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Senador Iván Duque pide consulta abierta y depurar lista para Congreso

  • Duque afirmó que no puede haber seguridad en un país donde la coca se ha triplicado en tres años. FOTO Esteban Vanegas
    Duque afirmó que no puede haber seguridad en un país donde la coca se ha triplicado en tres años. FOTO Esteban Vanegas
Publicado el 25 de enero de 2017
5.600

propuestas ciudadanas recogió el año pasado para construir su visión de país.

en definitiva

El senador Iván Duque continúa recorriendo el país construyendo su programa de Gobierno para las elecciones de 2018. Puede leer la entrevista completa en www.elcolombiano.com

Por Óscar Andrés Sánchez Á.

Con un taller bautizado ‘construyendo país’, el senador Iván Duque, del Centro Democrático, retomó este año sus correrías con el propósito de consolidar una plataforma que le permita ganar la nominación presidencial de su partido.

El año pasado recolectó 5.600 propuestas ciudadanas y con ellas diseñó su estrategia: el rompecabezas de un árbol. Saca las fichas de una mochila y a medida que lo arma explica los ejes de su programa. En las raíces ubica la seguridad, la justicia, la austeridad, la independencia de las instituciones, la educación, la salud, la familia y el acceso a la cultura.

En el tronco inserta la economía dinámica, de la que se sostienen ramas como la innovación, el campo, el emprendimiento, la ciencia y tecnología, la economía naranja, el deporte, la infraestructura y la calidad de vida. Agrega que si todo esto confluye habrá cuatro frutos: empleos dignos, ingresos, equidad, y felicidad. “Ese árbol debe absorber agua de la participación ciudadana, y luz de la transparencia”.


¿En qué consiste su propuesta de ciudadanos felices?

“En la declaración de independencia de Estados Unidos dice que hay que permitirle a los ciudadanos perseguir la felicidad. No es que el Estado se la entregue, sino que ciudadano la pueda alcanzar. Eso solo se logra cuando la persona pueda hacer uso de su libertad, con una economía dinámica”.


¿Qué situaciones más críticas del país intentará cambiar?

“Las hectáreas de coca se han triplicado y hay una mora judicial del 53 %. El Estado ha gastado seis billones de pesos en eventos y publicidad en los últimos cuatro años. Con eso construiríamos 160.000 casas gratis. El 80 % de los recursos de regalías están concentrados en el 12 % de los contratistas. Se está premiando la contratación directa y los únicos proponentes”.


En salud y educación hay mucha demanda ciudadana...

“No podemos seguir midiendo la educación en función de las pruebas PISA, ¿dónde está el desarrollo de las habilidades cognitivas? Solo 3 de cada 10 profesores de educación superior tienen nivel de maestría. El sistema de salud está contemplado para la atención, pero no para la prevención”.


¿Cree que hay celos porque lo están rodeando las fichas claves del uribismo?

“Con nosotros están las personas que acompañaron al presidente Uribe en la edificación y recuperación de Colombia. Me siento profundamente honrado que Fabio Echeverry Correa sea el asesor principal, que Luis Guillermo Echeverri sea el gerente, que Alicia Arango sea la jefe de debate, que Alberto Carrasquilla sea el director programático, que Clara María González me acompañe en lo jurídico, y que Miguel Ceballos me ayude en los temas internacionales”.


¿Por qué cree usted que lo quieren relacionar con el presidente Santos?

“La última vez que trabajé con Juan Manuel Santos fue en el 2001, en el Ministerio de Hacienda. Estuve los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe como uno de sus representantes en el BID, fui su asesor en la ONU, manejé su agenda internacional, participé en el proyecto de sus memorias, y fui su profesor asistente en la Universidad Georgetown, es decir, llevo 14 años trabajando con las ideas y postulados de Álvaro Uribe. Tratar de asemejarme al presidente Santos es un ataque de la política pequeña, la que se hace sin reatos éticos, simplemente para tratar de descalificar. Nunca caigo en la política de agredir a las personas si no en la defensa de las ideas”.


