La congresista Ángela Vergara atraviesa un difícil momento tras la detención de su hijo Rafael, de 22 años, por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en el estado de Luisiana, Estados Unidos.
La representante a la Cámara por el Partido Conservador permaneció 17 días en silencio intentando comprender las razones por las cuales su hijo se encuentra retenido y sin la posibilidad de explicar su situación legal en ese país. La noticia de su captura le llegó cuando ella finalizaba su jornada legislativa como líder del departamento de Bolívar, Colombia.
“Llevo semanas viviendo lo que miles de colombianos han sufrido este último año: mi hijo retenido por ICE en EE. UU., condiciones duras, miedo, incertidumbre y un desgaste emocional profundo. Él, como la gran mayoría, jamás ha cometido siquiera una infracción de tránsito y se encontraba en el país de manera legal, con fecha asignada para su audiencia dentro de su proceso de asilo. Vivía en el exilio, expresó con dolor la congresista.
Vergara ha recibido información sobre las condiciones en las que Rafael permanece recluido en un centro de detención junto a otras 80 personas, en circunstancias que ella calificó como insalubres. A esto se suman los episodios de ansiedad que enfrenta el joven debido al estrés provocado por el hacinamiento.
“Él (Rafael) y al igual que muchos colombianos están viviendo un martirio, porque no han podido regresar a su país y necesitan la intervención de gente del Estados. Es por eso que hoy como madre les pido ayuda”, añadió Vergara.
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En su labor legislativa, Vergara ha impulsado proyectos orientados a brindar atención prioritaria a los migrantes que permanecen en centros de detención del ICE, con el fin de que el Gobierno colombiano tenga presencia y acompañamiento en casos de presunta detención arbitraria.
“Alzo la voz desde lo humano por las familias que sufren sin ayuda; por colombianos que hoy son tratados como delincuentes sin serlo. Hombres y mujeres que llevan meses privados de la libertad, esperando un vuelo para regresar a casa o una intervención del Estado colombiano que les devuelva la esperanza”, concluyó.