”), quien comandaba el frente Pablo Montalvo en Chocó. Según fuentes policiales, es uno de los responsables de la guerra contra el ELN en ese departamento, con el cual disputa el dominio de corredores fluviales y plataformas marítimas para el transporte y exportación de cocaína.
Entérese: Socio de “Chiquito Malo” tenía protección de la UNP
Siendo el quinto en la línea de sucesión, al parecer reemplazó a José Miguel Demoya Hernández (“Chirimoya”), quien fue dado de baja en una operación de la Policía en Córdoba, el 5 de abril de 2025.
De esta manera, la cúpula del cartel, de acuerdo con la investigación policial, quedó de esta manera: “Chiquito Malo”, “Rodrigo Flechas”, “el Cura”, “Richard” y “Flaco Monseñor”. A ellos se suma “Bruno”, en calidad de vocero y líder político.