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El canto del amanecer de esta pava podría revelar una nueva ave endémica de la Sierra Nevada de Santa Marta

Un estudio publicado en la revista científica Ibis propone que la pava de monte que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta deje de ser considerada una subespecie y sea reconocida como una especie independiente, exclusiva de Colombia.

hace 2 horas
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En los bosques húmedos de la Sierra Nevada de Santa Marta vive una pava cuya identidad científica lleva más de un siglo en discusión. A simple vista se parece a otras pavas de monte: la misma cola larga, un pecho con rayas blancas y la papada de rojo anaranjado intenso bajo su cabeza desnuda. Pero su canto, el color de sus ojos y hasta el sonido que producen sus alas la diferencian de sus parientes de los Andes y el Cauca.

Un estudio publicado el 7 de octubre en la revista Ibis propone que esta ave no es una subespecie de la pava camata (Penelope argyrotis), como se ha considerado hasta ahora, sino una especie distinta que solo existiría en ese macizo del norte de Colombia.

El trabajo lo firman Juan I. Areta, M. Juliana Benítez Saldívar, Pamela C. Rasmussen y J. V. Remsen Jr., investigadores del Instituto de Bio y Geociencias del Noroeste Argentino, la Universidad del Estado de Luisiana y el Laboratorio de Ornitología Cornell, uno de los centros de investigación y conservación de aves más prestigiosos del mundo.

Entérese: Milagro ambiental en Caldas, Antioquia: hallaron una especie exótica de ave en el Alto de San Miguel

Antes era reconocida como especie

Para entender esta historia, hay que ir desde el principio. En 1912, el ornitólogo estadounidense W. E. Clyde Todd describió a esta pava como una especie diferente, con base en su plumaje y su morfología. Pero en 1932 fue reclasificada como subespecie de Penelope argyrotis, tratamiento que se ha mantenido en las principales clasificaciones ornitológicas durante casi un siglo.

El estudio explica que, hasta hoy, la pava de monte se ha tratado como una especie con tres subespecies. La primera es la mencionada argyrotis, que vive en los Andes de Colombia y en los Andes y las cordilleras del norte de Venezuela. La segunda es la albicauda, en la Serranía de Perijá, en la frontera entre ambos países. Y, finalmente, esta sería la tercera: la colombiana, restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta.

Para determinar si las tres pertenecen realmente a una misma especie, los investigadores compararon morfología y sonidos, y se apoyaron en archivos fotográficos y observaciones de campo.

El canto y el zumbido de las alas

La diferencia estuvo en escuchar con atención. El canto del amanecer de las pavas andinas es una serie de notas ascendentes, cortas y rápidas, concentradas en un rango estrecho de frecuencias.

En las de la Sierra Nevada, en cambio, el canto es más largo y pausado, con notas prolongadas y saltos de tono tan marcados que recuerdan la técnica del yodel. El análisis de 28 grabaciones mostró diferencias estadísticamente significativas en las ocho variables acústicas evaluadas.

Pero la diferencia más reveladora está en algo aún más sutil: el zumbido que producen con las alas durante sus exhibiciones aéreas, un sonido mecánico conocido en inglés como wing-whirring.

En las pavas de los Andes y de Perijá, ese aleteo sonoro tiene dos partes separadas por una pausa clara; en las de Santa Marta es un solo segmento continuo, más corto y con menos notas. Según los autores, estas diferencias “superan las típicas” de los grupos que hoy se clasifican como especies dentro del género Penelope.

Lo que se ve a simple vista

El estudio también encontró diferencias físicas. Las pavas andinas tienen el iris marrón oscuro, la piel de la cara azulada con franjas plateadas sobre el ojo y la mejilla, plumas de la corona más anchas y romas, alas más largas y patas de un rosado apagado.

Las de Santa Marta, en cambio, tienen el iris de color marfil dorado, la piel facial gris oscura, plumas de la corona más delgadas y puntiagudas, alas más cortas, puntas de la cola de un castaño rojizo y patas de un rojo más intenso.

Para documentar estos detalles, los investigadores revisaron 1.471 fotografías de la Macaulay Library del Cornell Lab of Ornithology y 222 grabaciones de esa colección y de Xeno-canto, la plataforma colaborativa dedicada al canto de las aves, además de ejemplares de museo.

Las fotos de aves vivas fueron clave para comparar el iris, la piel y las patas, colores que suelen perderse en los especímenes conservados.

Aislada por la geografía

La Sierra Nevada de Santa Marta es uno de los centros de endemismo de aves más importantes de Suramérica. Varias especies han delimitado ese macizo como su único hogar en el mundo.

os autores proponen reconocer dos especies separadas: la pava de orejas plateadas (P. argyrotis), con las subespecies argyrotis y albicauda, y la pava de Santa Marta (P. colombiana). Entre ambas poblaciones hay unos 120 kilómetros de la cuenca relativamente seca del Cesar-Ranchería, una barrera geográfica que, según los investigadores, habría favorecido su separación evolutiva.

La propuesta deberá ser evaluada por el Comité de Clasificación de Suramérica (SACC) de la Sociedad Americana de Ornitología, un proceso que puede tomar tiempo. Los investigadores también reconocen que falta información genética para entender mejor las relaciones evolutivas entre estas pavas.

Si el cambio se adopta, Colombia sumaría una nueva especie de ave endémica a la Sierra Nevada, donde ya hay 36 registradas según el Instituto Alexander von Humboldt.

Además, al clasificarla como especie endémica e independiente, los biólogos y las autoridades ambientales (como Parques Nacionales e Instituto Humboldt) pueden medir de forma precisa la cantidad de individuos, evaluar sus amenazas específicas por deforestación y destinar recursos de conservación exclusivos para su hábitat.

Precisamente el gran valor de estos estudios es que el conocimiento detallado de una especie es el primer paso para protegerla.

Lea más: El tororoí, el ave en peligro que podría ser emblema de Urrao, en Antioquia

Bloque de preguntas y respuestas

¿Por qué el sonido de las alas es tan importante para definir si es una nueva especie?
El zumbido mecánico que producen con las alas ( wing-whirring) es una señal de cortejo y comportamiento territorial. Las diferencias en la estructura de este sonido implican que las pavas de distintas regiones no se reconocen entre sí como parejas potenciales, lo que confirma un aislamiento evolutivo y reproductivo completo.
¿Qué organismo debe aprobar formalmente este cambio en la clasificación de las aves?
La propuesta debe ser evaluada y votada por el Comité de Clasificación de Suramérica (SACC, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Sociedad Americana de Ornitología. Si los expertos aprueban la evidencia vocal y morfológica, el ave ingresará a las listas oficiales como especie única.

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