¿Tiene alguna relación actual con Santos?

“Ninguna, ni personal, ni laboral. Cuando me lo he encontrado en actos públicos soy muy respetuoso y lo saludo”.


¿Es cierto que Santos fue el primer político que le puso el ojo, el que lo descubrió?

“La política no funciona con descubrimientos, porque nunca he participado en política en contra de mi voluntad. He decidido con quien trabajo y en qué condiciones. Trabajé con el doctor Santos cuando fue ministro de Hacienda de Andrés Pastrana, y debo tener absoluta claridad con algo en mi forma de hacer política. Como decía Churchill, uno puede cambiar de partido por razones de principios, pero no principios por cuestiones de partido”.


¿Tener menos trayectoria política que sus dos directos competidores, Óscar Zuluaga y Carlos Holmes, es una ventaja o una desventaja?

“La única característica para ser presidente no puede ser ocupar cargos públicos. Un presidente es una persona que debe tener una formación académica y experiencia laboral en los temas que se van a manejar desde la Presidencia de la República. Tengo una hoja de vida de 20 años de carrera profesional, en los que he trabajado en temas de desarrollo, la cátedra universitaria. He participado por mi país como miembro del gabinete económico en Washington, trabajé en la ONU en resolución de conflictos, tengo la formación académica suficiente y el conocimiento del país para decir con total vocación que quiero ser presidente de los colombianos. En el país los más experimentados lo tienen como está. El presidente Santos llegó a la presidencia siendo considerado un hombre muy experimentado, y el país está nuevamente nadando en coca, está teniendo el peor crecimiento económico desde la crisis internacional del año 2009 y está viviendo un sistema de salud prácticamente quebrado y una mala ejecución de un proceso de paz mal negociado. La verdadera experiencia es tener una vida coherente frente a sus aspiraciones”.


¿Qué paso dentro del Partido luego de que Alicia Arango denunció una supuesta guerra sucia interna? La Dirección del partido dijo que las bases de datos se habían usado con responsabilidad y legalidad.

“El partido no puede caer en guerra sucia si no responder a su vocación histórica. El CD tiene que sacudirse de esas prácticas y no dejar que entren y lo mejor es tener un proceso electoral transparente y democrático, donde triunfe el debate de las ideas y visiones de país. El partido debe tener un mecanismo transparente para la selección de su candidato, y el mecanismo es una consulta abierta. Como es un partido de centro puede atraer a otros ciudadanos a respaldar el liderazgo que ejerce un candidato. Cuando eso no ocurre triunfa la política pequeña y se abre espacio para la política de convenciones, donde se eligen candidatos. Eso me ha parecido pestilente. Creo en los partidos que tienen estructuras democráticas, participativas y abiertas, que responden al voto ciudadano”.


Algunos sectores del partido rechazan la consulta abierta porque puede ser influenciada por otros partidos. ¿No le teme a eso?

“¿Por qué le vamos a temer si somos un partido de centro? Lo que tengo es una gran esperanza de que una consulta abierta le demuestre a Colombia la fuerza ideológica del partido para aglutinar a los colombianos. Un partido como el nuestro deber estar dispuesto a crecer permanentemente, a ser intérprete de las fuerzas de la sociedad para dar opciones de desarrollo ideológico en permanente producción y avance. No toda la gente del CD está carnetizada. ¿Será que los únicos que quieren votar son los poquitos carnetizados que tiene el partido? Hay mucho uribismo no carnetizado que espontáneamente se ha manifestado en las urnas. No se puede cerrar la militancia solo a los que estén articulados a unas pequeñas bases de datos. Es un error para un partido con vocación de poder”.


¿Esa consulta que usted propone sería también en marzo de 2018?

“Me parece ideal que se haga con las elecciones de Congreso, porque es un día de decisión electoral en el país. Permite hacer una campaña enriquecedora durante un periodo prolongado, donde el país conozca las propuestas de los candidatos y las debata. Es lo que yo he planteado y creo es el mejor camino para el futuro del partido. Un proceso arbitrado por la Registraduría en las urnas, que les permita a los candidatos conectarse con la ciudadanía y no ponerse a enhebrar liderazgos regionales de manera oportunista. Advierto que quien gane esa consulta debe tener el respaldo de todos los demás”.


En caso de que la Corte Suprema concluya la investigación contra el exgobernador Luis Alfredo Ramos y él decida entrar en la baraja del partido, ¿le cambia a usted el panorama?

“Tengo muchísimo respeto por Luis Alfredo Ramos. Es un hombre que tiene una trayectoria y si ya resuelve todos sus asuntos jurídicos, que además debo decir que ahí se presentaron graves injusticias contra su persona, bienvenido a la contienda.


¿No cree que las revelaciones hechas por la prensa sobre la supuesta infiltración a la campaña de Óscar Iván Zuluaga y la decisión de la Fiscalía de cerrar el proceso en su contra por el caso del hacker Sepúlveda le den de nuevo aire a su candidatura?

La política no es estática. Con Óscar Iván Zuluaga se cometieron unas injusticias y fui una de las primeras voces del partido en manifestarlo. Pero hoy lo que debemos darle al partido es la oportunidad de un debate sano de ideas y propuestas. Los partidos van generando liderazgos y abriendo espacios de opinión para los tiempos que vive la sociedad colombiana. Los temas de campaña del 2018 no serán los mismos que los del 2014.


En el proceso anterior de selección del candidato presidencial hubo ruidos de un sector cuando fue elegido Zuluaga, ¿cómo harán para que este nuevo proceso no erosione el partido?

Lo más importante es aprender de los errores y las experiencias. La elección pasada dejó claro que no se pueden cambiar las reglas de juego. El partido había decidido inicialmente ir a una consulta y esas reglas se alteraron. Se hizo una convención manejada de manera transparente, pero generó malestares por el cambio de reglas. El partido se dio cuenta que una convención no es lo que más refleja el sentimiento popular.


¿Está de acuerdo con que las listas para el Congreso continúen cerradas?

Me gusta la lista cerrada y la excepción debe ser la lista abierta. Decir que todas las listas deben ser cerradas tampoco es el camino. Las listas abiertas son la vieja política, del pequeño cacique o del congresista que viene fletado porque se gasta miles de millones para hacerse elegir y donde se ven incongruencias ideológicas, porque responden más a los intereses de quienes los financiaron que a los intereses colectivos de un partido. El CD hizo una gran innovación con una lista cerrada que permitió que personas que no venían de la política tradicional, de las mangualas de manzanillos regionales, pudieran llegar y demostrarle al país que tenían vocación y propuestas de liderazgo. Soy uno de ellos y hay muchos más.


¿Pero todos los que están van a querer continuar, entonces, que espacio habrá para los nuevos liderazgos?

Los mecanismos de selección de las listas no pueden ser arbitrarios, con el poder del bolígrafo. Eso se hizo cuando el partido era apenas un movimiento plural de ciudadanos. Hoy el partido tiene que hacer una evaluación meritocrática de quiénes merecen continuar, sobre la base de su trabajo legislativo y político, sus debates, proyectos, iniciativas, intervenciones y resultados electorales, y permitir que esa deliberación también se dé internamente. El CD ha demostrado que tiene parlamentarios de muy buen nivel, pero también tiene que buscar otros mecanismos para que lleguen otras personas, entre otras cosas porque muchos liderazgos que se han formado en la bancada buscarán aspiraciones regionales más adelante. A eso no hay que tenerle miedo. El próximo Congreso va a tener a las Farc sentadas allí y tenemos que tener un partido con una gran robustez ideológica y parlamentarios de la mejor formación posible.

Contexto de la Noticia

Óscar Andrés Sánchez Á.

Politólogo de la Universidad Nacional, Periodista de la Universidad de Antioquia y maestrando en Gobierno de la Universidad de Medellín. Tratar de entender e interpretar el poder, un reto.

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